¿Cómo mejorar tu relación contigo mismo?

                                                                                ¿Cómo mejorar tu relación contigo mismo?

¿Alguna vez has pensado y reconocido que existe solo una persona en el mundo que estará siempre contigfo en cada segundo, minuto y hora de cada día de tu vida? Esta persona nunca podrá separarse de ti, aunque le grites, consideres indigna o le faltes el respeto. Te acompañará fielmente en las alegrías y las penas, en la enfermedad y la salud y en la abundancia y la escasez. Sin emabrgo, no le das valor, la atención y la importancia que merece la lealtad de esta persona, que eres tú mismo, e ignortas su continua presencia.

Muchas veces actuamos como nuestros peores enemigos y críticos. Nos autoboicoteamos constantemente al no pensar en nuestra propia existencia o en darla por sentado. Nos esforzamos en comprender, perdonar, ser amables y hasta compasivos con los otros, pero ese paquete de tolerancias se va a pasear y brilla por su ausencia cuando de nosotros se trata. Nos cuesta trabajo disfrutar de nuestra propia compañía.  

Resulta importante que llegues a tener una relación saludable contigo mismo. A continuación, algunas semillas o manifestaciones junto con ejemplos de abonos o actividades concretas para ayudarte a nutrir dicha relación. 

1.Semillas de Autoconocimiento

El autoconocimiento es la base desde la cual otras semillas crecen, pues resulta difícil mejorar, valorar, motivar y cuidar a alguien a quien no conocemos bien.

Conócete

Reflexiona sobre tu identidad, hazte preguntas, busca las respuestas y actúa. ¿Quién eres en realidad? ¿Qué deseas por encima de todo? ¿Cuáles son tus creencias y valores principales?

    • Lleva un diario para anotar tus pensamientos y sentimientos. 

    • Lleva un portafolio o registro de fotos tuyas en diferentes momentos de tu vida.

    • Mírate al espejo todos los días y reconoce lo que has superado, lo que eres y lo que deseas llegar a ser.  

Cuídate

Aunque suene egoísta, Tú siempre debes darte la prioridad que mereces, pues no puedes dar a otros lo que no tienes en ti mismo.  

    • Descansa, trabaja, diviértete, duerme y aliméntate bien y a tu propio ritmo.

    • Anota un tiempo en tu agenda para dedicarte a tu bienestar físico, mental y emocional y HÓNRALO. No boicotees tu tiempo y tu felicidad.

    • Mírate al espejo todos los días y abrázate con amor y alegría por al menos un minuto. Puedes intentar el abrazo de la mariposa.

Valórate

Más allá de lo que tienes y lo que haces en la vida, aprende a valorar solo quién eres, sin comparaciones ni juicios, solo Tú mismo con tus defectos, talentos, fracasos, virtudes y oscuridades. 

    • Practica la gratitud, enfócate en las pequeñas victorias del diario vivir y automotívate a seguir adelante en las “buenas” y en las “malas”.

    • Trátate siempre con amabilidad y comprensión. Evita hablarte y pensarte con menosprecio al usar frases y pensamientos despectivos como; “pero seré bruto”, “no me soporto ni yo mismo”, “sabía que iba a fracasar”, “siempre lo hago todo mal”. 

    • Trátate siempre con amabilidad y comprensión. Evita hablarte y pensarte con menosprecio al usar frases y pensamientos despectivos como; “pero seré bruto”, “no me soporto ni yo mismo”, “sabía que iba a fracasar”, “siempre lo hago todo mal”. 

2.Semilas de Actitud Positiva

Aunque los accidentes, pérdidas, problemas y desgracias son parte de la vida y siempre van a ocurrir, no necesitan que Tú los atraigas con una constante mentalidad negativa y fatalista.

    • Identifica y elabora tus emociones y opiniones. Exprésalas siempre con respeto. 

    • Desarrolla y sostén una mentalidad positiva manteniendo tus miedos en control.  

    • Mírate al espejo todos los días, échate un buen y pícaro piropo y sonríe ante las infinitas posibilidades a tu alcance.  

3.Semillas de Aprendizaje

Sin llegar al egocentrismo extremo, reconoce que eres TÚ mismo el proyecto más importante en TU vida, no lo son tus hijos, nietos, pareja, trabajo, causa social, trabajo o país.  

    • Aprende a confiar en ti mismo y a creer en tu capacidad para mejorar.

    • Establece límites seguros y saludables al aprender el arte de decir que “NO” o decir que “SI” sin tener cargos de conciencia y en equilibrio entre tus necesidades y las de otros. 

    • Mírate al espejo todos los días y reconoce que eres capaz de emprender cualquier nuevo reto y aventura de crecimiento que la vida te brinde. 

Amigo, la vida es como un viaje al que nacemos sin unas instrucciones detalladas, un mapa de territorio, unas garantías de uso o unas advertencias de efectos secundarios. Cada cual hace lo mejor que puede con lo que tiene. Muchos seres, sean queridos o no, llegarán al recorrido de tu viaje y caminarán a tu lado por poco o mucho tiempo. Las relaciones interpersonales que tendrás con ellos serán importantes en tu desarrollo, pues, aunque a veces nos cueste aceptar nuestras diferencias, somos seres gregarios desde el primer respiro de vida.  

Hoy quiero que reconozcas a ese compañero de carne y hueso, imperfecto y leal, que desde el anonimato del siempre presente está y vivirá a tu lado. Te animo a que le mires al espejo, le agradezcas y lo bendigas por todo y por nada en particular. Solo por existir. Y así, mirándose fijamente a los ojos, ¿qué tal si ambos se comprometen a nutrir su relación diariamente? 

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¿Eres realmente libre al tomar tus decisiones?

Buenos y hermosos días

¿Cuántas veces hemos justificado lo que hacemos o decimos con un simple “es que los demás también lo hicieron”? Todos participamos o formamos parte de diferentes grupos en los que compartimos afectos, trabajos, pasatiempos, compromisos y hasta deudas y adicciones. Un grupo tiene usualmente una fuerza que nos brinda unión, seguridad y apoyo y que nos ayuda a afrontar los problemas y las crisis. Sin embargo, la fuerza y el poder de un grupo también pueden limitarnos y condicionar nuestras acciones, pensamientos y sentimientos. Hoy les hablaré sobre el poder del grupo en los individuos.

