Buenos y hermosos días
La mayoría de las personas logran superar, con mayor o menor dificultad, sus duelos y pérdidas de manera natural y normal. Aceptan la realidad de la pérdida, trabajan con el dolor y la tristeza generados, manejan el sinfín de sentimientos y emociones fuertes que los arropa y finalmente se reajustan e integran a un mundo diferente con nuevas rutinas de vida. Hay un grupo de personas, sin embargo, cuyos duelos son complicados y van a requerir apoyo adicional y ayuda profesional en sus procesos de recuperación. Hoy les hablaré de los 4 tipos principales de reacciones patológicas o duelos complicados.
Según expertos en temas relacionados con el duelo, 1 o 2 personas de cada 10 tendrán una reacción o trayectoria de duelo de tipo complicado. Estas personas se aíslan del mundo y permanecen atrapadas en preocupaciones y deseos de recuperar y retener a su lado al amado difunto (Bonano, 2009). Al duelo complicado se le puede reconocer con otros nombres de trastornos, duelos o condiciones similares con quienes comparte varios síntomas parecidos —duelo patológico, trastorno de aflicción prolongada o complicada, duelo traumático— algunas de cuyas características principales son:
- Dificultad para aceptar la muerte.
- Pensamientos continuos en la persona fallecida que interfieren con la ejecución de las actividades cotidianas, con su funcionalidad y con sus relaciones interpersonales.
- Fuertes sentimientos de ansiedad, de soledad, aun cuando se está acompañado, y de vacío, pues la vida ya no tiene sentido sin la persona ausente.
Existen, según variados autores, distintas tareas, procesos y etapas comunes en los trabajos de duelo por las que cada doliente debe atravesar para superar la pérdida de una manera natural. Sobre ese tema les hablaré en otra ocasión en mayor detalle. El proceso de sanación, ajuste y reintegración a una nueva vida se complica en muchos de nuestros familiares y amigos que no logran llevar a cabo las acciones requeridas para su recuperación.
Worden establece que existen 4 tipos principales de duelo complicado.
- Duelo crónico
El doliente no logra obtener un cierre adecuado a su dolor y aflicción. Puede pasar un año o más tiempo y la persona no se ajusta a su nueva realidad. Siente que la angustia y la tristeza no terminan nunca y, al recordar la pérdida que no logra aceptar, siente un dolor fuerte.
- Duelo retrasado o pospuesto
El doliente experimenta ciertas emociones de dolor y duelo en el momento de la pérdida, pero no son suficientes en tiempo e intensidad. Futuros eventos o situaciones de pérdidas pueden hacer revivir la herida que nunca fue reconocida y sanada efectivamente. Se siente una fuerte carga emocional que no siempre es proporcional a la nueva situación de cambio o pérdida que sirvió de detonante. Este tipo de duelo retrasado puede ser pospuesto, inhibido o suprimido en ocasiones a causa de la falta de apoyo o aceptación social como puede suceder en los casos de muertes de amantes, parejas del mismo sexo o suicidios. También puede ser causado por la presión de querer ser fuerte para otras personas queridas que están pasando por el mismo duelo. Ese deseo de fortaleza externa hace que los sentimientos y el proceso de duelo con sus acciones y tareas necesarias para la recuperación se pongan, consciente o inconscientemente, en “hold”. Muchas pérdidas significativas corridas y sin suficiente tiempo entre ellas para trabajar adecuadamente los duelos individuales, como en casos de guerras, desastres naturales o epidemias, también pueden causarlo.
- Duelo exagerado
El doliente experimenta depresión o ansiedad excesiva o puede manifestar alguna otra característica de un duelo normal, pero de manera exagerada. La persona puede sentirse tan cargada de dolor al que buscará aliviar y evadir con acciones extremas como el consumo excesivo de alcohol y drogas, las horas extra de trabajo, la actividad social excesiva y la asistencia continua a fiestas y compromisos, en lugar de aceptar su realidad y trabajar su proceso de duelo. El doliente puede llegar a ser disfuncional en su vida y algún trastorno psiquiátrico le pueda aplicar.
- Duelo enmascarado
El doliente presenta ciertos comportamientos, conductas, malestares o problemas físicos que no están relacionados con la pérdida, pero que en realidad son causados por el duelo no resuelto. Por ejemplo, la persona puede presentar alguno de los síntomas o dolores físicos similares a los que padecía el difunto en su enfermedad o desarrollar algunos trastornos de ansiedad, alteración en los patrones de sueño, fobias o miedos, o condiciones que antes no tenía.
Amigos, es inevitable que pasemos por muchas pérdidas durante el transcurso de nuestras vidas. Ante la pérdida de nuestras personas amadas, valiosas y significativas es normal que, como parte del duelo, reaccionemos con tristeza, dolor, desesperanza y confusión. Es importante que llevemos a cabo una serie de acciones, procesos y tareas para aceptar dichas pérdidas y sanar. Seamos conscientes que, aunque la mayoría de las personas logran, en mayor o menor tiempo, aceptar sus pérdidas, hacer sus procesos de duelo y cerrar sus ciclos de dolor de manera automática o natural, existen otras a quienes les cuesta mayor trabajo. Existen familiares, amigos, desconocidos o compañeros de trabajo que por variadas razones no logran aceptar sus pérdidas y superar sus duelos dando lugar a los duelos complicados o hasta los patológicos. Apoyemos sus procesos de recuperación con amor, paciencia y empatía mientras les exhortamos a la búsqueda de ayuda externa y profesional.
Referencias
Bonano, 2009 -. Handbook of Thanatology, p. 158
Worden, – C.A. Corr & D.M. Corr, Death & Dying/Life & Living p. 275
4 comentarios
Gracias por la información.
En ocasiones se refiere a estas personas afectadas a psicólogos o psiquiatras, la experiencia obtenida no siempre ha sido la mejor con estos profesionales. Hay otros grupos de apoyo?
Gracias por tus inquietudes que pueden ser las mismas de otras personas. Existen profesionales que se dedican específicamente a dar consejería y terapias de duelos. En general, la consejería de duelo se recomienda mayormente para personas con duelos normales que quieren algún tipo de apoyo adicional en sus procesos de recuperación. Si la persona tiene un duelo complicado se recomienda que asista a un profesional especializado en terapias de duelo pues utiliza otro tipo de herramientas más detalladas o profundas.
Me encanta! Poder darle nombre y descripción a las emociones y procesos que sentimos y pasamos nos ayuda a sentirnos menos solos y a eliminar la estigmatización que tantas veces sentimos!
Gracias por compartir.