¿Cómo mejorar tu relación contigo mismo?

                                                                                ¿Cómo mejorar tu relación contigo mismo?

¿Alguna vez has pensado y reconocido que existe solo una persona en el mundo que estará siempre contigfo en cada segundo, minuto y hora de cada día de tu vida? Esta persona nunca podrá separarse de ti, aunque le grites, consideres indigna o le faltes el respeto. Te acompañará fielmente en las alegrías y las penas, en la enfermedad y la salud y en la abundancia y la escasez. Sin emabrgo, no le das valor, la atención y la importancia que merece la lealtad de esta persona, que eres tú mismo, e ignortas su continua presencia.

Muchas veces actuamos como nuestros peores enemigos y críticos. Nos autoboicoteamos constantemente al no pensar en nuestra propia existencia o en darla por sentado. Nos esforzamos en comprender, perdonar, ser amables y hasta compasivos con los otros, pero ese paquete de tolerancias se va a pasear y brilla por su ausencia cuando de nosotros se trata. Nos cuesta trabajo disfrutar de nuestra propia compañía.  

Resulta importante que llegues a tener una relación saludable contigo mismo. A continuación, algunas semillas o manifestaciones junto con ejemplos de abonos o actividades concretas para ayudarte a nutrir dicha relación. 

1.Semillas de Autoconocimiento

El autoconocimiento es la base desde la cual otras semillas crecen, pues resulta difícil mejorar, valorar, motivar y cuidar a alguien a quien no conocemos bien.

Conócete

Reflexiona sobre tu identidad, hazte preguntas, busca las respuestas y actúa. ¿Quién eres en realidad? ¿Qué deseas por encima de todo? ¿Cuáles son tus creencias y valores principales?

    • Lleva un diario para anotar tus pensamientos y sentimientos. 

    • Lleva un portafolio o registro de fotos tuyas en diferentes momentos de tu vida.

    • Mírate al espejo todos los días y reconoce lo que has superado, lo que eres y lo que deseas llegar a ser.  

Cuídate

Aunque suene egoísta, Tú siempre debes darte la prioridad que mereces, pues no puedes dar a otros lo que no tienes en ti mismo.  

    • Descansa, trabaja, diviértete, duerme y aliméntate bien y a tu propio ritmo.

    • Anota un tiempo en tu agenda para dedicarte a tu bienestar físico, mental y emocional y HÓNRALO. No boicotees tu tiempo y tu felicidad.

    • Mírate al espejo todos los días y abrázate con amor y alegría por al menos un minuto. Puedes intentar el abrazo de la mariposa.

Valórate

Más allá de lo que tienes y lo que haces en la vida, aprende a valorar solo quién eres, sin comparaciones ni juicios, solo Tú mismo con tus defectos, talentos, fracasos, virtudes y oscuridades. 

    • Practica la gratitud, enfócate en las pequeñas victorias del diario vivir y automotívate a seguir adelante en las “buenas” y en las “malas”.

    • Trátate siempre con amabilidad y comprensión. Evita hablarte y pensarte con menosprecio al usar frases y pensamientos despectivos como; “pero seré bruto”, “no me soporto ni yo mismo”, “sabía que iba a fracasar”, “siempre lo hago todo mal”. 

    • Trátate siempre con amabilidad y comprensión. Evita hablarte y pensarte con menosprecio al usar frases y pensamientos despectivos como; “pero seré bruto”, “no me soporto ni yo mismo”, “sabía que iba a fracasar”, “siempre lo hago todo mal”. 

2.Semilas de Actitud Positiva

Aunque los accidentes, pérdidas, problemas y desgracias son parte de la vida y siempre van a ocurrir, no necesitan que Tú los atraigas con una constante mentalidad negativa y fatalista.

    • Identifica y elabora tus emociones y opiniones. Exprésalas siempre con respeto. 

    • Desarrolla y sostén una mentalidad positiva manteniendo tus miedos en control.  

    • Mírate al espejo todos los días, échate un buen y pícaro piropo y sonríe ante las infinitas posibilidades a tu alcance.  

3.Semillas de Aprendizaje

Sin llegar al egocentrismo extremo, reconoce que eres TÚ mismo el proyecto más importante en TU vida, no lo son tus hijos, nietos, pareja, trabajo, causa social, trabajo o país.  

    • Aprende a confiar en ti mismo y a creer en tu capacidad para mejorar.

    • Establece límites seguros y saludables al aprender el arte de decir que “NO” o decir que “SI” sin tener cargos de conciencia y en equilibrio entre tus necesidades y las de otros. 

    • Mírate al espejo todos los días y reconoce que eres capaz de emprender cualquier nuevo reto y aventura de crecimiento que la vida te brinde. 

Amigo, la vida es como un viaje al que nacemos sin unas instrucciones detalladas, un mapa de territorio, unas garantías de uso o unas advertencias de efectos secundarios. Cada cual hace lo mejor que puede con lo que tiene. Muchos seres, sean queridos o no, llegarán al recorrido de tu viaje y caminarán a tu lado por poco o mucho tiempo. Las relaciones interpersonales que tendrás con ellos serán importantes en tu desarrollo, pues, aunque a veces nos cueste aceptar nuestras diferencias, somos seres gregarios desde el primer respiro de vida.  

Hoy quiero que reconozcas a ese compañero de carne y hueso, imperfecto y leal, que desde el anonimato del siempre presente está y vivirá a tu lado. Te animo a que le mires al espejo, le agradezcas y lo bendigas por todo y por nada en particular. Solo por existir. Y así, mirándose fijamente a los ojos, ¿qué tal si ambos se comprometen a nutrir su relación diariamente? 

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Preocupaciones espirituales al final de la vida

Buenos y hermosos días

La dimensión o aspecto espiritual de las personas suele cobrar mayor relevancia al final de sus vidas. Muchas veces durante la vida no reconocemos lo que tenemos y solo apreciamos su valor luego de perderlo o al estar a punto de perderlo. La cercanía de la muerte, igualmente, sirve de transparente espejo de reconocimiento y apreciación. Infinidad de preguntas sin respuestas claras ni satisfactorias inundan nuestras mentes y acaparan nuestros días, rutinas y pensamientos finales.

En 1997 se llevó a cabo una encuesta del Grupo Gallup sobre el tema de preocupaciones espirituales al final de la vida (Gallup, 1997). Se hicieron entrevistas telefónicas a más de 1200 adultos para indagar cómo pensaban encontrar la comodidad en sus etapas terminales de vida. Se les preguntó sobre cuáles eran sus preocupaciones o temores y cuáles eran sus planes ante una posible incapacidad, incluyendo si consideraban el suicidio asistido como una alternativa. Los resultados arrojaron la importancia del contacto humano como una fuente de apoyo espiritual y emocional en el proceso de morir. Los participantes esperaban que ese contacto fuera principalmente de familia (81%) y de amistades cercanas (61%), o de algún miembro religioso y de su congregación (36%).