Muchas veces adaptamos nuestras creencias, opiniones y acciones a las de otros. Nos conformamos con lo que el grupo o la mayoría opina o decide. Terminamos acomodando quiénes somos y lo que pensamos o sentimos al molde de un grupo buscando pasar desapercibidos, ser aceptados y no ser señalados o juzgados por otros. En ocasiones, sin embargo, las creencias y posiciones de otros impactan de tal manera nuestra manera de pensar y de ver las cosas que terminamos honestamente cambiando y ajustando nuestras creencias. Al final de cuentas, somos seres que nacemos, vivimos, crecemos y morimos entre otras personas y las relaciones interpersonales impactan de muchas maneras nuestro desarrollo y bienestar.

¿Qué es la conformidad?

Existe un concepto dentro de la psicología que nos habla sobre la fuerza que ejercen los grupos sobre las percepciones, opiniones y conductas de sus miembros. La conformidad es la tendencia humana de modificar actitudes, comportamientos y opiniones como mecanismo de adaptación grupal. Modificamos nuestras percepciones y conductas para que sean más similares y consistentes con las normas de los grupos a los que pertenecemos.

Existen diferentes tipos de conformidad. A continuación, algunas de ellas:

  • Conformidad informativa

Presumimos que la acción o el comportamiento de las otras personas es correcto.

  • Conformidad normativa

Nos conformamos y modificamos para ser aceptados por los otros miembros del grupo, pues tememos que el grupo nos desapruebe si no seguimos sus normas o acciones.

  • Conformidad por obligación

Nos conformamos con una acción o petición por el mero motivo de conseguir una recompensa o de evitar un castigo.

  • Conformidad de cumplimiento

Externalizamos un acuerdo con el grupo, pero mantenemos nuestra opinión de forma privada.

  • Conformidad privada o por aceptación

Nos conformamos o cambiamos de creencia o posición y este conformismo está ligado a una aceptación interior o privada de la posición expresada por otros.

¿Con cuál de ellas te identificas? ¿En cuántas de esas tendencias de conformidad has participado consciente o inconscientemente? ¿Cuántas veces has tenido que modificar tus opiniones ante la presión de otros? Creo que todos hemos sido víctimas del conformismo social en algún momento.

Las interacciones afectivas con nuestros familiares y amigos son muchas veces de gran ayuda antes, durante y después de cambios, problemas y enfermedades. El apoyo social es un elemento clave durante los procesos de pérdidas, transiciones y duelos. La pesada carga del dolor suele ser más liviana y llevadera cuando se comparte con otros. Como dolientes nos sentimos solos, vulnerables y temerosos. Aunque el peso del trabajo de superación, sanación y reajuste recae en el doliente en su carácter individual, la ayuda de otras personas es indispensable. Un tierno abrazo, un apretón de manos, un hombro en donde apoyarnos, unas palabras de aliento o una escucha sin juicio de la persona o personas indicadas pueden resultar muchas veces más poderosas que muchos calmantes, drogas o medicamentos.

Nuestras personalidades, creencias, acciones, percepciones, decisiones y pensamientos no surgen de la nada. Se van labrando, modificando y afianzando día a día en las interacciones sociales de unos con otros y en la reflexión interna. No vivimos en un vacío ni en una burbuja aislados e independientes de todo y de todos en la vida. La cooperación abierta y honesta de los grupos sociales crea mejores sociedades y comunidades.

Hay una frase que dice que en la unión está la fuerza. Sin embargo, esa fuerza que llega de la mano de otros puede terminar robándonos nuestra libertad, identidad y bella individualidad. La presión de grupo muchas veces nos hace traicionar lo que queremos o pensamos. El hecho de que un algo lo digan muchas personas o lo digan pocas personas, pero muchas veces, no lo hace necesariamente cierto.

Amigos, el apoyo de grupos está disponible al estar gozando la alegría de los buenos momentos o el dolor de una pérdida. Lo importante es recordar que el camino a recorrer, las decisiones a tomar y la responsabilidad de lo vivido debe ser siempre individual. Les comparto un video interesante sobre el poder de grupo en nuestras vidas.

Conformidad social- Cámara oculta. https://www.youtube.com/watch?v=J-pGebTtSTg

Bendiciones, Diana.

 

Referencias

Los 8 tipos de conformidad social. https://medicoplus.com/psicologia/tipos-conformidad-social

 

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¿Qué hago si no sé cómo actuar a su alrededor?

Buenos y hermosos días

Todas las personas queremos y necesitamos ser tratadas con respecto como seres humanos vivos y dignos en todo momento. Entendemos que es nuestro derecho y que es, o debería ser, una regla social universal. Los moribundos, o aquellas personas con un diagnóstico de enfermedad que les amenaza la vida, no son una excepción a dicha regla. Los enfermos con una enfermedad en etapa terminal desean y necesitan ser tratados como seres humanos vivos hasta sus últimos alientos de vida. Hoy les hablaré sobre algunas preguntas o dudas comunes que pueden surgir cuando compartimos la trayectoria de una enfermedad terminal y el proceso del morir de un ser querido.

El proceso del morir de las personas no es tan uniforme como las matemáticas, que tienen una respuesta única a muchos de sus problemas numéricos en sistemas definidos. Todas las enfermedades, procesos de morir y pacientes son bien diferentes y únicos. No existen respuestas universales que apliquen a todas las situaciones del morir. Sin embargo, les comparto algunas dudas o preguntas comunes que nos hacemos cuando vivimos la experiencia de una enfermedad terminal junto a un ser querido. Las respuestas nacen de una perspectiva tanatológica mezcladas con mis experiencias y creencias.

¿Deberíamos discutir las decisiones médicas que se tomarán con él?

La respuesta a dicha pregunta creo que la debe dar el mismo enfermo al inicio del diagnóstico de su condición. Cada enfermo debe decidir qué nivel de detalle desea tener en los procesos, progresos y resultados de su condición o enfermedad y cuánta participación desea tener en las decisiones médicas. Aun si la persona es incapaz de hablar o responder, creo que algún nivel de detalle general de lo que está pasando con su cuerpo y su vida debería ser compartido con ella. Hay que reconocer y valorar sus necesidades, pensamientos y sentimientos hasta el último momento de vida, no un momento antes. Muchas veces tratamos de proteger al enfermo excluyéndolo de las decisiones familiares y médicas, saliendo del cuarto para hablar, ocultando lágrimas y fingiendo expectativas. Puede ser que dicha buena intención de protección resulte perjudicial para el ser querido al sentir que no es tomado en consideración, que ya no es necesario y querido y que resulta una carga para otros.

Esta vivo, pero no responde, ¿puede oírme?

Un estudio de la Universidad de Columbia Británica publicado en la revista científica Scientific Reports demostró que algunas personas son capaces de oír hasta un poco antes de morir: “Nuestros datos muestran que un cerebro moribundo puede responder al sonido, incluso en un estado inconsciente, hasta las últimas horas de vida». Recomiendo que siempre hablen con sus seres queridos, aunque no estén alertas, estén inconscientes o en estado de coma. Háblenles con amor y desde su corazón, ya sea con palabras dichas en voz alta o enviadas desde su mente.

