Buenos y hermosos días
Todos hemos dicho o hecho algo en algún momento de la vida que luego lamentamos. Deseamos darle al tiempo vuelta atrás al arrepentirnos de algunas acciones o palabras que hirieron sentimientos ajenos o afectaron relaciones. Esperamos ser perdonados y tener nuevas oportunidades. A fin de cuentas y según dice la expresión, “Errar es humano”. Hoy les hablaré de un concepto usado por profesionales de la salud que entiendo puede ayudarnos en nuestras relaciones con las otras personas.
Existe una técnica usada en algunas sesiones de terapia o consejería cuyos principios básicos pueden ayudarnos en nuestras comunicaciones y relaciones. “Unconditional positive regard” o consideración positiva incondicional es un concepto desarrollado por el psicólogo humanista norteamericano Carl Rogers. Se basa en la aceptación y el apoyo básico a una persona, independientemente de lo que diga o lo que haga, especialmente dentro del contexto de una terapia centrada en el cliente.
A continuación, algunos de los componentes principales de la técnica de consideración positiva incondicional.
- Tener respeto por la otra persona.
- Ser imparcial y no crítico.
- Valorar a la otra persona y aceptarla como persona única con sus propios puntos de vista, opiniones y creencias.
- Nutrir y cuidar a otra persona siendo consciente de sus necesidades individuales.
- Ser compasivo y entender la lucha personal de otras personas con sus crisis y problemas.
El profesional de la salud usa la técnica de consideración positiva incondicional en sus terapias respondiendo con compasión a las personas independientemente de sus situaciones. Aun si las personas han hecho algo considerado como “malo” por sí mismo o por otros, como violencia o maltrato físico o emocional a terceros, robo de propiedad ajena o mentiras para mantener vicios, el terapeuta debe mantener una postura de no juicio, respeto y compasión que fomente un ambiente de confianza.
Amigos, yo pienso que no hay que ser terapeuta o profesional de la salud para aplicar los componentes básicos de la técnica de consideración positiva incondicional. Practiquemos sus principios cada día en nuestras diálogos y relaciones con otras personas. El tener compasión y respeto mutuo debería ser siempre parte de nuestros mandamientos o manuales de vida y muerte.
La próxima vez que estés escuchando a otra persona haciendo o diciendo algo que consideras malo y negativo, o que sea contrario a lo que piensas, crees y valoras, por favor, detente y piensa en estos principios por unos segundos. No te subas automáticamente en la ola del juicio. Trata de mantenerte imparcial respetando a quien escuchas y reconociendo sus problemas. Te pediría que más allá de preocuparte por sentirte ofendido y herido, te ocupes de nutrir y cuidar a la persona que está frente a ti al ser consciente de sus necesidades individuales. No siempre tienes que estar de acuerdo con el otro, solo tienes que evitar convertirte en su verdugo e implacable juez.
El valor de cada uno de nosotros no descansa en la grandeza de nuestras obras, en lo que hacemos, en lo que decimos o en lo que tenemos. Nuestro valor como seres humanos radica simplemente en que somos parte de un mismo TODO u Orden Divino. Debemos aceptar y valorar las diferencias de los demás como estilos, personalidades y realidades que nos suman experiencias a nuestro caminar y no como amenazas y ofensas que nos restan aprendizajes y oportunidades de vida.
El carro del tiempo no viene con el cambio de reversa. Tenemos que asumir nuestras responsabilidades cada día. Hay que enmendar y aprender las lecciones de nuestros pensamientos, palabras y acciones de ayer y de hoy para que sean nuestras guías en los diálogos y actos del mañana. Seamos compasivos con nosotros mismos y con los demás. Cada persona es única. No olvidemos que nadie es superior a nadie en el camino de la vida y de la muerte.
2 comentarios
Me encantó, muy buena reflexión, es muy cierto, yo hago terapia hace un tiempo..estoy aprendiendo mucho, gracias…
Gracias Manuela. Me alegra que haga terapia y que sienta que esta aprendiendo. Todos somos estudiantes y maestros en la vida. Saludos Diana