Cada persona o grupo familiar puede tener sus propios y variados miedos y preocupaciones con su muerte. Dichos temores suelen ser parte de sus creencias, valores, culturas, países, entornos, épocas y condiciones socioeconómicas. El estudio de Gallup arrojó 24 temas o elementos diferentes que les causaban preocupaciones o temores a los participantes sobre el proceso de sus muertes. Las situaciones médicas causantes de gran dolor y sufrimiento y el vivir en estados vegetativos fueron las causales principales identificadas en las entrevistas por todos los grupos y edades. En el grupo de jóvenes adultos entre 18 a 24 años se señaló el temor a no ser perdonados por Dios o el poder supremo como una de sus principales preocupaciones (72%).

Los pacientes en ruta a la muerte usualmente buscan, consciente o inconscientemente, atender asuntos relacionados con el significado de su vida, sus relaciones con otras personas y seres, su legado y su trascendencia. Cada vida, condición y enfermedad es única y está enmarcada en un cuadro diferente y particular. Sin embargo, algunas de las actividades y necesidades espirituales que de alguna manera la mayoría de las personas busca completar o satisfacer al final de su vida son las siguientes:

  • Ser reconocido como un ser humano digno e importante hasta el último respiro.
  • Explorar las contribuciones de toda una vida y reconciliar sus decisiones “buenas” o “malas” haciendo las paces con sus consecuencias.
  • Hacer un examen de las relaciones importantes de su vida, despedirse, reconciliarse y cerrar ciclos con cada una de ellas.
  • Vencer miedos, eliminar culpas y soltar cargas emocionales.
  • Explorar, afianzar o modificar sus creencias religiosas o espirituales, sus ideas de trascendencia y sus creencias de la vida después de la muerte.
  • Encontrar paz, aceptación y sentido a su vida.

El moribundo en su proceso de morir puede experimentar diferentes periodos de soledad en los cuales se sentirá solo, perdido y abandonado a su suerte y sufrimiento. El sentimiento de soledad en la muerte puede causar angustias en las personas. Dichos sentimientos de soledad y ansiedad afectan tanto al enfermo como a sus cuidadores, aun cuando ambos estén rodeados de otras personas y familiares. El moribundo en su proceso de búsqueda y cierre, sin embargo, puede querer y desear la soledad en diferentes momentos para hacer su introspección y juicos finales. Hay que respetar su intimidad y autonomía emocional en todo momento. A fin de cuentas, el moribundo es el actor principal del final de la película de su vida.

Nuestros cuerpos físicos van a dejar de existir, al igual que los de nuestros seres queridos, en algún momento. Esa es una inexorable realidad. Vivo con la certeza de que cada ser humano es mucho más que el conjunto de la materia física de sus huesos, órganos y tejidos y de que como nos dijo El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, “lo esencial es invisible a los ojos”.

Amigos, el morir es un proceso individual dentro del colectivo social que cada cual debe pasar solo. Sin embargo, el tener cerca a alguien significativo que nos acompañe, nos respete y nos ame sin gritos, histeria ni amarres emocionales o físicos es importante. Así como nadie llega a este mundo solo, pues siempre nace en compañía, pienso que nadie, si no lo desea, debe morir solo.

Termino con una frase de un cura jesuita nacido en Francia en 1881, Pierre Teilhard de Chardin, y que muchas otras personas han seguido compartiendo: “Somos seres espirituales viviendo una experiencia humana”. No somos seres físicos que vivimos una experiencia espiritual.

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¿Eres realmente libre al tomar tus decisiones?

Buenos y hermosos días

¿Cuántas veces hemos justificado lo que hacemos o decimos con un simple “es que los demás también lo hicieron”? Todos participamos o formamos parte de diferentes grupos en los que compartimos afectos, trabajos, pasatiempos, compromisos y hasta deudas y adicciones. Un grupo tiene usualmente una fuerza que nos brinda unión, seguridad y apoyo y que nos ayuda a afrontar los problemas y las crisis. Sin embargo, la fuerza y el poder de un grupo también pueden limitarnos y condicionar nuestras acciones, pensamientos y sentimientos. Hoy les hablaré sobre el poder del grupo en los individuos.

Muchas veces adaptamos nuestras creencias, opiniones y acciones a las de otros. Nos conformamos con lo que el grupo o la mayoría opina o decide. Terminamos acomodando quiénes somos y lo que pensamos o sentimos al molde de un grupo buscando pasar desapercibidos, ser aceptados y no ser señalados o juzgados por otros. En ocasiones, sin embargo, las creencias y posiciones de otros impactan de tal manera nuestra manera de pensar y de ver las cosas que terminamos honestamente cambiando y ajustando nuestras creencias. Al final de cuentas, somos seres que nacemos, vivimos, crecemos y morimos entre otras personas y las relaciones interpersonales impactan de muchas maneras nuestro desarrollo y bienestar.

¿Qué es la conformidad?

Existe un concepto dentro de la psicología que nos habla sobre la fuerza que ejercen los grupos sobre las percepciones, opiniones y conductas de sus miembros. La conformidad es la tendencia humana de modificar actitudes, comportamientos y opiniones como mecanismo de adaptación grupal. Modificamos nuestras percepciones y conductas para que sean más similares y consistentes con las normas de los grupos a los que pertenecemos.

Existen diferentes tipos de conformidad. A continuación, algunas de ellas:

  • Conformidad informativa

Presumimos que la acción o el comportamiento de las otras personas es correcto.

  • Conformidad normativa

Nos conformamos y modificamos para ser aceptados por los otros miembros del grupo, pues tememos que el grupo nos desapruebe si no seguimos sus normas o acciones.

  • Conformidad por obligación

Nos conformamos con una acción o petición por el mero motivo de conseguir una recompensa o de evitar un castigo.

  • Conformidad de cumplimiento

Externalizamos un acuerdo con el grupo, pero mantenemos nuestra opinión de forma privada.

  • Conformidad privada o por aceptación

Nos conformamos o cambiamos de creencia o posición y este conformismo está ligado a una aceptación interior o privada de la posición expresada por otros.

¿Con cuál de ellas te identificas? ¿En cuántas de esas tendencias de conformidad has participado consciente o inconscientemente? ¿Cuántas veces has tenido que modificar tus opiniones ante la presión de otros? Creo que todos hemos sido víctimas del conformismo social en algún momento.