¿Debería aclarar asuntos inconclusos o temas no resueltos ahora que está muriéndose?

Creo que los últimos días de todo ser querido son un terreno sagrado tanto para el moribundo como para los seres queridos que le sobrevivan. Cada segundo de vida nos ofrece una oportunidad de expresar y compartir sentimientos y emociones. Muchas veces llevamos a cuestas el peso de fuertes cargas emocionales de eventos pasados que consciente o inconscientemente nos atrapan y angustian. Creo que deberían aclararse los asuntos inconclusos o problemas pasados si existen la oportunidad y el momento adecuado. Cerrar ciclos es un elemento importante en las despedidas de final de vidas.

Perdonar y ser perdonado de corazón a corazón alivia tensiones, limpia consciencias y trae paz. Sin embargo, es importante no forzar un dialogo si el enfermo no lo desea, pues él es el actor principal de su película de vida. Siempre pueden hacer sus cierres o despedidas sin palabras, comunicándose con amor desde su mente y corazón.

Amigos, muchas veces la apariencia física de los pacientes se deteriora grandemente en la trayectoria de la enfermedad. Sus cuerpos pueden estar tan cambiados y desfigurados por accidentes o enfermedades que resulta incómodo y doloroso estar frente a ellos. Les recomiendo que en esos casos los miren directamente a los ojos. Miren a esos ojos con quienes posiblemente conectaron y compartieron muchos momentos previos de alegrías y tristezas. Momentos que quedarán plasmados en el tiempo como preciados recuerdos. Vean más allá de la enfermedad a ese hermoso ser humano en su etapa de final de existencia, agradezcan su presencia en sus vidas y honren sus memorias.

 

Referencias

Los moribundos pueden oír poco antes de morir, según estudio. https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2020-07-09/oir-antes-muerte-estudio-no-claro-entiendan_2674812/

 

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Seis pasos para completar su planificación anticipada de cuidados

Buenos y hermosos días

¿Qué pasaría si de repente perdemos la capacidad de hablar, de comunicarnos, de tomar decisiones y de expresar lo que queremos y lo que no queremos? Una enfermedad, un accidente o una crisis de salud puede llegar a nuestras vidas a cualquier edad y en cualquier momento. Sin embargo, no queremos pensar en lo que sucedería si nosotros o un ser querido estuviéramos en un accidente devastador o incapacitados por un trauma o una enfermedad terminal. El peso y la responsabilidad de tomar todas las decisiones de sus cuidados y atenciones médicas posiblemente recaiga sobre algún otro familiar o ser querido. Hoy les hablaré de seis pasos claves para completar un plan anticipado de cuidados de salud.

¿Qué es la planificación anticipada de cuidados de salud?

El plan de su atención médica o cuidados de salud conlleva un proceso anticipado que le ayude a conocer sus opciones, sus preferencias y las decisiones que debería tomar sobre su tratamientos, cuidados y atenciones de salud futuros. Luego el mismo proceso y documentación lo lleva a informar a familiares, médicos y profesionales de la salud sobre sus decisiones. El plan debe ser revisado frecuentemente para asegurar que sigue siendo pertinente y que refleja sus deseos.

A continuación, los pasos claves principales para completar su planificación anticipada de cuidados de salud o atención médica.

  1. Reconocer y aceptar.

Lo primero es reconocer y aceptar que en algún momento futuro a usted y a cada uno de sus seres queridos les espera la muerte. Su tiempo de vida es limitado e impredecible, por lo que es preferible el prever y planificar con tiempo y en calma que el tener que improvisar y lamentar. Se recomienda que toda persona mayor de 18 años tenga un plan anticipado de cuidados de salud o de fin de vida.

  1. Buscar y orientarse.

Busque la información pertinente a cuidados anticipados de salud. Cada país, estado o municipio puede tener leyes, políticas y documentos diferentes respecto a testamentos vitales, directrices anticipadas o poderes notariales para la atención médica. Recomiendo que se oriente con los expertos y profesionales de salud de su lugar de residencia.

A continuación, algunas de las preguntas que pueden ayudarle en su proceso de búsqueda de alternativas de cuidados.

  • ¿Qué significa calidad de vida para usted?
  • ¿Qué impacto tendría en su vida el no poder caminar, hablar, comer, actuar o pensar normalmente?
  • ¿Ha tenido experiencias previas de salud positivas o negativas en familiares o seres queridos? ¿Cómo lo han influenciado dichas experiencias?
  • ¿Cuánto sufrimiento está dispuesto a pasar por la oportunidad de tener un poco más de tiempo?
  • ¿Sufre actualmente de problemas o condiciones de salud? ¿Anticipa que empeoren? ¿Recibe actualmente algún tratamiento médico o terapia?
  • ¿Tiene historial familiar o predisposición genética de alguna condición o enfermedad?
  1. Sacar el tiempo y reflexionar.

Hay cosas y tareas importantes que completar cada día. El pensar en posibles crisis futuras de salud, enfermedades o accidentes no suele estar en las prioridades diarias de las personas. Sin embargo, es importante sacar el tiempo y pensar en todo aquello que resulta importante para usted y en aquello que no lo es.

Algunos ejemplos de tratamientos a los que se puede rechazar ser sometido en cualquier momento o en ciertas condiciones particulares son:

  • Resucitación Cardiovascular (CPR)
  • Alimentación por sonda
  • Respirador o ventilador mecánico
  • Diálisis
  • Cirugías, exámenes o medicinas
  • Quimioterapia o radioterapia
  • Transfusiones de sangre
  1. Dialogar y tomar decisiones.

Estará listo para compartir sus pensamientos con familiares, amigos y profesionales de la salud luego de pensar en las distintas opciones de cuidados y tratamientos, en sus valores y sus preferencias. Comparta sus miedos, deseos, expectativas y escuche otros puntos de vistas antes de tomar las decisiones sobre el cuidado futuro de su salud. Recuerde que, aunque el tema del final de vida puede resultar incómodo y difícil de dialogar, es importante tener esas conversaciones.

  1. Poner por escrito y compartir.

Ahora es tiempo de poner por escrito sus deseos, instrucciones y directrices. Existen en la internet o en las oficinas de proveedores médicos o legales diversas plantillas y ejemplos de documentos que le ayudarán a documentar sus deseos. Comparta los documentas con sus familiares y profesionales de la salud que lo atienden para asegurar que conocen y honran sus instrucciones.

