Buenos y hermosos días
No tenemos que ser consejeros, especialistas o profesionales en el manejo de duelo para apoyar a algún familiar o amigo en sus procesos de pérdidas. Nuestra presencia, amor y escucha activa, sin juicio ni expectativas más allá que la de estar disponibles para apoyar a otro ser humano en necesidad, muchas veces son suficientes. A continuación, les compartiré algunas acciones específicas que pueden resultar útiles para apoyar a otras personas en sus procesos de recuperación ante una pérdida.
- Ayudar a aceptar la pérdida y a identificar y experimentar los sentimientos que lo embargan.
Luego del shock inicial de la noticia, la persona debe aceptar la realidad de su pérdida. El impacto de la muerte de su ser amado o seres amados irá poco a poco permeando en todas las dimensiones de su vida: recordando su pasado, sacudiendo su presente y cambiando su futuro. El doliente sentirá muchas emociones y sentimientos variados, fuertes y desconocidos que lo pueden desconcertar: dolor, tristeza, ira, culpa, ansiedad.
Podemos pedirle a la persona que nos cuente cómo murió su ser querido para ayudarlo a aceptar la realidad al recopilar datos reales en relación con la muerte. Podemos ayudarle a identificar sus emociones y legitimarlas con nuestra escucha activa. Algunas preguntas que le pueden hacer son: ¿qué extrañas del difunto?, ¿qué no extrañas del difunto?, ¿qué le dirías si tuvieras la oportunidad?
- Apoyar el nuevo diario vivir del doliente y sus rutinas sin el difunto.
Luego de la muerte, la vida sigue su ritmo acelerado sin esperar demasiado tiempo por nada ni nadie. El doliente de repente y a regañadientes debe ajustar su vida a un nuevo mundo sin la persona amada a su lado. Esta nueva realidad le puede causar sentimientos de temor, impotencia y baja autoestima al pensar que no sabe ni sabrá realizar muchas de las tareas que antes hacia el difunto.
Podemos ayudar a la persona a orientarse y organizarse haciendo una lista de las cosas que ahora tiene que hacer y los nuevos roles que debe asumir poco a poco. Ayúdele a identificar a otras personas que la pueden apoyar y orientar en sus nuevas tareas. Celebre sus pequeñas victorias según el doliente vaya completando tareas y roles nuevos. Algunas de las nuevas rutinas y tareas pueden ser:
- Llevar las finanzas, hacer los pagos, cambiar el nombre de las cuentas.
- Hacer la compra de alimentos, cocinar, hacer arreglos y la limpieza en la casa.
- Hacerse cargo de los hijos pequeños, llevarlos a la escuela, citas médicas, deportes y estudios.
- Ayudar a encontrar significado en la pérdida.
Cada vivencia y experiencia en la vida, sea alegre o sea triste, nos trae aprendizaje y crecimiento. Muchas personas hallan consuelo al encontrar algún significado o sentido a su pérdida.
La relación que existía con el difunto debe evolucionar de dimensión al irse el cuerpo físico del ser amado —de amar en presencia con contacto físico, intimidad, diálogos, risas, llantos, caricias, aventuras y apoyo mutuo a amar en ausencia con contacto espiritual, recuerdos, vivencias, añoranzas, fotografías, historias y recuentos—.
No podemos asignar significado a la pérdida de nadie ni insinuar las posibles razones por su muerte. El doliente debe recorrer ese camino de búsqueda y encuentro por sí mismo. Podemos, sin embargo, prestar nuestro tiempo y escucha serena, sin comparaciones ni opiniones, para que la persona sienta que tiene a alguien de su lado que no lo juzga.
- Proveer tiempo y espacio para el dolor, la pena, el llanto y la tristeza.
El doliente debe tener el tiempo y el espacio disponible para llorar y sufrir su pérdida. El proceso de recuperación es individual, único y particular. Nadie puede llorar por otra persona, sin embargo, podemos llorar con ella. El doliente debe cerrar lazos y vínculos con el difunto para poder obtener un nuevo equilibrio y balance en su vida.