Las interacciones afectivas con nuestros familiares y amigos son muchas veces de gran ayuda antes, durante y después de cambios, problemas y enfermedades. El apoyo social es un elemento clave durante los procesos de pérdidas, transiciones y duelos. La pesada carga del dolor suele ser más liviana y llevadera cuando se comparte con otros. Como dolientes nos sentimos solos, vulnerables y temerosos. Aunque el peso del trabajo de superación, sanación y reajuste recae en el doliente en su carácter individual, la ayuda de otras personas es indispensable. Un tierno abrazo, un apretón de manos, un hombro en donde apoyarnos, unas palabras de aliento o una escucha sin juicio de la persona o personas indicadas pueden resultar muchas veces más poderosas que muchos calmantes, drogas o medicamentos.

Nuestras personalidades, creencias, acciones, percepciones, decisiones y pensamientos no surgen de la nada. Se van labrando, modificando y afianzando día a día en las interacciones sociales de unos con otros y en la reflexión interna. No vivimos en un vacío ni en una burbuja aislados e independientes de todo y de todos en la vida. La cooperación abierta y honesta de los grupos sociales crea mejores sociedades y comunidades.

Hay una frase que dice que en la unión está la fuerza. Sin embargo, esa fuerza que llega de la mano de otros puede terminar robándonos nuestra libertad, identidad y bella individualidad. La presión de grupo muchas veces nos hace traicionar lo que queremos o pensamos. El hecho de que un algo lo digan muchas personas o lo digan pocas personas, pero muchas veces, no lo hace necesariamente cierto.

Amigos, el apoyo de grupos está disponible al estar gozando la alegría de los buenos momentos o el dolor de una pérdida. Lo importante es recordar que el camino a recorrer, las decisiones a tomar y la responsabilidad de lo vivido debe ser siempre individual. Les comparto un video interesante sobre el poder de grupo en nuestras vidas.

Conformidad social- Cámara oculta. https://www.youtube.com/watch?v=J-pGebTtSTg

Bendiciones, Diana.

 

Referencias

Los 8 tipos de conformidad social. https://medicoplus.com/psicologia/tipos-conformidad-social

 

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Las religiones y la muerte

Buenos y hermosos días

El ser humano, desde sus orígenes, ha tenido que entender, manejar y aceptar la misteriosa realidad de su mortalidad. El concepto de la muerte, sus causas y sus consecuencias y el destino final de los difuntos es sumamente variado a nivel individual y colectivo. Algunas de las principales religiones del mundo, sin embargo, presentan a través de las diferentes épocas y culturas varias similitudes en sus postulados sobre la muerte, el morir y la vida luego de la muerte.

Las civilizaciones antiguas de Asia, Medio Oriente y Egipto presentan sus conocimientos sobre la muerte y la vida luego del morir en diferentes libros, documentos y evidencias, siendo el Libro Egipcio de los Muertos el más conocido. La muerte no era el final de la existencia humana para los egipcios de la Antigüedad, meramente era una parada de camino o un umbral que atravesar luego de un juicio final. El Libro Egipcio de los Muertos se concibió como una guía de tránsito para apoyar a los difuntos en los peligros de su ruta. El Papiro de Ani o Libro Egipcio de los Muertos presenta en sus rollos imágenes coloridas de escenas de la existencia luego de la muerte con la intención de asistir a las personas en los próximos mundos (Bryant, 2009).

De igual manera, siglos más tarde, el Libro Tibetano de los Muertos o Bardo Thodol ofrece conocimiento de la muerte, el morir y la vida luego de la muerte. El libro tibetano presenta descripciones de la vida en el más allá, instrucciones de cómo apoyar al moribundo, oraciones, plegarias y guía espiritual para la liberación. El antiguo texto del budismo tibetano describe en términos generales lo que encontraremos después de la muerte. Es considerado uno de los grandes clásicos de la historia espiritual de la humanidad que describe lo que el difunto encuentra después de la muerte y antes de asumir una nueva existencia.

Libros Sagrados de otras religiones como La Biblia, el Corán y la Torá usualmente también presentan información y conocimientos sobre la muerte y la vida más allá de la muerte. El Corán, libro sagrado de los musulmanes, recoge la ley islámica y representa a una de las religiones vivas más antiguas del mundo con origen principalmente en India y Nepal y remontándose más de 2000 años. Las historias, textos y libros sagrados de la India presentan una preocupación sobre la muerte y lo que pasa luego de esta. Muchos de sus maestros están de acuerdo en que el objetivo final de la vida es poder tener la liberación final del ciclo de nacimientos y muertes. La muerte se presenta como algo natural e inevitable.

La Torá es el texto que contiene la ley y enseñanzas divinas que constituyen el fundamento del judaísmo. Según la tradición común al judaísmo y el cristianismo, la Torá presenta la revelación y enseñanza divina que se otorgó al pueblo de Israel. La muerte se presenta en dicha tradición como la separación del cuerpo y el alma, el fin de la vida natural y el paso de este mundo a un mundo futuro.

Los cristianos de la Edad Media usaban varios textos en latín con instrucciones y rituales que los ayudaban a prepararse para morir una “buena muerte”. Ars Moriendi, en 1415, fue uno de esos textos que se publicó en varios idiomas y se difundió grandemente dando información sobre el arte del buen morir. Durante siglos en Europa y Norteamérica, el concepto del cristianismo logró hasta cierto sentido controlar o domesticar la muerte al hacerla algo natural e inevitable (Bryant, 2009).  El miedo a la muerte en ese tiempo estuvo más controlado por el equilibrio y balance de la religión en los individuos.

Para el siglo 20, sin embargo, la tecnología y los avances de la ciencia reactivaron el miedo y el tabú sobre los procesos de la muerte, una experiencia que ya no estaba controlada y domesticada. Las personas ya no morían naturalmente en sus hogares rodeados de la familia, la comunidad y los amigos. La Segunda Guerra Mundial difundió los horrores de muertes en masa por medios noticiosos y libros. A través del tiempo, y en las diferentes épocas en la historia de la humanidad, las causas principales de muerte en las sociedades han ido variando y con ellas la ansiedad y el miedo que nos traen.

El concepto de la muerte ha ido cambiando en el tiempo moldeado por religiones y acontecimientos históricos y sociales del momento. Muchas religiones, por ejemplo, el judaísmo, catolicismo y metodismo, presentan un concepto de la muerte como algo natural e inevitable y como un final de ruta que lleva a una vida con Dios. La importancia y el uso de ritos, oraciones, guías, plegarias y ceremonias durante el proceso de morir y la muerte han sido bastante consistentes, aunque variado, según las culturas, religiones y épocas.

Amigos, la realidad de la muerte trasciende religiones, épocas, culturas y sociedades. La muerte llegará, hoy o mañana, a cada uno de nosotros y a nuestros seres queridos más allá de creencias espirituales, de castigos o recompensas, o de estilos de vida “buenos o “malos”. Busquemos en cada respiro el balance perfecto entre el vivir y el morir viviendo sin miedos y agradeciendo lo que somos y tenemos.