  1. Revisar periódicamente.

Su plan de cuidados de salud es un documento vivo que debe ser revisado periódicamente para asegurar que sigue reflejando sus deseos. Recomiendo no dejar pasar más de un año sin revisar su plan de salud y hacer los cambios que sean pertinentes.

Las decisiones respecto a su salud las tomará otra persona si surgiera una enfermedad, crisis de salud o un accidente que lo incapacite para comunicarse. Eso es una realidad. Es posible que dichas decisiones, aunque tomadas en amor y con la mejor intención, no sean necesariamente lo que usted hubiera deseado en dichas circunstancias y lo lleven a la prolongación de una vida sin calidad y en dolor. ¿Qué puede hacer? Comenzar a trabajar hoy en un plan anticipado de salud podría ser una buena alternativa.

 

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¿Qué significa un diagnóstico médico de enfermedad terminal?

Buenos y hermosos días.

Usualmente reconocemos que el concepto de enfermedad terminal está atado a una muerte cercana. El junte de las palabras terminal y enfermedad nos lleva a pensar automáticamente en el final del camino o fin de vida. Según la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, algunos de los elementos que definen a una enfermedad terminal son los siguientes:

  • Existencia de una enfermedad avanzada e incurable que presenta diversos síntomas intensos, múltiples y cambiantes.
  • Falta de posibilidades razonables de respuestas al tratamiento.
  • Gran impacto emocional al paciente y su círculo de cuido relacionado con la presencia de la inminente muerte.
  • Pronóstico de vida limitado. (Aunque de tiempo variable, generalmente menor de 6 meses)

El término de enfermedad terminal se populariza en el siglo XX junto a los avances médicos y tecnológicos de la época. Los pacientes de cáncer en etapas avanzadas de la enfermedad comienzan a ser tratados como pacientes terminales. Otras enfermedades con patrones similares eventualmente también adoptan el nuevo concepto. El cáncer, el SIDA, las enfermedades degenerativas del sistema nervioso central o insuficiencias orgánicas de tipo hepático, cardíaco o respiratorio son algunas de las enfermedades que en sus fases avanzadas podrían llevar al paciente a una condición terminal.

Cuando una enfermedad entra en una etapa terminal se reconoce y acepta que no existe una cura definida o un potencial terapéutico de mejora dado su estado avanzado. La historia o relato entre el enfermo, su padecimiento y los profesionales de salud debe modificarse radicalmente. El objetivo de la atención médica cambia de protagonista, libreto, escenas, acciones, tratamientos y personajes.

  • El protagonista es ahora el enfermo y su familia; NO es la enfermedad y su patología.
  • El libreto y acciones están dictadas por la medicina paliativa y sus cuidados de alivio del  dolor;  NO por la medicina tradicional y los tratamientos curativos invasivos.
  • Los tratamientos buscan maximizar el confort dando calidad de vida a los días que queden; NO dar días sin calidad y con dolor a la vida del enfermo.
  • Las escenas se llevan a cabo en hogares y hospicios junto a familiares, amigos y especialistas paliativos; NO en camas extrañas de hospitales de cuidados agudos y unidades de cuidados intensivos.

La ciencia, los avances tecnológicos y los adelantos médicos nos ofrecen importantes hipótesis del desarrollo esperado y los patrones de evolución de las distintas enfermedades. Los muchos años de estudios, investigaciones, éxitos, fracasos, casos clínicos y pruebas llevan a los científicos y profesionales de la salud a establecer de manera certera y confiable los diagnósticos y las trayectorias esperadas en las enfermedades que amenazan nuestras vidas. Nos ofrecen los diagnósticos que nos ayudan a poner en perspectivas las opciones, las prioridades y los próximos pasos a seguir en el transcurso de una enfermedad. El diagnóstico de esas condiciones, sin embargo, no es un dictamen instantáneo y automático de un final de vida. Hay elementos, conocidos o misteriosos, entre el paciente y su enfermedad que influencian grandemente el progreso del padecimiento y pueden llevar a improbables cambios y curaciones. Más allá de la certeza de la ciencia y la medicina, han existido a través de la historia misterios inexplicables para el hombre.

Es vital no rotular de enfermo terminal a ningún paciente con potencial de curación. Sería un grave error de diagnóstico y terapias. Siento, sin embargo, que es más importante y humano no etiquetar y abandonar a ningún enfermo como paciente terminal, pues quien está en la etapa terminal es la enfermedad y no la persona. Usar la etiqueta funesta y determinista de enfermo terminal denota, en mi opinión, poca compasión, sensibilidad y empatía hacia el paciente y sus familiares, independientemente de que sea cierta la proyección médica de una muerte cercana o la semántica del conjunto de palabras.

El enfermo o paciente terminal es una persona viva por lo que el concepto de persona terminal me resulta algo confuso y me genera varias preguntas: ¿Qué termina en la persona?; ¿su vida?, ¿su salud? o ¿su esperanza de curación? A nadie le llega su tiempo de partida ni un minuto antes ni un minuto después del indicado. Es fundamental no ocultarle al paciente y a su familia la realidad y seriedad de una enfermedad terminal. Tienen derecho a prepararse y tomar las decisiones de final de vida que sean necesarias. Es igualmente esencial no eliminar de golpe y porrazo toda esperanza de vida empaquetando al paciente en un final predeterminado atado a las palabras “enfermo terminal”.  La línea que separa a la ignorancia, el diagnóstico, la negación, la esperanza y la aceptación en nuestros corazones y pensamientos puede ser muy fina y cambiante.

Hoy les dejo con el dilema de si debemos nombrar terminal al paciente que sufre una enfermedad sin posibilidades médicas de curación o nombrar terminal solamente a su enfermedad ¿Qué opinan ustedes?

Bendiciones, Diana.

Referencias

https://www.secpal.com/biblioteca_guia-cuidados-paliativos_2-definicion-de-enfermedad-terminal

http://www.lexjuris.com/LEXLEX/Leyes2001/lex2001160.htm

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¿Cómo manejar efectivamente las pérdidas y los duelos en el lugar de trabajo?

Buenos y hermosos días

Los cambios son una constante realidad en el diario vivir de todas las personas y cada cambio conlleva múltiples pérdidas. Existen muchos cambios y pérdidas poco relevantes e insignificantes, mientras que otros nos estremecen y derrumban. Cada pérdida significativa que sufrimos en la vida nos impacta a nivel individual y colectivo trayendo de la mano complejos procesos de duelos, ajustes y reajustes. Regresar al lugar trabajo mientras se está sufriendo un duelo es difícil para todo el equipo laboral, no tan solo para el empleado doliente, sino también para sus compañeros y líderes. Hoy les compartiré algunas ideas sobre cómo las empresas pueden apoyar en los procesos de duelos y lograr el bienestar de sus empleados.

