Buenos y hermosos día
Normalmente identificamos el duelo con la muerte de una persona o de un ser vivo. Nos resulta fácil identificar el dolor que dicha pérdida causa al reconocer que no se tendrá nunca más la presencia física del difunto. Existe, sin embargo, un duelo más incógnito, silencioso e intangible, pero igual de doloroso y serio. Un duelo que nos impacta a todos en diferentes formas e intensidades. Hoy les hablaré sobre el duelo que surge por la pérdida de la confianza en los representantes del gobierno de un pueblo.
En los pasados días se ha perjudicado enormemente nuestra imagen de país y de “Isla del Encanto” en el mundo. Se profundizó la crisis fiscal, social y política que vivimos al derrumbarse la confianza interna y externa de muchas personas y grupos en la capacidad de un liderato político apto para afrontar con éxito los retos y las dificultades existentes y guiarnos a una pronta recuperación. Les regalamos gratuitamente hechos y argumentos a quienes no creían en nuestros talentos y derechos ni en nuestra dignidad como pueblo.
Los recursos económicos disponibles son siempre limitados en cualquier país. La corrupción afecta los derechos básicos de la gente, en especial de los humildes, pues el dinero desviado ilegalmente en sobornos y lucro personal no está disponible para las mejoras que el gobierno debería hacer en áreas críticas como la salud, la educación, la infraestructura y la seguridad colectiva. Es un juego sucio e inmoral de “lo quito aquí para ponerlo acá”. La oscura corrupción crece en la ausencia de la luz y la transparencia. Se alimenta de la falta de ética y de valores como el respeto, la responsabilidad y la integridad.
La corrupción es una falta que ha estado atada al ser humano a través de su historia. Corruptos y corruptores que han abusado de sus poderes públicos o privados en todas las épocas. Conocidos y desconocidos que mediante acuerdos ilegales logran beneficios particulares en detrimento del bien común. Ricos y pobres que han sido tentados y vencidos por la codicia, el egoísmo, la desigualdad y el insaciable deseo de poder. La corrupción, amigos, es una condición cancerosa que llega en silencio y crece hasta convertirse en una práctica normal si no se le detecta y detiene a tiempo.
Es cierto que la corrupción es algo que ha pasado y que posiblemente seguirá pasando. El tentador llamado del culto al dinero y al poder siempre está al acecho de nuevos adeptos. Esa es la triste realidad. Sin embargo, dicha realidad y continuo riesgo de “ventajería” política se puede identificar, combatir y mantener a raya con educación, valores, carácter y respeto. No se combate con críticas partidistas, discursos ensayados, decisiones improvisadas, generalizaciones y violencia combatiendo violencia.
Hablemos un poco sobre los conceptos de pérdida, duelo y dolor. El duelo surge cuando se pierde o se rompe un vínculo que es significativo para una persona o un grupo de personas. La acción de separarnos de una persona, objeto, estatus social, concepto o relación valiosa y significativa, ya sea por muerte u otras causas, nos provoca un sentimiento de pérdida.
Hay pérdidas que son materiales y reales, pues lo ahora ausente fue visto y tocado en el pasado, mientras que hay otras pérdidas que son intangibles y abstractas. El duelo nos indica la reacción de las personas a cualquier tipo de pérdida significativa. La palabra duelo se deriva del latín y significa dolor.
Hay vínculos cuya ruptura impacta de manera adversa a nuestros sueños, proyectos, identidad o valores. Pérdidas intangibles y abstractas que se distinguen por su naturaleza más imprecisa, emocional y psicosocial. Rupturas que, sin embargo, nos dejan un saldo igualmente doloroso e impactante, como lo son la indignación tras la noticia de la falta de valores de varios de los máximos representantes del gobierno y la erosión de la confianza de las personas en su sistema de gobierno.
Un requisito importante para que surja el sentimiento de duelo y pérdida en una persona es que el vínculo o lazo que se rompió o la relación que se terminó le fuera significativa y valiosa. Todo puertorriqueño o persona amiga de Puerto Rico que valora a nuestro país, a su gente y a su bienestar lamentamos los eventos que recientemente salieron a la luz pública sobre esquemas, corrupción y “chats”. Nos sentimos avergonzados, traicionados, tristes y en duelo.
Estamos de duelo pues el vínculo de confianza entre el gobierno y sus gobernados se trastocó letalmente, y con dicha pérdida se afectaron nuestras esperanzas de una pronta recuperación fiscal y de un mejor mañana, nuestra imagen de pueblo honesto, nuestros servicios básicos, nuestros bolsillos, nuestros valores boricuas, nuestro sistema democrático y nuestras futuras generaciones. A los que no les resultaba significativo dicho vínculo de confianza, posiblemente no les importe tanto la pérdida, minimicen su impacto y no se sientan angustiados y en duelo.
Les exhorto a las siguientes reflexiones y acciones:
- No generalizar con palabras y juicios ligeros ni tildar como corruptos a todos los servidores públicos, pues existen miles de mujeres y hombres honestos que trabajan fuertemente por el bien de la isla.
- No olvidar que los protagonistas son seres humanos que no necesitan ser víctimas continuas de memes y sátiras, “crucificados en la cruz”, o “pisoteados en el suelo”. Hay que removerlos de sus cargos, eliminar sus contratos, juzgarlos en las urnas y en los tribunales y asegurar que los culpables cumplan sus condenas.
- No quedarte cruzado de brazos en espera de que alguien más haga los reclamos ciudadanos por ti y para ti, para luego criticarlos.
Amigo lector, el carácter no es un valor polifacético y de variadas caras. El carácter simplemente se tiene o no se tiene; ya sea en lo privado o en lo público; en lo mucho o en lo poco; en lo serio o en lo chistoso; en los días de vacaciones o en los días de 18 horas de trabajo. Hay líneas que una vez que se cruzan, no tienen marcha atrás. No es cuestión de pedir perdón— aunque es imprescindible el hacerlo— es cuestión de reconocer y aceptar la realidad de las pérdidas, asumir las consecuencias de la falta de confianza colectiva y actuar con el bien común como norte para comenzar a sanar el duelo y el dolor de un pueblo.
4 comentarios
Muy buen artículo que discute una de lss peores pérdidas del ser humano: la confianza RICKY, RENUNCIA
Gracias. El reclamo es masivo y contundente.
El artículo muy bien señal un camino correcto a seguir para ponerle fin a el problema existente y poder seguir hacia delante para reconstruir y demostrar el valor de los boricuas! Gracias
Gracias Iris. Tenemos que unir las voluntades de todos los que aman a esta islita para sanar las heridas y recuperarnos. Un abrazo hoy y siempre.