 

 

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¿Qué hago si no sé cómo actuar a su alrededor?

Buenos y hermosos días

Todas las personas queremos y necesitamos ser tratadas con respecto como seres humanos vivos y dignos en todo momento. Entendemos que es nuestro derecho y que es, o debería ser, una regla social universal. Los moribundos, o aquellas personas con un diagnóstico de enfermedad que les amenaza la vida, no son una excepción a dicha regla. Los enfermos con una enfermedad en etapa terminal desean y necesitan ser tratados como seres humanos vivos hasta sus últimos alientos de vida. Hoy les hablaré sobre algunas preguntas o dudas comunes que pueden surgir cuando compartimos la trayectoria de una enfermedad terminal y el proceso del morir de un ser querido.

El proceso del morir de las personas no es tan uniforme como las matemáticas, que tienen una respuesta única a muchos de sus problemas numéricos en sistemas definidos. Todas las enfermedades, procesos de morir y pacientes son bien diferentes y únicos. No existen respuestas universales que apliquen a todas las situaciones del morir. Sin embargo, les comparto algunas dudas o preguntas comunes que nos hacemos cuando vivimos la experiencia de una enfermedad terminal junto a un ser querido. Las respuestas nacen de una perspectiva tanatológica mezcladas con mis experiencias y creencias.

¿Deberíamos discutir las decisiones médicas que se tomarán con él?

La respuesta a dicha pregunta creo que la debe dar el mismo enfermo al inicio del diagnóstico de su condición. Cada enfermo debe decidir qué nivel de detalle desea tener en los procesos, progresos y resultados de su condición o enfermedad y cuánta participación desea tener en las decisiones médicas. Aun si la persona es incapaz de hablar o responder, creo que algún nivel de detalle general de lo que está pasando con su cuerpo y su vida debería ser compartido con ella. Hay que reconocer y valorar sus necesidades, pensamientos y sentimientos hasta el último momento de vida, no un momento antes. Muchas veces tratamos de proteger al enfermo excluyéndolo de las decisiones familiares y médicas, saliendo del cuarto para hablar, ocultando lágrimas y fingiendo expectativas. Puede ser que dicha buena intención de protección resulte perjudicial para el ser querido al sentir que no es tomado en consideración, que ya no es necesario y querido y que resulta una carga para otros.

Esta vivo, pero no responde, ¿puede oírme?

Un estudio de la Universidad de Columbia Británica publicado en la revista científica Scientific Reports demostró que algunas personas son capaces de oír hasta un poco antes de morir: “Nuestros datos muestran que un cerebro moribundo puede responder al sonido, incluso en un estado inconsciente, hasta las últimas horas de vida». Recomiendo que siempre hablen con sus seres queridos, aunque no estén alertas, estén inconscientes o en estado de coma. Háblenles con amor y desde su corazón, ya sea con palabras dichas en voz alta o enviadas desde su mente.

¿Debería aclarar asuntos inconclusos o temas no resueltos ahora que está muriéndose?

Creo que los últimos días de todo ser querido son un terreno sagrado tanto para el moribundo como para los seres queridos que le sobrevivan. Cada segundo de vida nos ofrece una oportunidad de expresar y compartir sentimientos y emociones. Muchas veces llevamos a cuestas el peso de fuertes cargas emocionales de eventos pasados que consciente o inconscientemente nos atrapan y angustian. Creo que deberían aclararse los asuntos inconclusos o problemas pasados si existen la oportunidad y el momento adecuado. Cerrar ciclos es un elemento importante en las despedidas de final de vidas.

Perdonar y ser perdonado de corazón a corazón alivia tensiones, limpia consciencias y trae paz. Sin embargo, es importante no forzar un dialogo si el enfermo no lo desea, pues él es el actor principal de su película de vida. Siempre pueden hacer sus cierres o despedidas sin palabras, comunicándose con amor desde su mente y corazón.

Amigos, muchas veces la apariencia física de los pacientes se deteriora grandemente en la trayectoria de la enfermedad. Sus cuerpos pueden estar tan cambiados y desfigurados por accidentes o enfermedades que resulta incómodo y doloroso estar frente a ellos. Les recomiendo que en esos casos los miren directamente a los ojos. Miren a esos ojos con quienes posiblemente conectaron y compartieron muchos momentos previos de alegrías y tristezas. Momentos que quedarán plasmados en el tiempo como preciados recuerdos. Vean más allá de la enfermedad a ese hermoso ser humano en su etapa de final de existencia, agradezcan su presencia en sus vidas y honren sus memorias.

 

Referencias

Los moribundos pueden oír poco antes de morir, según estudio. https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2020-07-09/oir-antes-muerte-estudio-no-claro-entiendan_2674812/

 

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Siete pasos prácticos para adaptarse a una pérdida significativa

Buenos y hermosos días

Los cambios, las pérdidas y la muerte son parte del currículo de vida de todo ser humano en nuestro planeta Tierra. Cada persona que está leyendo este artículo ha pasado por múltiples problemas, transiciones, pérdidas significativas y duelos en su vida. Una pérdida surge cuando se nos separa, por causa de la muerte o por otras causas, de un algo a un alguien, ya sea una persona, mascota, objeto, estatus o relación. Una pérdida significativa surge cuando dicha ausencia o separación causa una ruptura de un lazo, un vínculo o una relación significativa cimentada en amor. Hoy les daré siete acciones prácticas que les ayudarán a manejar más efectivamente sus pérdidas significativas.

A continuación, algunas ideas o pasos concretos para afrontar las pérdidas y adaptarnos a nuestras nuevas realidades.

  • No resistirse al cambio.

Las transiciones y los cambios son una parte importante y normal de la vida y algunos de ellos nos traerán la pérdida de cosas y personas queridas que se alejan de nosotros. Debemos aceptar la realidad de la pérdida que estemos manejando al momento y abrazar los cambios que nos trae. Aceptar la realidad de algo que consideremos injusto, como accidentes, robos, traumas, muertes repentinas, enfermedades o desastres naturales no significan que estamos de acuerdo con lo sucedido, solo que aceptamos que no hay marcha atrás en lo acontecido. Toda resistencia hace más difícil el movimiento y el fluir de las cosas y actividades.

  • Tomarse tiempo libre.

Busque tomarse unos días libres o de vacaciones dentro de lo que sea posible. Un cambio de ambiente puede ayudarle a manejar su duelo. Si no puede tomar días libres, al menos trate de sacar tiempo para dar un paseo hermoso y relajante o visitar el mar para ponerse en contacto con la naturaleza. Elaborar un duelo luego de una pérdida significativa no es una carrera de velocidad, yo diría que es más parecido a un maratón. Dese el espacio y el tiempo

  • Elaborar y expresar las emociones.

