Buenas y hermosos días
Cada individuo tiene una gran variedad de necesidades durante toda su vida. Dichas necesidades cambian y se ajustan de acuerdo con su edad, condición, entorno, nivel económico y personalidad. Tanto la salud como la enfermedad nos traen un sinnúmero de retos, responsabilidades y penurias. La persona enferma se sumerge en un estado único, especial y vulnerable causado principalmente por el impacto de su padecimiento. Si queremos apoyar efectivamente a nuestros enfermos procurando su bienestar, debemos entender sus circunstancias, aceptar sus prioridades y educarnos en sus necesidades.
Existen cuatro dimensiones principales en la vida de todo ser humano: físicas, psicológicas, sociales y espirituales. Dichas dimensiones vienen atadas a variadas tareas y necesidades (Corr, 1992). El enfermo al final de la vida tiene muchas de esas mismas necesidades comunes a la mayoría de las personas, además de muchas otras que son específicas a su condición y estado. Veamos algunas de dichas necesidades del enfermo:
Necesidades físicas
Se busca satisfacer las necesidades del cuerpo del enfermo y minimizar su dolor y sus angustias físicas al atender su necesidad de:
- Atención médica y de enfermería (sueño, alimentación, excretas, higiene, síntomas, apariencia).
- Protección de su intimidad (es útil promover la participación de la familia en los cuidados).
- Ayuda en la dependencia.
Necesidades psicológicas
Se relaciona con asuntos de la dignidad personal y de la calidad de vida del enfermo al maximizar su seguridad, su autonomía y su riqueza de vida y atender su necesidad de:
- Pertenencia y amor (sentir que todavía es necesario y querido, que pertenece a algún sitio o grupo, que no resulta una carga para otros y que recibe afecto y contacto humano).
- Compresión y confianza (tener una comunicación y orientación clara y honesta sobre sus diagnósticos, síntomas y pronósticos).
- Apoyo en el sufrimiento (ayudar a identificar y superar las posibles causas de su sufrimiento, tales como dejar asuntos inconclusos, depresión, falta de futuro, separación de la familia).
Necesidades sociales
Se busca sostener y mejorar aquellas relaciones interpersonales que son importantes para el enfermo mientras se mantienen las interacciones con los grupos sociales escogidos por él y se atiende su necesidad de:
- Acompañamiento (balance entre la necesidad de tener tiempo a solas y tiempo con otras personas).
- Acceso a servicios, recursos, información y facilidades médicas.
- Apoyo y atención (psicosocial, sociofamiliar, multicultural).
Necesidades espirituales
Se relaciona con asuntos de significado, conexión y trascendencia y al hacerlo busca promover la esperanza del enfermo y atender su necesidad de:
- Despedirse y reconciliarse.
- Ser reconocido como persona.
- Encontrar sentido a su existencia.
- Vencer sus miedos y encontrar paz.
La compañía, atenciones y cuidados son elementos importantes para todo paciente en su proceso de sanación, pero cobran mayor relevancia cuando dicho enfermo se encuentra en el final de su vida. Los enfermos tienen numerosas necesidades y tareas que requieren de nuestra ayuda individual y colectiva. A menudo tienen temores reales e imaginarios que les impiden descansar, dormir, cerrar ciclos, mitigar el dolor, eliminar las angustias y vivir en paz y tranquilidad dentro de las realidades de su condición. Apoyemos de manera responsable sus procesos de recuperación, aceptación y muerte.