Muchas personas pasan más tiempo en sus lugares de trabajo y con sus colegas que en muchos otros lugares. Ven y comparten con sus compañeros de trabajo y supervisores más tiempo que con sus familiares y amigos. Entre reuniones, objetivos y planes de trabajo, surgen en los entornos laborales fuertes lazos y vínculos de afecto, compromiso y amistad. Dichas relaciones y lazos conllevan una responsabilidad de solidaridad y apoyo en los momentos difíciles de pérdidas y duelos de cualquiera de sus miembros.

A continuación, algunas breves ideas para el manejo efectivo de pérdidas y duelos desde el entorno laboral.

  1. Autoayuda, dejando atrás las prisas.

Hay que comenzar por aceptar la realidad de la pérdida significativa ocurrida. Debemos reconocer que el mundo y la vida de todos los impactados cambió para siempre, aunque en diferentes magnitudes y de diferentes maneras. Existen algunos tipos de duelos como el inhibido, el retrasado o el complicado que podrían requerir mayor apoyo para el doliente. El proceso del duelo se vive sin prisas, pero sin pausas, pues, contrario a lo que se piensa, en el duelo el tiempo no lo cura todo.

  1. Validar el duelo.

Es importante normalizar el duelo dentro del lugar de trabajo. Hay que reconocer que la persona está sufriendo y que ese dolor sigue un proceso y tiene un sentido para ella frente a su pérdida. Dentro de lo posible, debe permitirse que la persona o personas expresen sus emociones y sentimientos sin ser juzgadas.

  1. Compromiso del patrono.

La gerencia debe apoyar en palabras y acciones el proceso de manejo de pérdidas y duelos de sus empleados. Cada persona es única y todo doliente es diferente. Cada duelo es igualmente único y diferente, por lo que no todas las posibles prácticas de apoyo serán útiles para todos. Les comparto algunas recomendaciones que apoyan el bienestar de los empleados en su lugar de trabajo durante un duelo.

  • Días de licencia
    • luego de la muerte de seres queridos cercanos.
    • luego de pérdidas significativas no relacionadas con la muerte.
  • Flexibilidad en el horario, tareas, proyectos y metas.
  • Ofrecer tiempos y espacios adecuados para la expresión de sentimientos y emociones.
  • Aceptar y entender la privacidad de los procesos internos de cada persona.
  • Tener disponibilidad, preguntar necesidades y ofrecer apoyo concreto.

No usar los trillados y genéricos “déjame saber si necesitas algo” o “estamos aquí para ti y tu familia”. Algunas frases de apoyo concreto pueden ser: “¿Necesitas que revisemos tu horario de trabajo estos días?, “¿prefieres tomarte unos días, trabajar desde tu casa o venir a la oficina?, o “podemos revisar juntos tus tareas pendientes para ver cómo se distribuyen, ¿te parece bien?”

  1. Apoyo de los compañeros de trabajo.

El apoyo social durante un duelo es vital. Sin embargo, el apoyar a una persona en duelo resulta un reto, pues nos enfrenta cara a cara con nuestros propios miedos, mortalidad, sufrimientos y temores de no saber qué hacer o qué decir. Aun cuando no se tengan todas las respuestas a las inquietudes del doliente, una escucha activa, un silencio compartido, un apretón de manos o un simple “si quieres hablar, te busco a la hora del almuerzo,” de parte de un colega o compañero de trabajo, pueden ser muy efectivos. Recomiendo que se provean adiestramientos sobre el manejo efectivo del duelo desde el lugar del trabajo.

  1. Asesoría de un profesional en pérdidas y duelos.

El duelo en las personas de todas las edades es un proceso complejo. El manejo efectivo de pérdidas significativas y muertes desde el ámbito laboral debería ser una prioridad de toda empresa. Existen profesionales de la salud especializados en los procesos de duelos, pérdidas y muertes, como el tanatólogo, que pueden apoyar al patrono en sus políticas y prácticas.

Existen cambios, pérdidas y duelos que impactan diariamente a los individuos, empresas y organizaciones. Los empleados pasan por cambios y sufren diversas pérdidas tangibles e intangibles a nivel personal y profesional que impactan su bienestar y afectan su productividad: divorcios, enfermedades, crisis financieras, accidentes, conflictos, corrupción, criminalidad, disminución de autoestima. La situación mundial del COVID-19 agravó en las personas el impacto de los duelos previos no resueltos.

La realidad de la muerte no puede excluirse de las diferentes áreas de la vida, incluyendo el trabajo. Nunca esperamos que un empleado muera, pero cuando ocurra, es mejor estar preparados que tener que improvisar. Por un lado, debemos cuidar y apoyar a los nuestros permitiéndoles hacer sus procesos de duelo. Por otro lado, debemos minimizar los efectos que dicha experiencia tiene en el ambiente, desempeño y productividad de la organización.

Todo lugar de trabajo debería tener un protocolo de manejo de pérdidas y duelos como parte de sus normas. Una guía cuyo objetivo sea educar al personal para que puedan, en primer lugar, entender y sobrellevar su propio dolor y emociones y luego puedan ofrecer respuestas y apoyos adecuados a otros en sus procesos de duelo. Los lugares de trabajo son una parte importante en la vida de millones de personas. Les exhorto a que establezcamos prácticas y guías claras que nos ayuden a manejar efectivamente nuestras pérdidas significativas, muertes y duelos desde nuestros entornos laborales.

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¿Qué hacer cuando tienes exámenes o tareas por hacer y no consigues concentrarte?

Buenos y hermosos días

Hay una expresión típica venezolana que alude a una persona que se encuentra distraída y perdida en sus fantasías y viajes mentales; “estás pensando en pajaritos preñados”. La falta de enfoque y de concentración es un problema común en muchas personas. Sentimos que nuestra mente se queda “en blanco” o brinca de tema en tema sin mayor enfoque. Hoy compartiré algunas ideas que pueden ayudarlo a enfocarse y concentrarse.

Luego de una pérdida significativa, cambio, trauma o accidente, podemos sentirnos sin un rumbo claro y definido. Nuestra realidad cambió de repente y perdemos el control de rutinas previas y anclajes conocidos. Pasamos por periodos de poca concentración y enfoque. Eso es normal. Sin embargo, el mundo, los estudios, los trabajos y las obligaciones siguen su curso normal y no paran a esperarnos. Nos toca a cada uno de nosotros hacer los ajustes necesarios y enfocarnos en nuestras nuevas realidades.