No trate de esconder o evitar sus sentimientos y emociones. Es importante que identifique, trabaje y exprese cada emoción que le surja durante el manejo de la pérdida significativa como parte del proceso del duelo. Algunas de las emociones y sentimientos más comunes en el duelo luego de una pérdida significativas son la culpa, la tristeza, el miedo, el coraje, la negación, el llanto y el desamparo. Tarde o temprano tendrá que bregar con cada una de ellas y sacarlas de su pecho, su mente y su alma para continuar sus días más liviano y libre.

  • Dar algún sentido a la pérdida.

Vivimos en un mundo de dualidades y de polos contrarios, en el cual no existe un “uno” si un “otro”. No existe el frio sin el calor; no hay luz sin la oscuridad; no existe la escasez sin la abundancia y no existe la pérdida sin la ganancia, pero ¿qué ganancia puede tener la muerte de un hijo, ser diagnosticado con cáncer, perder la casa y todas las posesiones en un desastre natural o ser cesanteado injustamente del trabajo? Honestamente, no lo sé. Lo que sí sé es que le toca a cada persona buscar y darle algún sentido a los eventos, experiencias, pérdidas y relaciones de su vida. Yo pienso que la vida no quita nada a nadie sin dejarle algo a cambio.  

  • Establecer y seguir una rutina.

La rutina y lo cotidiano luego de la muerte de un ser querido o de una pérdida significativa nunca será la misma. Es útil volver a establecer nuevas rutinas lo antes posible que ayuden a “normalizar” la actual realidad en un mundo sin “lo ausente” en nuestras vidas. Seguir un horario para comer, dormir, trabajar y hacer otras actividades ayudan en el proceso de adaptación y reajustes.

  • Enfocarse en pequeñas victorias.

No se ponga metas estresantes que lo lleven a acelerar el tiempo de su proceso normal de duelo. Tome el tiempo que le sea necesario. Enfóquese desde el principio en lograr pequeñas acciones como el poder realizar algunas tareas cotidianas; charlar con algún amigo; salir de la casa a dar un paseo o al cine; quitarse el pijama o la ropa de dormir temprano en la mañana, asearse y vestirse agradable; leer algunas páginas de su novela, revista o libro favorito o simplemente escuchar música. Celebre las pequeñas victorias de cada logro diario. Aplauda cada día en el que logra adaptarse mejor a sus nuevas rutinas. Reconozca y celebre el día cuando el llanto es menos frecuente e intenso que el día anterior y el pensamiento en su ser amado ausente o lo perdido no es continuo y sofocante.

  • Buscar apoyo de otros.

Las cargas compartidas son menos pesadas y dolorosas. El camino del duelo recorrido en compañía de otras personas en quienes confiamos es un poco menos arduo y más placentero. El apoyo social es clave en la recuperación de las pérdidas. Aceptemos los gestos de apoyo y la solidaridad de otras personas de confianza.

Hay muchas personas tímidas, independientes, orgullosas o autosuficientes que no acostumbran a pedir o recibir ayuda de nadie. Creo que el duelo es un buen momento para que hagan algunas excepciones. Recibir o pedir ayuda no significa que somos débiles, solo que somos humanos y al momento estamos vulnerables.

Amigos, Roma no se construyó en un día, pero se ponían ladrillos, techos o pisos en cada jornada. Toda pérdida significativa es dolorosa. Superarlas requiere de esfuerzo, determinación y apoyo. Podemos ver las pérdidas significativas como insoportables finales de apegos conocidos o como desconocidos comienzos de nuevas experiencias. ¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío? Tú eliges.

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Verdades que los niños deben saber sobre la muerte

Buenos y hermosos días.

La muerte es un tema difícil de dialogar con nuestros niños. La tendencia natural de padres y adultos es de protección y albergue a los menores. Buscamos protegerlos en todo momento de situaciones, realidades, información y sitios que  puedan lastimarlos. Investigadores como María Nagy y otros profesionales establecen que los niños buscan activamente entender el concepto de la muerte. Nosotros como sus encargados debemos educarnos para apoyarlos en esa búsqueda de una manera certera, honesta y sin temor.

Saber qué decirles, al igual que el cómo y cuándo hacerlo,  puede causarnos gran ansiedad en situaciones de muertes, enfermedades, desastres naturales o accidentes en la familia o comunidad. Ansiedad causada en parte por desconocimiento del protocolo a seguir. No existe, sin embargo, un libro universal de instrucciones o un manual fantástico para este tipo de conversaciones valerosas con nuestros chicos.

La edad y capacidades cognitivas del niño tienen un rol importante sobre cómo llevar el tema de una manera segura y efectiva. Existen otros factores como el nivel de desarrollo, las experiencias previas de vida y la personalidad del niño y los patrones de comunicación y apoyo en el entorno familiar, que  deben tomarse en consideración. El niño desde que nace va pasando por distintas etapas en su desarrollo en las que su concepto de la muerte va cambiando, como por ejemplo:

  • No existe la muerte.
  • La muerte es una persona, es temporal y reversible.
  • La muerte es algo mágico.
  • La muerte es final, pero evitable
  • La muerte es parte natural de la vida, es final, universal, irreversible y las personas muertas no son funcionales.

Lo ideal es que antes de que surjan eventos difíciles y crisis tengamos con nuestros niños diálogos informales sobre la muerte y sus cambios en diferentes momentos y eventos cotidianos. Hay que hablarles sobre los distintos procesos de pérdidas, cambios y transiciones que tendrán durante el transcurso de sus vidas. Aprovechar los cambios de estaciones en la naturaleza, cuando muere una mascota, se pierde o rompe un juguete, nos mudamos de casa, nos cambiamos de escuela, Papá o Mamá pierden su trabajo, o viene un huracán que causa destrucción, para hablarles sobre pérdidas y emociones.

A continuación, algunas verdades básicas que nuestros niños deben saber.

1. La muerte es algo natural

El morir es un proceso natural y normal de la vida al que no se le debe temer. La muerte, por definición, es el cese o terminación de la vida. No es algo siniestro que viene, ataca y se lleva a las personas que han sido malas. Las personas, animales y plantas nacen y mueren como parte del ciclo de vida. Eso es lo esperado. Se les puede ofrecer a los niños comparaciones con la naturaleza y sus cambios y dar ejemplos de transformaciones como en las mariposas y plantas.

