A continuación, varios de los testimonios de algunos de nuestros clientes que se dieron la oportunidad de buscar y obtener apoyo en momentos difíciles.
“Mi suegro falleció en el 2022 en un hospital en Caguas, Puerto Rico, como consecuencia del COVID, murió sin la compañía de algún familiar o conocido, pues los protocolos de manejo del COVID así establecían este doloroso requisito. Su familia estaba devastada. Diana trabajó con nosotros y muy amorosamente nos fue proveyendo herramientas que resultaron muy eficaces para manejar el dolor y aquel sentimiento de impotencia y culpa que nos arropaba. Además, acompañó muy de cerca a mi suegra en todo su proceso de pérdida, logrando mucho antes de lo que esperábamos que fuera comprendiendo y abrazando su luto como una transición importante y necesaria para su salud física, emocional y espiritual. Aprendimos a conocernos mejor como individuos y como familia y a entender que las pérdidas son eventos naturales y que nos tocará seguir viviendo, aceptando y manejándolas como parte del proceso natural de nuestras vidas”.
“¡Gracias Diana desde lo más profundo de nuestros corazones! Tu acompañamiento y servicios de tanatología fueron instrumentales en lograr alcanzar la paz nuevamente en mi familia. ¡Dios te bendiga inmensamente!”
¿Qué me llevó a buscar el apoyo y los servicios de Tanatología y/o ayuda de Diana?
“Estaba empezando una relación la cual pensé que iba a ser la pareja de mi vida. En tan solo 3 meses de la relación, mi pareja sufrió un grave accidente de carro. Resultando en un estado de coma de 2 meses y estado semi-vegetal, acompañado de daño permanente cerebral. Después de lo sucedido estaba en un estado de shock. No sabía ni tampoco prestaba ninguna atención en lo que esto me iba a causar adelante. Empecé a sentir un vacío y perderle el sentido a la vida. Me tomó trabajo aceptar el hecho que mi pareja no va a estar presente mientras se recupera, como también el hecho de que probablemente jamás lo estará debido a su estado semi-vegetal. Si se recupera 100% sigue siendo un misterio. Ningún doctor puede decir con certeza si va a pasar o no, algo que evidentemente tenía que aceptar.”
“Es por esto por lo que tomé la dirección y buscar los servicios de Diana Curet. Un instrumento vital en la recuperación de este duelo. Sus herramientas efectivamente lograron aceptar la realidad y seguir mi vida. Cosa que no hubiese pasado si no buscaba este tipo de ayuda”.
¿Cómo fue el proceso y cómo me sentiste?
“No fue un proceso lindo, pero tampoco fue malo. No fue un proceso bueno en el sentido de ir para atrás y revivir ese momento que me afectó tanto en todos los aspectos de mi vida. Eso requiere mucha energía emocional, pero tengo que decir que tampoco fue malo porque enfrentar mi duelo me ayudó a levantarme del hoyo”.
“Primero se identificó la raíz. El principio de todo, y hacerle entender al terapista por la razón la cual me afectó tanto la situación. Viajé por muchas fases del duelo: felicidad que tenía al principio con mi pareja, el shock del accidente, la tristeza, el coraje y la agonía que sentía cuando pasó. Me sentía mal, pero a la vez valiente de poder aceptar mi duelo y enfrentarlo con las herramientas que Diana me dio”.
¿Me pudo ayudar en algo?
“Me ayudó bastante. Pude resumir mi vida. Retomé mi vida laboral. Empecé a ir a la oficina y viajar de nuevo por el trabajo, cosa que no podía hacer porque honestamente no tenía la cabeza para seguir trabajando y mucho menos coger aviones para asuntos de trabajo”.
“Resumí mis actividades físicas como ir al gimnasio y jugar baloncesto. Más que todo, el sentido y el propósito de mi vida regresó. Después de tanto tiempo, no me sentí culpable”.
“Yo le recomiendo estos servicios a todas aquellas personas que están pasando por una pérdida y aún no la han superado. Aquellas personas que aún les toma trabajo entender que la vida sigue y que no para por nada ni por nadie. Sobre todo, que entiendan que lo peor que uno puede hacer es perderle sentido a la vida”.