A continuación, algunas ideas que pueden ayudarte a concentrarte mejor en tus estudios o tareas cuando lo necesites.

  • Acepta la situación y relájate

No luches contra ti mismo en ese momento, pues posiblemente generarás más estrés y tensión paralizadora. Relájate y reconoce que tu falta de enfoque es solo algo pasajero, que no te define como persona, estudiante o profesional capaz y que lo podrás vencer. Date ánimo y sé tu mejor “cheerleader”. Puedes decir algunas frases de ánimo mirándote a un espejo y convencido del poder de tus palabras como “Yo voy a mí”, “yo puedo con esta tarea o examen”, “yo tengo el control de mis pensamientos”.

  • Planifica, descansa y ejercítate

No te pongas un horario fijo de trabajo o estudio con hora de comienzo y terminación. Cada 40 a 50 minutos debes tener un descanso. La curva de atención baja aproximadamente a los 40 minutos. Ponte metas de tareas específicas y cortas de 15 a 20 minutos con actividades, instrucciones y resultados claros, tales como aprenderte una sección particular, hacer una tabla de datos o escribir la conclusión de un reporte. Luego celebra y reconócete por lograrlo. Hacer algún tipo de ejercicio leve en los periodos de descanso como bailar, cantar o sentadillas resulta útil.

Aunque muchas veces es casi imposible, trata de dormir tus 8 horas para que tu mente esté más descansada y lista para procesar. Vigila lo que comes. Mantente bien hidratado y fortalece tu sistema con vitaminas. Los Omega-3, Omega-6 y algunas vitaminas del complejo B ayudan al desempeño de las funciones cerebrales al potenciar la capacidad de atención, la concentración y la memoria.

  • Busca un lugar adecuado y ten todo a la mano

Si tu lugar habitual de estudio o de trabajo no está funcionando para concentrarte, cambia de habitación. Son recomendables los lugares tranquilos, aislados, ordenados, amplios y con buena luz o iluminación que te lleven a sentirte cómodo y relajado. Usa la cama solamente para dormir y no para estudiar o trabajar.

¿Y dónde estará? Trata de tener todo lo que necesitas cerca de ti. Cuantas veces nos pasa que tenemos que pensar, pararnos, caminar e interrumpir lo que estamos haciendo para buscar algo que nos hace falta. Si cada vez que necesitas algo tienes que levantarte, interrumpes los posibles momentos de enfoque y concentración.

  • Ayuda a tu mente

Aunque no estoy muy de acuerdo con el concepto de memorización en la educación y en los estudios, reconozco que en ocasiones puede resultar útil. Cuanto más te expongas y trabajes con la información que deseas aprender, más fácil será retenerla en tu memoria. Te comparto cinco ideas que pueden ayudarte a memorizar y concentrarte mejor al tener que estudiar o completar una tarea.

  1. Lee la información varias veces.
  2. Resume en tus propias palabras lo leído. Busca sintetizar lo más importante en solamente un par de oraciones.
  3. Hazte preguntas sobre lo leído. Busca y aprende las respuestas.
  4. Busca puntos de vistas contrarios al tema y piensa en cómo los debatirías con la información que tienes.
  5. Explícale el tema a otra persona. Si le tuvieras que explicar el tema a un niño de seis años, ¿cómo lo harías?

Otro de los trucos para concentrarse al estudiar y memorizar es involucrar diferentes funciones y áreas cerebrales haciendo diferentes acciones. Usa todos tus sentidos. Nuestra memoria funciona mejor si captamos la información por diferentes medios, canales y sentidos. Puedes escuchar la información de otra persona, hablar y grabarte o hacer dibujos o esquemas de los datos para ejercitar diferentes tipos de memoria. El pensar activa unas áreas diferentes que el hablar, el escribir o el moverse. Entonces, ayuda a tu mente usando otros sentidos, pues cuantas más acciones variadas hagas con la información, el tema o los datos que tienes que aprenderte, con más formas diferentes la estarás procesando y consolidando en tu memoria.

Amigos, hay veces que luego de una pérdida significativa en la vida tendremos que estudiar, hacer una tarea o trabajar aun estando sumidos en dolor o teniendo el corazón roto. Así es la vida. Recuerda siempre que el poder y el control de tus pensamientos está dentro de ti mismo.

 

Referencias

Como concentrarse para estudiar y memorizar. https://www.psicologia-online.com/como-concentrarse-para-estudiar-y-memorizar-4046.html

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Amigos, tengamos el coraje de protestar.

Buenos y hermosos días

El concepto de equipos, competencia y partidos de oposición puede distorsionar el verdadero sentido de la diversidad, los derechos, las responsabilidades, las obligaciones y las libertades. Debemos evaluar cada situación, reflexionando e identificando los posibles aprendizajes del evento que inquieta nuestra conciencia o levanta nuestra ira, indignación o creencia, antes de protestar por impulso u obligación. Luego de dicha reflexión, si la situación constituye una amenaza o injusticia o va en contra de algún valor de vida, violación de derechos o causa justa, según su conciencia, entonces proteste con toda su fibra humana.

Según la Real Academia Española (RAE) la palabra protestar se define como el acto de declarar un propósito, confesando públicamente una creencia o expresando, generalmente con vehemencia, una queja o disconformidad. Las personas pueden optar por protestar por variadas y distintas causas o razones durante el transcurso de sus vidas. Estar en un partido de oposición, un equipo contrario, tener una filosofía, credo, género, color de piel, u orientación sexual diferente, o vivir en comunidades y países enemigos por trifulcas históricas no debe obligarnos fanáticamente a un acto de protesta automática. El acto de protestar siempre debe ser el resultado de un acto de reflexión y decisión individual cuyo gesto externo luego puede ser manifestado en grupo.

No protestemos por las muertes que surgen de procesos naturales, sean esperadas o sean súbitas, o las muertes accidentales que nos tambalean en nuestros mundos y realidades cotidianas. Aceptemos que dichas muertes son parte de la vida y que pueden ocurrir en cualquier momento. La posibilidad de enfermedades y de accidentes fatales está latente en cada segundo de la vida para cada uno de nosotros y para nuestros seres queridos. Reconozcamos dicha realidad de vida y cuando la muerte toque a nuestras puertas y nos cambie para siempre con el dolor de la pérdida, honremos la memoria del difunto amado que vivirá siempre en nuestro recuerdo y honremos su vida con el renacer de la nuestra en un mundo nuevo sin su presencia física.