2. La muerte es irreversible

El concepto de la muerte no es algo temporal. El niño debe entender que el familiar que muere no regresa a la vida luego de unos días si ellos lo piden con esmero en sus oraciones y se portan bien. La muerte cuando llega es para siempre y no tiene marchas atrás. Los juguetes se pueden romper y a veces tienen arreglo. La muerte no es algo que tiene arreglo. Los niños nos pueden escuchan decir “este televisor murió”, “la nevera está muriendo” o “el teléfono celular está dando sus últimas señales de vida” para luego ver como no pasa nada grave, se arreglan y continúan funcionando. Los adultos deben ser prudentes en no nombrar a la muerte en términos y condiciones que puedan causar confusión a los niños al tomar lo que decimos de forma literal.

3. Todas las partes de una persona mueren a la misma vez

Las personas cuando fallecen se mueren en su totalidad y todas sus partes mueren a la misma vez. No existe tal cosa como “un corazón muerto en pena”, ni “‘alguien medio muerto”, o “muerto en vida”. Sin entrar en complicaciones y tecnicismos médicos, el niño debe entender que todas las partes de una persona al momento de la muerte se mueren a la vez.

4. Todo lo que tiene vida muere

Todo lo que está vivo en algún momento tiene que morir. El primer requisito para morir es estar vivo. Luego de nacer, vamos de camino a la muerte desde que damos nuestro primer respiro, nuestro corazón comienza a latir y los órganos y sistemas comienzan a funcionar normalmente. Puede usarse con nuestros niños la analogía de una película. Al ver una película en la televisión o en el cine, sabes que luego del comienzo en algún momento la película se va a terminar. Tiene un inicio y un fin. La película de toda vida de plantas, animales y personas en algún momento llegará a su final.

5. La muerte no es castigo ni un premio, es causada

Quizás muchos de ustedes han escuchado los refranes, “Dios castiga sin vara y sin fuete” o “A los buenos Dios se los lleva y  los malos aquí se quedan”. La muerte no debe ser vista como un premio o castigo de Dios o de los poderes supremos. Solemos pensar que el morir está atado a la consecuencia del mal o del bien. Lo relacionamos con el mal que hicimos o permitimos que se hiciera o con el bien que hicimos o dejamos de hacer cuando tuvimos la oportunidad. Tratamos de justificar a la muerte de alguna manera complicada, olvidando que la misma es un proceso natural. La muerte siempre es causada y sus trayectorias están definidas y estudiadas. Puede ser parte de un deterioro predecible relacionado con una una enfermedad terminal, como en los casos de cáncer; ser causada por una falla de los órganos; ser una muerte repentina o ser parte normal de la vejez. Otras muertes son causadas por homicidios, suicidios, accidentes o causas naturales.

Nuestros niños no merecen nuestras mentiras y evasiones sobre el tema de la muerte ni los diálogos inefectivos basados en nuestros propios miedos y temores. Hablemos con ellos abiertamente sobre un proceso natural que es parte de la vida. Tomemos en consideración la realidad de sus etapas de desarrollo y otros factores importantes que definen y enmarcan al niño Ajustemos nuestro lenguaje a sus necesidades y usemos ejemplos cotidianos para que nos entiendan. Hablemos, sobre todo, desde el corazón con un lenguaje sencillo y honesto y una perspectiva de la muerte que nazca del amor y la luz y no del miedo y el fracaso.

Referencia de María Nagy fue tomada de Corr & Corr, Death & Dying, Life & Dying (7th Edition), p 363. Referencias adicionales: Maria Nagy – “The Child’s Theories concerning Death,” Journal of Genetic Psychology 73 (1948): 3-27.
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Seis pasos para completar su planificación anticipada de cuidados

Buenos y hermosos días

¿Qué pasaría si de repente perdemos la capacidad de hablar, de comunicarnos, de tomar decisiones y de expresar lo que queremos y lo que no queremos? Una enfermedad, un accidente o una crisis de salud puede llegar a nuestras vidas a cualquier edad y en cualquier momento. Sin embargo, no queremos pensar en lo que sucedería si nosotros o un ser querido estuviéramos en un accidente devastador o incapacitados por un trauma o una enfermedad terminal. El peso y la responsabilidad de tomar todas las decisiones de sus cuidados y atenciones médicas posiblemente recaiga sobre algún otro familiar o ser querido. Hoy les hablaré de seis pasos claves para completar un plan anticipado de cuidados de salud.

¿Qué es la planificación anticipada de cuidados de salud?

El plan de su atención médica o cuidados de salud conlleva un proceso anticipado que le ayude a conocer sus opciones, sus preferencias y las decisiones que debería tomar sobre su tratamientos, cuidados y atenciones de salud futuros. Luego el mismo proceso y documentación lo lleva a informar a familiares, médicos y profesionales de la salud sobre sus decisiones. El plan debe ser revisado frecuentemente para asegurar que sigue siendo pertinente y que refleja sus deseos.

A continuación, los pasos claves principales para completar su planificación anticipada de cuidados de salud o atención médica.

  1. Reconocer y aceptar.

Lo primero es reconocer y aceptar que en algún momento futuro a usted y a cada uno de sus seres queridos les espera la muerte. Su tiempo de vida es limitado e impredecible, por lo que es preferible el prever y planificar con tiempo y en calma que el tener que improvisar y lamentar. Se recomienda que toda persona mayor de 18 años tenga un plan anticipado de cuidados de salud o de fin de vida.

  1. Buscar y orientarse.

Busque la información pertinente a cuidados anticipados de salud. Cada país, estado o municipio puede tener leyes, políticas y documentos diferentes respecto a testamentos vitales, directrices anticipadas o poderes notariales para la atención médica. Recomiendo que se oriente con los expertos y profesionales de salud de su lugar de residencia.

A continuación, algunas de las preguntas que pueden ayudarle en su proceso de búsqueda de alternativas de cuidados.

  • ¿Qué significa calidad de vida para usted?
  • ¿Qué impacto tendría en su vida el no poder caminar, hablar, comer, actuar o pensar normalmente?
  • ¿Ha tenido experiencias previas de salud positivas o negativas en familiares o seres queridos? ¿Cómo lo han influenciado dichas experiencias?
  • ¿Cuánto sufrimiento está dispuesto a pasar por la oportunidad de tener un poco más de tiempo?
  • ¿Sufre actualmente de problemas o condiciones de salud? ¿Anticipa que empeoren? ¿Recibe actualmente algún tratamiento médico o terapia?
  • ¿Tiene historial familiar o predisposición genética de alguna condición o enfermedad?
  1. Sacar el tiempo y reflexionar.

Hay cosas y tareas importantes que completar cada día. El pensar en posibles crisis futuras de salud, enfermedades o accidentes no suele estar en las prioridades diarias de las personas. Sin embargo, es importante sacar el tiempo y pensar en todo aquello que resulta importante para usted y en aquello que no lo es.

