Buenos y hermosos días
Roberto Gómez Bolaños y sus personajes de Chespirito, como los inolvidables Chapulín Colorado y el Chavo del Ocho, dejaron en la cultura popular latinoamericana muchas frases inolvidables. Sus frases reflejan los sufrimientos, pensamientos, faenas y sentimientos de millones de personas que humildemente batallan cada día para “mantenerse a flote”. Algunas de ellas son: “fue sin querer queriendo”, “la venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena”, “es que no me tienen paciencia”, “no contaban con mi astucia”, “no hay de queso nomás de papa” y “¡Síganme los buenos!”.
Los problemas, dificultades, pérdidas y duelos del día a día nos dejan muchas veces vulnerables e indefensos. Sentimos que el caos de la vida sobrepasa nuestras fuerzas y caemos en la desesperanza, depresión e inacción. Oramos según nuestras creencias religiosas o espirituales esperando auxilio, respuestas y soluciones. Pedimos ayuda a todo y a todos.
Pienso que pedir ayuda cuando uno toca fondo y se siente desolado y roto está muy bien, pues es normal y natural. El apoyo social, la amistad, la familia y la responsabilidad colectiva existen para eso: “hoy por ti, mañana por mí”. Todos somo uno. Sin embargo, no debemos quedarnos totalmente pasivos, exigentes y resignados en sufrimientos interminables en la espera del apoyo salvador de otras personas.
Si nuestras facultades mentales así lo permiten, siempre debemos hacer nuestra parte del trabajo. Hay que hacer un trabajo interno de reflexión que termine en un trabajo externo de acciones. La auto iniciativa del doliente es vital para la superación de problemas y duelos, según lo enfatiza la frase popular «Ayúdate que yo te ayudaré». La responsabilidad de la vida, luego de cierta edad, es de cada persona. Dejemos de buscar siempre culpables externos a todo lo que nos pasa y seamos responsables de nuestra propia vida.
Las pérdidas, transiciones, cambios y duelos son inevitables en la vida. Nos toca a cada uno de nosotros defendernos y ayudarnos. El apoyo de otras personas es esencial en la sanación de heridas y en la superación de pérdidas significativas, sí, pero el trabajo pesado es individual. Nadie puede hacer el duelo por ti, llorar por ti, caerse por ti y levantarse por ti. Aunque no lo puedan vivir por ti, nuestros familiares, amigos y profesionales de la salud, sin embargo, si lo pueden vivir contigo.
Roberto Gómez Bolaños escribió en Twitter lo siguiente: “Soy Chespirito, tengo 82 años y esta es la primera vez que tuiteo”, “Fíjense que hoy chequé y no, todavía no me muero… Ni en twitter, ni en ningún otro lado”. Amigos, los cambios y las transiciones de la vida y de la muerte nos traerán mucha incertidumbre y temor. Nos veremos forzados a tener que hacer cosas nuevas. Tendremos que ajustarnos a nuevas realidades que no pedimos ni deseamos, pero que de igual manera llegaron a nuestras vidas para quedarse en ellas.
Cada mañana verifiquemos si seguimos con vida y si es así, vivamos el día a plenitud. Seamos responsables y agradecidos con la vida. Es importante que nuestros miedos, creencias limitantes y duelos nunca resueltos no nos paralicen y nos mantengan presos de depresiones y sufrimientos continuos. Recordemos que tenemos la sabiduría interna y el poder divino de superación para siempre defendernos y ayudarnos nosotros mismos en las crisis y los problemas.