Protestemos sí, y con fuerza y coraje, por aquellas muertes que surgen de homicidios, crímenes, actos terroristas o traumáticos, violencia de género y hambrunas. Muertes que nacen de la violencia y la falta de valores y equidad. Vidas inocentes que mueren a manos de la intolerancia y la codicia. Amemos la vida con sus retos y abracemos los continuos cambios. Cuidemos nuestros derechos mientras honramos los derechos de los demás.

Amigos, tengamos el coraje de protestar:

Coraje de aceptar la diversidad; de buscar y acariciar el fondo de las cosas mientras apreciamos la sencillez de su superficie; de dar el primer paso en la búsqueda de soluciones y el último en la vanagloria y jactancia de nuestros logros; de atrevernos a escuchar con el mero objetivo de conocer y entender mejor al otro.

Coraje contra la conformidad del mediocre; contra la pedagogía barata del político de pacotilla; contra la impunidad del rico y el abuso del poderoso; contra la contaminación de nuestro planeta y el desgaste de nuestros recursos naturales; contra los miedos que nos impiden soñar en grande y disfrutar lo pequeño; contra el odio y la falta de honestidad.

Coraje para acercarme y compartir con otras personas sin juicios y agendas escondidas; para intentar que las cosas sean mejores; para perdonar al condenado, cuidar al enfermo, buscarle un hogar al adicto y marginado y un hospicio al desahuciado; para oponerme a las injusticias reflexionadas y apoyar la esperanza de la paz interna y externa; para atreverme a dar y amar sin esperar nada a cambio.

Hagamos de la reflexión continua una costumbre de vida. Tengamos luego el coraje de disentir, respetando al contrario, y de protestar en consciencia por motivaciones honestas y claras. Aceptemos y apoyemos la implementación de las buenas ideas, estructuras y sistemas, vengan de quien vengan, aun cuando surjan de nuestros oponentes. Salgamos de nuestras zonas de confort y comodidad para laborar juntos en la construcción de un mundo mejor. Un mundo en donde los colores de la ideología política, el fervor de la creencia religiosa, el himno de una nación, el símbolo del equipo favorito, el color de la piel o el género de las tendencias naturales no sean la razón y el motor ciego, fanático, violento y automático de nuestros actos de protesta.

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Amigo, ¿y a ti qué te sostiene?

Buenos y hermosos días

Cada uno de nosotros debe buscar qué es lo que nos sostiene en la vida. Debemos identificar lo que nos sirve de aliento o fortaleza en los duelos, cuando las cosas se tornan difíciles, cuando nos sentimos frustrados, vencidos, o simplemente cansados, cuando no vemos la salida de los problemas o cuando estamos listos para decir o gritar hasta aquí llegue colgando los guantes de nuestras luchas diarias. Resulta importante apuntalar la columna vertebral de nuestra existencia en un algo o alguien que nos sirva de luz y sostén en las noches oscuras.

¿En qué piensas cuando escuchas la palabra columna?

La palabra columna nos trae la imagen de un soporte o alineación vertical usado mayormente en edificios, documentos, periódicos, formaciones militares o aplicaciones de computadora como Excel. También la podemos identificar con alguna persona, animal o cosa que de manera temporal nos sirve de apoyo, protección o ayuda. Dichas diferentes definiciones están mentalmente conectadas con conceptos de firmeza, apoyo, estructura o roca de algún tipo.

Cuando hablamos de columna vertebral, por otro lado, somos más específicos en que el soporte es directo a la persona y a su esqueleto humano. Nuestra columna vertebral tiene la función de sostener nuestro tronco —desde la base del cráneo hasta la pelvis y caderas— y mantener la orientación de nuestra cabeza independiente de la posición del cuerpo. Está compuesta por vértebras y articulaciones que protegen y facilitan el apoyo y la flexibilidad de las distintas partes del cuerpo.

Es inevitable que durante el transcurso de nuestras vidas suframos muchas decepciones, pérdidas, fracasos, duelos, desamores y caídas entrelazadas con logros, victorias, reconocimientos y alegrías. Eso es parte de nuestro crecimiento. Cada muerte, obstáculo, caída, derrota, pérdida y duelo nos trae dolor, reflexión y dudas haciendo flaquear nuestras piernas, cuerpos, fortaleza y espíritu de lucha. Nos preguntamos: ¿Por qué yo?, ¿Por qué ahora?

Ponemos nuestra felicidad, paz y estabilidad emocional en manos de cosas y personas externas que nos complementan, nos llenan algún vacío y nos apoyan diariamente. Alimentamos continuamente nuestros apegos y creamos dependencias económicas, sociales, emocionales y hasta físicas con un sinfín de seres y entes externos. Menospreciamos nuestro valor y fortaleza interior, personal y única y creemos que solo somos y existimos en la medida en que tenemos y sostenemos distintos títulos en la vida:

el padre de…, la mamá de…, la amiga de …, el sobrino de…, el hijo de…, la tía de …, el líder de …, el presidente de…, la esposa de…el doctor de…, la dueña de…, el creador de…, la gobernadora de…

Tu columna vertebral, lo que sostiene tu vida, tu tronco y esencia humana, pienso debería ser algo interno que esté bajo tu propio control y poder. Algo cuya pérdida, temporal o permanente, no te destruya o te atrape en un duelo complicado o patológico del que no logres salir. Un algo interior e íntimo libre de dependencias externas y apegos extremos a otras personas amadas, trabajos, dinero, responsabilidades, comunidades o comodidades. Las vértebras y articulaciones de esa columna vertebral en nuestra vida sí deben estar compuestas por relaciones, trabajos, mascotas, cosas materiales y personas amadas que nos sirvan de protección, apoyo y sustento al flexibilizar y alegrar nuestro caminar. Para muchos esa columna vertebral de vida es la creencia en un Poder Supremo: Dios, Yahvé, Buda, Brahma, Alá. Para otros son ellos mismos, su vida, su familia, la ciencia, su trabajo, su trascendencia o los valores.

Hay personas que sienten que su vida está atada y depende de su pareja, su trabajo o su dinero. Parejas que brindan felicidad y compañía al caminar con uno, y a veces hasta por y para uno, en los tiempos buenos y en los no tan buenos. Trabajos que ofrecen un sustento, reconocimiento, desarrollo y sentido de pertenencia. Hay quienes, por otro lado, dicen y afirman que sus hijos son la razón de su vida, su sostén o columna y la luz de sus ojos. Hijos a quienes cuidar, proteger, enseñar y amar.

