Buenos y hermosos días
Todas las personas queremos y necesitamos ser tratadas con respecto como seres humanos vivos y dignos en todo momento. Entendemos que es nuestro derecho y que es, o debería ser, una regla social universal. Los moribundos, o aquellas personas con un diagnóstico de enfermedad que les amenaza la vida, no son una excepción a dicha regla. Los enfermos con una enfermedad en etapa terminal desean y necesitan ser tratados como seres humanos vivos hasta sus últimos alientos de vida. Hoy les hablaré sobre algunas preguntas o dudas comunes que pueden surgir cuando compartimos la trayectoria de una enfermedad terminal y el proceso del morir de un ser querido.
El proceso del morir de las personas no es tan uniforme como las matemáticas, que tienen una respuesta única a muchos de sus problemas numéricos en sistemas definidos. Todas las enfermedades, procesos de morir y pacientes son bien diferentes y únicos. No existen respuestas universales que apliquen a todas las situaciones del morir. Sin embargo, les comparto algunas dudas o preguntas comunes que nos hacemos cuando vivimos la experiencia de una enfermedad terminal junto a un ser querido. Las respuestas nacen de una perspectiva tanatológica mezcladas con mis experiencias y creencias.
¿Deberíamos discutir las decisiones médicas que se tomarán con él?
La respuesta a dicha pregunta creo que la debe dar el mismo enfermo al inicio del diagnóstico de su condición. Cada enfermo debe decidir qué nivel de detalle desea tener en los procesos, progresos y resultados de su condición o enfermedad y cuánta participación desea tener en las decisiones médicas. Aun si la persona es incapaz de hablar o responder, creo que algún nivel de detalle general de lo que está pasando con su cuerpo y su vida debería ser compartido con ella. Hay que reconocer y valorar sus necesidades, pensamientos y sentimientos hasta el último momento de vida, no un momento antes. Muchas veces tratamos de proteger al enfermo excluyéndolo de las decisiones familiares y médicas, saliendo del cuarto para hablar, ocultando lágrimas y fingiendo expectativas. Puede ser que dicha buena intención de protección resulte perjudicial para el ser querido al sentir que no es tomado en consideración, que ya no es necesario y querido y que resulta una carga para otros.
Esta vivo, pero no responde, ¿puede oírme?
Un estudio de la Universidad de Columbia Británica publicado en la revista científica Scientific Reports demostró que algunas personas son capaces de oír hasta un poco antes de morir: “Nuestros datos muestran que un cerebro moribundo puede responder al sonido, incluso en un estado inconsciente, hasta las últimas horas de vida». Recomiendo que siempre hablen con sus seres queridos, aunque no estén alertas, estén inconscientes o en estado de coma. Háblenles con amor y desde su corazón, ya sea con palabras dichas en voz alta o enviadas desde su mente.
¿Debería aclarar asuntos inconclusos o temas no resueltos ahora que está muriéndose?
Creo que los últimos días de todo ser querido son un terreno sagrado tanto para el moribundo como para los seres queridos que le sobrevivan. Cada segundo de vida nos ofrece una oportunidad de expresar y compartir sentimientos y emociones. Muchas veces llevamos a cuestas el peso de fuertes cargas emocionales de eventos pasados que consciente o inconscientemente nos atrapan y angustian. Creo que deberían aclararse los asuntos inconclusos o problemas pasados si existen la oportunidad y el momento adecuado. Cerrar ciclos es un elemento importante en las despedidas de final de vidas.
Perdonar y ser perdonado de corazón a corazón alivia tensiones, limpia consciencias y trae paz. Sin embargo, es importante no forzar un dialogo si el enfermo no lo desea, pues él es el actor principal de su película de vida. Siempre pueden hacer sus cierres o despedidas sin palabras, comunicándose con amor desde su mente y corazón.
Amigos, muchas veces la apariencia física de los pacientes se deteriora grandemente en la trayectoria de la enfermedad. Sus cuerpos pueden estar tan cambiados y desfigurados por accidentes o enfermedades que resulta incómodo y doloroso estar frente a ellos. Les recomiendo que en esos casos los miren directamente a los ojos. Miren a esos ojos con quienes posiblemente conectaron y compartieron muchos momentos previos de alegrías y tristezas. Momentos que quedarán plasmados en el tiempo como preciados recuerdos. Vean más allá de la enfermedad a ese hermoso ser humano en su etapa de final de existencia, agradezcan su presencia en sus vidas y honren sus memorias.
Referencias
Los moribundos pueden oír poco antes de morir, según estudio. https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2020-07-09/oir-antes-muerte-estudio-no-claro-entiendan_2674812/