Algunos ejemplos de tratamientos a los que se puede rechazar ser sometido en cualquier momento o en ciertas condiciones particulares son:

  • Resucitación Cardiovascular (CPR)
  • Alimentación por sonda
  • Respirador o ventilador mecánico
  • Diálisis
  • Cirugías, exámenes o medicinas
  • Quimioterapia o radioterapia
  • Transfusiones de sangre
  1. Dialogar y tomar decisiones.

Estará listo para compartir sus pensamientos con familiares, amigos y profesionales de la salud luego de pensar en las distintas opciones de cuidados y tratamientos, en sus valores y sus preferencias. Comparta sus miedos, deseos, expectativas y escuche otros puntos de vistas antes de tomar las decisiones sobre el cuidado futuro de su salud. Recuerde que, aunque el tema del final de vida puede resultar incómodo y difícil de dialogar, es importante tener esas conversaciones.

  1. Poner por escrito y compartir.

Ahora es tiempo de poner por escrito sus deseos, instrucciones y directrices. Existen en la internet o en las oficinas de proveedores médicos o legales diversas plantillas y ejemplos de documentos que le ayudarán a documentar sus deseos. Comparta los documentas con sus familiares y profesionales de la salud que lo atienden para asegurar que conocen y honran sus instrucciones.

  1. Revisar periódicamente.

Su plan de cuidados de salud es un documento vivo que debe ser revisado periódicamente para asegurar que sigue reflejando sus deseos. Recomiendo no dejar pasar más de un año sin revisar su plan de salud y hacer los cambios que sean pertinentes.

Las decisiones respecto a su salud las tomará otra persona si surgiera una enfermedad, crisis de salud o un accidente que lo incapacite para comunicarse. Eso es una realidad. Es posible que dichas decisiones, aunque tomadas en amor y con la mejor intención, no sean necesariamente lo que usted hubiera deseado en dichas circunstancias y lo lleven a la prolongación de una vida sin calidad y en dolor. ¿Qué puede hacer? Comenzar a trabajar hoy en un plan anticipado de salud podría ser una buena alternativa.

 

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¿Qué significa un diagnóstico médico de enfermedad terminal?

Buenos y hermosos días.

Usualmente reconocemos que el concepto de enfermedad terminal está atado a una muerte cercana. El junte de las palabras terminal y enfermedad nos lleva a pensar automáticamente en el final del camino o fin de vida. Según la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, algunos de los elementos que definen a una enfermedad terminal son los siguientes:

  • Existencia de una enfermedad avanzada e incurable que presenta diversos síntomas intensos, múltiples y cambiantes.
  • Falta de posibilidades razonables de respuestas al tratamiento.
  • Gran impacto emocional al paciente y su círculo de cuido relacionado con la presencia de la inminente muerte.
  • Pronóstico de vida limitado. (Aunque de tiempo variable, generalmente menor de 6 meses)

El término de enfermedad terminal se populariza en el siglo XX junto a los avances médicos y tecnológicos de la época. Los pacientes de cáncer en etapas avanzadas de la enfermedad comienzan a ser tratados como pacientes terminales. Otras enfermedades con patrones similares eventualmente también adoptan el nuevo concepto. El cáncer, el SIDA, las enfermedades degenerativas del sistema nervioso central o insuficiencias orgánicas de tipo hepático, cardíaco o respiratorio son algunas de las enfermedades que en sus fases avanzadas podrían llevar al paciente a una condición terminal.

Cuando una enfermedad entra en una etapa terminal se reconoce y acepta que no existe una cura definida o un potencial terapéutico de mejora dado su estado avanzado. La historia o relato entre el enfermo, su padecimiento y los profesionales de salud debe modificarse radicalmente. El objetivo de la atención médica cambia de protagonista, libreto, escenas, acciones, tratamientos y personajes.

  • El protagonista es ahora el enfermo y su familia; NO es la enfermedad y su patología.
  • El libreto y acciones están dictadas por la medicina paliativa y sus cuidados de alivio del  dolor;  NO por la medicina tradicional y los tratamientos curativos invasivos.
  • Los tratamientos buscan maximizar el confort dando calidad de vida a los días que queden; NO dar días sin calidad y con dolor a la vida del enfermo.
  • Las escenas se llevan a cabo en hogares y hospicios junto a familiares, amigos y especialistas paliativos; NO en camas extrañas de hospitales de cuidados agudos y unidades de cuidados intensivos.

La ciencia, los avances tecnológicos y los adelantos médicos nos ofrecen importantes hipótesis del desarrollo esperado y los patrones de evolución de las distintas enfermedades. Los muchos años de estudios, investigaciones, éxitos, fracasos, casos clínicos y pruebas llevan a los científicos y profesionales de la salud a establecer de manera certera y confiable los diagnósticos y las trayectorias esperadas en las enfermedades que amenazan nuestras vidas. Nos ofrecen los diagnósticos que nos ayudan a poner en perspectivas las opciones, las prioridades y los próximos pasos a seguir en el transcurso de una enfermedad. El diagnóstico de esas condiciones, sin embargo, no es un dictamen instantáneo y automático de un final de vida. Hay elementos, conocidos o misteriosos, entre el paciente y su enfermedad que influencian grandemente el progreso del padecimiento y pueden llevar a improbables cambios y curaciones. Más allá de la certeza de la ciencia y la medicina, han existido a través de la historia misterios inexplicables para el hombre.

Es vital no rotular de enfermo terminal a ningún paciente con potencial de curación. Sería un grave error de diagnóstico y terapias. Siento, sin embargo, que es más importante y humano no etiquetar y abandonar a ningún enfermo como paciente terminal, pues quien está en la etapa terminal es la enfermedad y no la persona. Usar la etiqueta funesta y determinista de enfermo terminal denota, en mi opinión, poca compasión, sensibilidad y empatía hacia el paciente y sus familiares, independientemente de que sea cierta la proyección médica de una muerte cercana o la semántica del conjunto de palabras.

El enfermo o paciente terminal es una persona viva por lo que el concepto de persona terminal me resulta algo confuso y me genera varias preguntas: ¿Qué termina en la persona?; ¿su vida?, ¿su salud? o ¿su esperanza de curación? A nadie le llega su tiempo de partida ni un minuto antes ni un minuto después del indicado. Es fundamental no ocultarle al paciente y a su familia la realidad y seriedad de una enfermedad terminal. Tienen derecho a prepararse y tomar las decisiones de final de vida que sean necesarias. Es igualmente esencial no eliminar de golpe y porrazo toda esperanza de vida empaquetando al paciente en un final predeterminado atado a las palabras “enfermo terminal”.  La línea que separa a la ignorancia, el diagnóstico, la negación, la esperanza y la aceptación en nuestros corazones y pensamientos puede ser muy fina y cambiante.

