Buenos y hermosos días
Estamos dispuestos a cuidar de la salud de familiares cercanos que han sido diagnosticados con una enfermedad terminal. Nos hacemos responsables, junto a otros familiares, de sus atenciones y de sus necesidades. Vivimos la enfermedad y los procesos de vida y de muerte de los últimos años, meses y días de nuestros seres queridos. Sin embargo, si la persona con el diagnóstico terminal es un amigo de la infancia, compañero de trabajo, vecino o conocido no tan cercano, ¿qué tanto estará involucrado? ¿Cuánto apoyo está usted dispuesto a ofrecer?
Miembros de la familia cercana usualmente son las primeras y las últimas personas al lado de sus parejas, sus padres, sus hijos y sus abuelos mientras sufren enfermedades que amenazan sus vidas. El apoyo es usualmente esperado y casi automático. Al final de cuentas, la familia cuida y defiende a los suyos en las buenas y en las malas. El tiempo que pasamos con un amigo o conocido que está sufriendo una enfermedad terminal, sin embargo, suele ser diferente al que pasamos junto a un familiar cercano o un ser querido enfermo de gravedad.
Muchas veces nos enteramos de que algún conocido o amigo del pasado tiene una enfermedad terminal y está gravemente enfermo. Es importante reflexionar y decidir cuál será su rol en el proceso de la enfermedad de esa persona conocida, pero no cercana. ¿Qué hacer? ¿Cómo ayudar? ¿Cuánto tiempo invertir?
Si decide que no visitará al enfermo y a su familia, puede sentirse útil desde la distancia al enviarles textos, notas, o mensajes de apoyo. Una tarjeta con un simple “estoy pensando en ti” lleva el mensaje que usted reconoce su proceso y su dolor, aunque no esté presente físicamente. Las enfermedades usualmente traen muchos gastos y problemas financieros. Usted podría aliviar la carga económica con una aportación monetaria o apoyar en alguna otra tarea particular de la familia. Puede orar por el enfermo y su familia desde el anonimato o, dependiendo de sus creencias, establecer cadenas de oración o ceremonias de sanación.
Si decide visitar al enfermo y a su familia, debe prepararse de antemano. El enfermo puede estar bastante desmejorado física y emocionalmente y lucir bien diferente a la imagen que usted guarda en su recuerdo. Se puede mostrar enojado, irrespetuoso y con coraje, pero no lo tome personal: sus emociones fuertes y frustraciones no están dirigidas a usted. Llame el mismo día de la visita y pregúntele a la familia si es un buen día para recibirlo. Indague si le hace falta algo al enfermo que usted pueda llevarle. Hable con el enfermo desde el amor de su corazón, sin miedos y con empatía.
Es importante reflexionar de antemano sobre cómo ayudar y qué decirle a esa persona conocida, pero no cercana, que sufre una enfermedad terminal. Hay muchas maneras de apoyarla. Piense, decida y actúe según sean las circunstancias particulares. Evite recriminarse luego por la falta de decisión y ayuda. Tome siempre una decisión consciente sobre su nivel de apoyo con la que luego de la muerte de su amigo o conocido usted pueda vivir en paz consigo mismo.
2 comentarios
Agradecida
Gracias. Un abrazo.