Buenos y hermosos días
Los cambios, las pérdidas y la muerte son parte del currículo de vida de todo ser humano en nuestro planeta Tierra. Cada persona que está leyendo este artículo ha pasado por múltiples problemas, transiciones, pérdidas significativas y duelos en su vida. Una pérdida surge cuando se nos separa, por causa de la muerte o por otras causas, de un algo a un alguien, ya sea una persona, mascota, objeto, estatus o relación. Una pérdida significativa surge cuando dicha ausencia o separación causa una ruptura de un lazo, un vínculo o una relación significativa cimentada en amor. Hoy les daré siete acciones prácticas que les ayudarán a manejar más efectivamente sus pérdidas significativas.
A continuación, algunas ideas o pasos concretos para afrontar las pérdidas y adaptarnos a nuestras nuevas realidades.
- No resistirse al cambio.
Las transiciones y los cambios son una parte importante y normal de la vida y algunos de ellos nos traerán la pérdida de cosas y personas queridas que se alejan de nosotros. Debemos aceptar la realidad de la pérdida que estemos manejando al momento y abrazar los cambios que nos trae. Aceptar la realidad de algo que consideremos injusto, como accidentes, robos, traumas, muertes repentinas, enfermedades o desastres naturales no significan que estamos de acuerdo con lo sucedido, solo que aceptamos que no hay marcha atrás en lo acontecido. Toda resistencia hace más difícil el movimiento y el fluir de las cosas y actividades.
- Tomarse tiempo libre.
Busque tomarse unos días libres o de vacaciones dentro de lo que sea posible. Un cambio de ambiente puede ayudarle a manejar su duelo. Si no puede tomar días libres, al menos trate de sacar tiempo para dar un paseo hermoso y relajante o visitar el mar para ponerse en contacto con la naturaleza. Elaborar un duelo luego de una pérdida significativa no es una carrera de velocidad, yo diría que es más parecido a un maratón. Dese el espacio y el tiempo
- Elaborar y expresar las emociones.
No trate de esconder o evitar sus sentimientos y emociones. Es importante que identifique, trabaje y exprese cada emoción que le surja durante el manejo de la pérdida significativa como parte del proceso del duelo. Algunas de las emociones y sentimientos más comunes en el duelo luego de una pérdida significativas son la culpa, la tristeza, el miedo, el coraje, la negación, el llanto y el desamparo. Tarde o temprano tendrá que bregar con cada una de ellas y sacarlas de su pecho, su mente y su alma para continuar sus días más liviano y libre.
- Dar algún sentido a la pérdida.
Vivimos en un mundo de dualidades y de polos contrarios, en el cual no existe un “uno” si un “otro”. No existe el frio sin el calor; no hay luz sin la oscuridad; no existe la escasez sin la abundancia y no existe la pérdida sin la ganancia, pero ¿qué ganancia puede tener la muerte de un hijo, ser diagnosticado con cáncer, perder la casa y todas las posesiones en un desastre natural o ser cesanteado injustamente del trabajo? Honestamente, no lo sé. Lo que sí sé es que le toca a cada persona buscar y darle algún sentido a los eventos, experiencias, pérdidas y relaciones de su vida. Yo pienso que la vida no quita nada a nadie sin dejarle algo a cambio.
- Establecer y seguir una rutina.
La rutina y lo cotidiano luego de la muerte de un ser querido o de una pérdida significativa nunca será la misma. Es útil volver a establecer nuevas rutinas lo antes posible que ayuden a “normalizar” la actual realidad en un mundo sin “lo ausente” en nuestras vidas. Seguir un horario para comer, dormir, trabajar y hacer otras actividades ayudan en el proceso de adaptación y reajustes.
- Enfocarse en pequeñas victorias.
No se ponga metas estresantes que lo lleven a acelerar el tiempo de su proceso normal de duelo. Tome el tiempo que le sea necesario. Enfóquese desde el principio en lograr pequeñas acciones como el poder realizar algunas tareas cotidianas; charlar con algún amigo; salir de la casa a dar un paseo o al cine; quitarse el pijama o la ropa de dormir temprano en la mañana, asearse y vestirse agradable; leer algunas páginas de su novela, revista o libro favorito o simplemente escuchar música. Celebre las pequeñas victorias de cada logro diario. Aplauda cada día en el que logra adaptarse mejor a sus nuevas rutinas. Reconozca y celebre el día cuando el llanto es menos frecuente e intenso que el día anterior y el pensamiento en su ser amado ausente o lo perdido no es continuo y sofocante.
- Buscar apoyo de otros.
Las cargas compartidas son menos pesadas y dolorosas. El camino del duelo recorrido en compañía de otras personas en quienes confiamos es un poco menos arduo y más placentero. El apoyo social es clave en la recuperación de las pérdidas. Aceptemos los gestos de apoyo y la solidaridad de otras personas de confianza.
Hay muchas personas tímidas, independientes, orgullosas o autosuficientes que no acostumbran a pedir o recibir ayuda de nadie. Creo que el duelo es un buen momento para que hagan algunas excepciones. Recibir o pedir ayuda no significa que somos débiles, solo que somos humanos y al momento estamos vulnerables.
Amigos, Roma no se construyó en un día, pero se ponían ladrillos, techos o pisos en cada jornada. Toda pérdida significativa es dolorosa. Superarlas requiere de esfuerzo, determinación y apoyo. Podemos ver las pérdidas significativas como insoportables finales de apegos conocidos o como desconocidos comienzos de nuevas experiencias. ¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío? Tú eliges.