Las relaciones de pareja, los amigos, los trabajos y la satisfacción de las necesidades básicas son vitales en el desarrollo y la supervivencia del ser humano. Los hijos son trascendentales e importantes, lo reconozco y lo afirmo con total certeza, pues he sido bendecida con la maternidad de Ana María, María Alexandra y David, tres seres espectaculares que me están enseñando cada día el verdadero significado del amor incondicional. Sin embargo, amigos;

  • Las amistades y relaciones de parejas pueden terminar, lo queramos o no, de manera temporal o permanente, dejándonos en duelo y sin sus lazos, dependencias y felicidad.
  • Los trabajos se terminan, las compañías y organizaciones cierran, se van a quiebra o simplemente despiden a sus empleados dejándolos desorientados y sin un sustento estable.
  • Los hijos y nietos crecen y se marchan de nuestros hogares, según le ley de vida, para trazar sus propios caminos, con nuestra presencia o sin ella, dejándonos sin su luz en nuestros ojos y en la búsqueda de nuevas razones para vivir.

Hoy te exhorto a que pienses en aquello que te sostiene de pie día tras día evitando que te derrumbes en el piso y orientando tu cabeza erguida en los tiempos de crisis. La muerte, los cambios y las pérdidas pueden tocar a tu puerta en cualquier momento llevándose consigo tus sistemas de sostén. Tu alegría, felicidad y razón de vida no deberían estar supeditadas solamente a cosas materiales, trabajos o personas que en algún momento pueden separarse de ti. Tu valor, belleza, fortaleza y esencia de ser humano radican en ti.

Amigos, el futuro se edifica uniendo nuestras voluntades colectivas, pero se sostiene en pie con la suma de nuestras fortalezas individuales.

Felicidades y bendiciones a todos en estas festividades, Diana.

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El agradecimiento y el Síndrome de “Lo doy por sentado”

Buenos y hermosos días.

El recuerdo de que la muerte es un destino seguro, natural e inevitable nos debe servir de abono diario para reverdecer la vida. Reconocer a través de los sentidos la frágil maravilla del estar vivo a cada segundo de cada minuto de cada día es el primer escalón hacia la felicidad y plenitud del AHORA. Nos pasamos las horas pensando en lo que pasó o en lo que está por pasar y perdemos la perspectiva de respirar el aire del presente. La amenaza silente de la muerte nos fertiliza el terreno de la vida con puñados de innegable realidad minimizando la tendencia humana de procrastinar y de dar por sentado lo que lo que tenemos.

Saber que la señora muerte puede tocar a nuestra puerta o a la de nuestros seres queridos en cualquier momento nos debe ayudar a dar importancia y prioridad a lo que en realidad la tiene. Muchas veces, como dice el refrán, nos ahogamos en un vaso de agua perdiendo la perspectiva de todo lo que verdaderamente es importante en la vida. La familia, la salud, la paz, el amor y el compartir en comunidad pasan a un segundo plano. Los chismes, el poder, las ofensas, el miedo y el afán continuo por las cosas materiales ausentes —pues las que tenemos nunca nos parecen suficientes— pasan a ser los famosos protagonistas de nuestros días.

La vida sufre de un síndrome poco conocido, pero de impacto vital: el síndrome de “Lo doy por sentado”, un mal que todos sufrimos en diferentes momentos. Distintos elementos, sujetos y objetos igualmente son víctimas silentes del mismo síndrome. Algunos ejemplos son:

  • el aire que respiramos;
  • las personas que amamos;
  • el techo que nos cubre;
  • los alimentos que nos nutren;
  • el cuerpo que nos apoya;
  • el agua que nos sostiene;
  • y la vida que disfrutamos.

La victima de este síndrome parece estar arropada por una capa de invisibilidad, como la de Harry Potter, pues luego de un tiempo nos acostumbramos tanto a su existencia que no la notamos. Olvidamos poco a poco su importancia y gradualmente eliminamos nuestro agradecimiento, cuidados, custodia y mantenimiento. Usualmente reconocemos y valoramos la vida solamente cuando nos toca a la puerta la amenaza de su ausencia.

Damos por sentado todo aquello que cubre nuestras necesidades básicas pues lo consideramos un derecho inalienable a nuestra condición de seres humanos. Las generaciones previas ya ganaron nuestras luchas vertiendo su sudor y sangre para que tengamos el derecho pleno a vivir en comodidad y bienestar. Merecemos y exigimos lo que no tenemos mientras olvidamos y desvalorizamos el pasado, las personas, la naturaleza, las bendiciones, las posesiones y la salud que sí tenemos. El concepto del venidero morir nos debe apuntalar con humildad en la alegría y el valor del vivir.

No es asunto, por otro lado, de estar pensando en todo momento en la muerte y atraer constantes pensamientos funestos. NO. La idea es poder reconocer que no existe lo uno sin lo otro. No hay vida sin muerte, ni muerte sin vida, pues están entrelazadas por la eternidad. Así como no hay luz sin sombra; positivo sin negativo; ni problema sin solución. Son extremos opuestos de un mismo concepto. Pensar en la muerte nos clarifica la vida.

Les exhorto a que antes de dormirse hagan un recuento de contrastes de vida en su día usando sus 5 sentidos; vista, olfato, tacto, oído y gusto. Hagan un inventario y visualicen la naturaleza limpia y la basura; los olores y tufos; las caricias y golpes; la música y los ruidos; lo dulce y lo amargo. Dejemos que la vida y sus manifestaciones nos arropen por un instante con sus verdades.

Reconocer los opuestos nos ayuda a valorar y poner en perspectiva las realidades. Vivir en oscuridad nos ayuda a valorar la electricidad y la luz; tener sed y hambre nos ayuda a valorar los alimentos y el agua, tener que sentarnos en el piso nos ayuda a valorar los muebles, aunque sean viejos y anticuados y tener un toldo plástico azul sobre nuestras casas nos ayuda a valorar un hogar con techo seguro. Hagamos una disciplina de reconocer y apreciar lo que tenemos en el ahora. Usemos nuestros cinco sentidos de manera constante todos los días para reconocer la maravilla de la vida.

Caminemos con libreta y lápiz a mano o con la aplicación de notas en nuestros celulares y anotemos todo aquello que nos hace sentir vivos. No demos por sentado nada de lo que somos y poseemos. Valoremos todo lo bueno que tenemos como individuos, sociedades, países, y raza humana. Demos gracias hoy a todo y a todos aquellos que entendamos merecen nuestro agradecimiento pues tenemos aliento de vida y la oportunidad para hacerlo. Reflexionemos y trabajemos sin conformismos, de igual manera, en mejorar todo aquello que no añade amor, paz, valor, y alegría de manera perdurable.

Amigos, seamos agradecidos en todo momento.  Me despido con un video de Luis Fernando Díaz Sánchez, “Hoy”.

https://youtu.be/zNJCLnAq-NU

Bendiciones, Diana.

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