Hoy les dejo con el dilema de si debemos nombrar terminal al paciente que sufre una enfermedad sin posibilidades médicas de curación o nombrar terminal solamente a su enfermedad ¿Qué opinan ustedes?

Bendiciones, Diana.

Referencias

https://www.secpal.com/biblioteca_guia-cuidados-paliativos_2-definicion-de-enfermedad-terminal

http://www.lexjuris.com/LEXLEX/Leyes2001/lex2001160.htm

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¿Cómo manejar efectivamente las pérdidas y los duelos en el lugar de trabajo?

Buenos y hermosos días

Los cambios son una constante realidad en el diario vivir de todas las personas y cada cambio conlleva múltiples pérdidas. Existen muchos cambios y pérdidas poco relevantes e insignificantes, mientras que otros nos estremecen y derrumban. Cada pérdida significativa que sufrimos en la vida nos impacta a nivel individual y colectivo trayendo de la mano complejos procesos de duelos, ajustes y reajustes. Regresar al lugar trabajo mientras se está sufriendo un duelo es difícil para todo el equipo laboral, no tan solo para el empleado doliente, sino también para sus compañeros y líderes. Hoy les compartiré algunas ideas sobre cómo las empresas pueden apoyar en los procesos de duelos y lograr el bienestar de sus empleados.

Muchas personas pasan más tiempo en sus lugares de trabajo y con sus colegas que en muchos otros lugares. Ven y comparten con sus compañeros de trabajo y supervisores más tiempo que con sus familiares y amigos. Entre reuniones, objetivos y planes de trabajo, surgen en los entornos laborales fuertes lazos y vínculos de afecto, compromiso y amistad. Dichas relaciones y lazos conllevan una responsabilidad de solidaridad y apoyo en los momentos difíciles de pérdidas y duelos de cualquiera de sus miembros.

A continuación, algunas breves ideas para el manejo efectivo de pérdidas y duelos desde el entorno laboral.

  1. Autoayuda, dejando atrás las prisas.

Hay que comenzar por aceptar la realidad de la pérdida significativa ocurrida. Debemos reconocer que el mundo y la vida de todos los impactados cambió para siempre, aunque en diferentes magnitudes y de diferentes maneras. Existen algunos tipos de duelos como el inhibido, el retrasado o el complicado que podrían requerir mayor apoyo para el doliente. El proceso del duelo se vive sin prisas, pero sin pausas, pues, contrario a lo que se piensa, en el duelo el tiempo no lo cura todo.

  1. Validar el duelo.

Es importante normalizar el duelo dentro del lugar de trabajo. Hay que reconocer que la persona está sufriendo y que ese dolor sigue un proceso y tiene un sentido para ella frente a su pérdida. Dentro de lo posible, debe permitirse que la persona o personas expresen sus emociones y sentimientos sin ser juzgadas.

  1. Compromiso del patrono.

La gerencia debe apoyar en palabras y acciones el proceso de manejo de pérdidas y duelos de sus empleados. Cada persona es única y todo doliente es diferente. Cada duelo es igualmente único y diferente, por lo que no todas las posibles prácticas de apoyo serán útiles para todos. Les comparto algunas recomendaciones que apoyan el bienestar de los empleados en su lugar de trabajo durante un duelo.

  • Días de licencia
    • luego de la muerte de seres queridos cercanos.
    • luego de pérdidas significativas no relacionadas con la muerte.
  • Flexibilidad en el horario, tareas, proyectos y metas.
  • Ofrecer tiempos y espacios adecuados para la expresión de sentimientos y emociones.
  • Aceptar y entender la privacidad de los procesos internos de cada persona.
  • Tener disponibilidad, preguntar necesidades y ofrecer apoyo concreto.

No usar los trillados y genéricos “déjame saber si necesitas algo” o “estamos aquí para ti y tu familia”. Algunas frases de apoyo concreto pueden ser: “¿Necesitas que revisemos tu horario de trabajo estos días?, “¿prefieres tomarte unos días, trabajar desde tu casa o venir a la oficina?, o “podemos revisar juntos tus tareas pendientes para ver cómo se distribuyen, ¿te parece bien?”

  1. Apoyo de los compañeros de trabajo.

El apoyo social durante un duelo es vital. Sin embargo, el apoyar a una persona en duelo resulta un reto, pues nos enfrenta cara a cara con nuestros propios miedos, mortalidad, sufrimientos y temores de no saber qué hacer o qué decir. Aun cuando no se tengan todas las respuestas a las inquietudes del doliente, una escucha activa, un silencio compartido, un apretón de manos o un simple “si quieres hablar, te busco a la hora del almuerzo,” de parte de un colega o compañero de trabajo, pueden ser muy efectivos. Recomiendo que se provean adiestramientos sobre el manejo efectivo del duelo desde el lugar del trabajo.

  1. Asesoría de un profesional en pérdidas y duelos.

El duelo en las personas de todas las edades es un proceso complejo. El manejo efectivo de pérdidas significativas y muertes desde el ámbito laboral debería ser una prioridad de toda empresa. Existen profesionales de la salud especializados en los procesos de duelos, pérdidas y muertes, como el tanatólogo, que pueden apoyar al patrono en sus políticas y prácticas.

Existen cambios, pérdidas y duelos que impactan diariamente a los individuos, empresas y organizaciones. Los empleados pasan por cambios y sufren diversas pérdidas tangibles e intangibles a nivel personal y profesional que impactan su bienestar y afectan su productividad: divorcios, enfermedades, crisis financieras, accidentes, conflictos, corrupción, criminalidad, disminución de autoestima. La situación mundial del COVID-19 agravó en las personas el impacto de los duelos previos no resueltos.

La realidad de la muerte no puede excluirse de las diferentes áreas de la vida, incluyendo el trabajo. Nunca esperamos que un empleado muera, pero cuando ocurra, es mejor estar preparados que tener que improvisar. Por un lado, debemos cuidar y apoyar a los nuestros permitiéndoles hacer sus procesos de duelo. Por otro lado, debemos minimizar los efectos que dicha experiencia tiene en el ambiente, desempeño y productividad de la organización.

Todo lugar de trabajo debería tener un protocolo de manejo de pérdidas y duelos como parte de sus normas. Una guía cuyo objetivo sea educar al personal para que puedan, en primer lugar, entender y sobrellevar su propio dolor y emociones y luego puedan ofrecer respuestas y apoyos adecuados a otros en sus procesos de duelo. Los lugares de trabajo son una parte importante en la vida de millones de personas. Les exhorto a que establezcamos prácticas y guías claras que nos ayuden a manejar efectivamente nuestras pérdidas significativas, muertes y duelos desde nuestros entornos laborales.

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