Podemos ofrecer nuestro apoyo y escucha activa durante el tiempo que sea necesario para apoyar al doliente en su proceso de sanación, aun cuando sea para escuchar los mismos cuentos, quejas, añoranzas o recriminaciones. Recordemos las fechas claves o significativas —aniversarios, cumpleaños, el Día de Amor, el Día de Acción de Gracias, las Navidades— y apoyemos al doliente según sea necesario.
- Ayudar a interpretar el comportamiento “normal”.
Muchas personas sienten que se están volviendo “locas” o “están perdiendo la mente” durante el proceso de duelo. Esto puede deberse a que están experimentando emociones variadas, fuertes y nuevas en sus vidas mientras se esfuerzan en tener un poco de regularidad en sus rutinas diarias. Su mundo y “vida normal” de repente cambiaron para siempre. Hay quienes tienen sueños, diálogos, o hasta alucinaciones con el difunto al que ven y sienten de distintas maneras.
Podemos darle algún tipo de seguridad al doliente al comentarle que no se está volviendo loco pues es normal tener por un tiempo pensamientos continuos con el difunto y hasta “sentirlo”, “verlo” y “olerlo” en ocasiones. Muchas personas sensatas reportan haber vivido experiencias extrañas con sus seres amados muertos.
Hoy les compartí algunos principios básicos de ayuda no-profesional al doliente. Puede que se ponga algo ansioso y sin saber qué decir o hacer si tiene que apoyar a algún amigo o conocido en sus procesos de duelo. Recuerde escuchar con empatía y sin juicio a la persona en duelo, no hacer comparaciones entre desgracias y dejar sus propias opiniones sobre las posibles causas y soluciones bajo llave en su casa, en su bolsillo o en su cartera, pero no en sus labios.
10 comentarios
Siempre en el momento preciso. DTB amiga.Gracias por tu apoyo.
Gracias por el comentario. Los mensajes siempre llegan a quienes están dispuestos a escuchar. Un abrazo.
Me gustaron mucho las preguntas guías y las acciones. Muchas veces pienso en que puedo hacer para ayudar en el proceso y también ayudar a otros a ayudar en el proceso de otros. Gracias y bendiciones
Gracias por el comentario. El
Querer ayudar a otros en sus momentos difíciles es el primer y más importante paso. El cómo hacerlo nos llegara a su tiempo. Un abrazo Diana
Gracias Diana por tus escritos que han sido de gran ayuda para mi después la muerte de mi esposo y a lidiar con tantas cosas…recomenzar. También se que ayudaran para ayidar a otros. DTB
Gracias a ti por compartirnos tu pérdida. Siempre estoy disponible para apoyar en esos momentos difíciles. Un abrazo Diana.
Gracias Diana por tan valiosa y pertinente información que siempre nos compartes. Hoy buscaba en tus artículos uno o algunos que me apoyen en lidiar con una pérdida repentina, inesperada por demás, para el caso de un compañero de trabajo. Y encontré en este y otros blogs tuyos una fuente valiosísima que me apoya y me da seguridad.
Gracias, Gracias por educarnos en tu manera tan desprendida y amorosa.
Bendiciones para ti y los tuyos.
Siempre a tu disposición. Un abrazo
Es muy difícil separar los pensamientos ..Siempre tengo en mente a mí esposo no hay un día que no le extrañé fueron cuarenta años juntos en las buenas y malas. Ya él tiene tres años y medio sin el. Fue el mejor papá para mis hijos el mejor amigo. Compartíamos un atardecer hasta un amanecer… Pero cómo le hacemos fue voluntad de Dios….
Gracias por compartir su historia. Ahora le toca continuar la vida sin la presencia física de ese ser amado especial que siempre guardara en su corazón y memorias. Bendiciones.