Buenos y hermosos días
El hijo tan esperado por todos nunca llegó a nuestras vidas o si lo hizo fue tan solo por muy poco tiempo: ¿Cómo será recordado?, ¿Qué espacio ocupará su breve existencia en la vida de sus padres y en la de sus familiares?, ¿Cómo manejar dicha pérdida?, ¿Debo preservar su memoria? El duelo por pérdidas durante el embarazo es poco reconocido y puede pasar inadvertido entre los miembros de la sociedad. Toda muerte de un hijo, no importa su edad o su peso, resulta ser devastadora para sus padres y en el caso de las muertes perinatales, su silencioso impacto familiar tiende a ser minimizado.
Se consideran como muertes perinatales aquellas muertes que ocurren luego de semanas de gestación y durante los primeros días de vida del recién nacido. Dicho concepto general junto a sus estadísticas, prácticas, literatura y definiciones, sin embargo, puede variar entre países y comunidades. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el periodo perinatal desde las 22 semanas de gestación (154 días) hasta una semana de vida luego del nacimiento. El mortinato, otro concepto relacionado, es cuando un bebé muere en el útero durante las últimas 20 semanas del embarazo. El duelo por muerte perinatal suele cubrir las muertes que se producen desde el momento de la concepción y el conocimiento del embarazo hasta el primer año de vida.
La literatura y los estudios iniciales sobre este tema y su posible impacto indican que durante las décadas de los años 60 y 70 se les recomendaba a los progenitores olvidar el suceso lo antes posible buscando un nuevo embarazo y se les negaba la posibilidad de conocer, tocar y despedirse de su hijo muerto para evitarles el dolor. Pienso que quizás se consideraba el suceso de dicha muerte como un “casi-nacimiento” o un “no-suceso” cuya mejor solución era llamar al Doctor Olvido y al Señor Secreto para que junto a la Consejera Silencio manejaran la situación. Hoy en día, se recomienda que se les ofrezca a los padres la oportunidad de despedirse ofreciéndoles el tiempo para el contacto y la posibilidad de crear recuerdos.
La muerte fetal supone la pérdida del bebé, ya sea que ocurra dentro del vientre de la madre o durante el parto. Las posibles causas de las muertes perinatales son variadas, pues una gran infinidad de situaciones puede ocurrir antes, durante y después de un parto. Los abortos, espontáneos o voluntarios, los problemas del feto muerto intraútero, las complicaciones de la placenta y el cordón umbilical, las anomalías morfológicas y las interrupciones voluntarias por amenazas para la salud materna son algunas de las causas de muertes perinatales.
¿Por qué el secreto y el poco apoyo?
Las familias en duelo por la muerte de hijos suelen recibir gran apoyo social pues dicha pérdida es reconocida como un evento traumático y difícil de superar, aun cuando el tema de la muerte en general es poco aceptado y no dialogado abiertamente en la sociedad. La muerte de hijos no nacidos o recién nacidos, sin embargo, se considera algo más íntimo y existe mayor resistencia de las personas, tanto de los padres como del sistema de apoyo, a hablar abiertamente sobre lo ocurrido. Posiblemente el misterio de las causas de la muerte, los posibles sentimientos de culpa e impotencia de los involucrados, la falta de rituales religiosos particulares a este tipo de muerte, el temor a ahondar la pena con el diálogo, la usual edad productiva de los progenitores, el pensamiento del poco apego con el feto o el recién nacido hijo muerto y la esperanza de otros embarazos pueden evitar que se hable abiertamente del tema.
Las mujeres en su mayoría nos sentimos madres desde el primer instante en que percibimos o sabemos que estamos embarazadas. Pareciera ser como si la intuición y las hormonas nos activaran un sensor interno de amor, protección y responsabilidad que ya nunca podrá apagarse. Cada vida, cada persona y cada muerte es única y diferente. El apego de la madre con su hijo no nacido o recién nacido, más allá de su edad, peso y condición, es de igual manera particular y especial. Debemos siempre apoyar a la madre, al padre, a los hermanos y a los demás familiares afectados en sus procesos de pérdida y duelo sin entrar en mayores juicios valorativos sobre las posibles causas voluntarias o espontáneas de la muerte perinatal, ni en las controversias éticas sobre el comienzo de la vida humana, ni en el preciso momento en que el feto pasa a ser tu bebé.
Le dedico este artículo a una mujer de gran fortaleza y fe que recientemente sufrió la pérdida perinatal de su primer nieto y me trajo a colación la pertinencia de este tema en mi blog. Mi abrazo y amor a ustedes. Existen programas y grupos de apoyo en diferentes países que tratan de educar y apoyar a los progenitores en sus duelos. Les exhorto a que vean el video incluido a continuación.
Referencias:
Duelo perinatal: un secreto dentro de un misterio. Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq. Vol. 31 no. 1 Madrid 2011
6 comentarios
Gracias Sra. Curet por tan importante y poco hablado tema.
Solo hay muerte cuando ha existido vida, este tema comienza cin la vida.
Gracias por el comentario. La vida y la muerte son las dos caras de la moneda del ser.
Hola Diana! Me encantò este artículo y lo acertado de tus comentarios. Yo personalmete pasè por dos pèrdidad de embarazos y recuerdo que mis familiares y amigos basicamente nunca me hablaron del asunto. Gracias por compartirlo. Te recuerdo con mucho cariño!! Un abrazo.
Gracias por tu valioso insumo. Lamento tus pérdidas. La pérdida perinatal es más común de lo que uno se puede imaginar y no se suele recibir mucha atención ni apoyo. Un abrazo
Simplemente Diana. Tan cerca y sin saber que usted tenia las palabras correctas para describir el dolor que se siente al perder un hijo. Gracias Diana, jamás hubiese pensado que me hiba a identificar tanto con este artículo que sirve de apoyo para las que hemos pasado por esto. Un abrazo, Jeniffer CB.
Gracias por compartir tu vivencia. Perder a un hijo es una de las experiencias más impactantes en la vida de unos padres. Quedo a tu disposición en lo que te pueda apoyar.