Buenos y hermosos días
Muchas veces los distintos problemas, situaciones y enfermedades nos abruman de tal manera que sentimos que no podemos seguir adelante. Acumulamos con el pasar de los años muchos sufrimientos, heridas emocionales y duelos no resueltos que en ocasiones nos pueden explotar y hacernos desfallecer. Buscamos por muchos lados salidas y soluciones que parecen no llegar ni existir.
“Diana, ¿por qué seguir luchando si ya nadie me necesita y no me siento querida por nadie?”. Dichas palabras se quedaron en mi mente luego de terminar una sección de apoyo. Es triste escuchar entre lágrimas y lamentos a una persona confesar que ya no puede más con la carga de sus problemas, pérdidas y sufrimientos. El no sentirse amados y necesitados por otras personas puede intensificar miedos, sentimientos de vacío y autoestimas bajas.
No existen consejos universales e infalibles que puedan resolverle todas las crisis y los problemas a cada persona. Las circunstancias y soluciones de cada caso son únicas, variadas y tan numerosas como los cerca de 8 billones de habitantes en el mundo. Sin embargo, hoy compartiré algunos consejos prácticos que pueden ser útiles para esos días en que estamos a punto de rendirnos y tirar la toalla.
A continuación, algunas ideas que pueden ayudarte a seguir de pie en momentos difíciles:
- Recuerda tu pasado y vive tu presente.
Busca otros momentos o épocas difíciles en tu vida que hayas superado. ¿Qué y cómo lo hiciste? Busca los aprendizajes de esas experiencias y suelta las cargas emocionales, miedos e inseguridades que puedan quedarte como heridas no cicatrizadas. Repite una y otra vez que, así como lograste superar esas pasadas situaciones, ahora en tu presente puedes volver a lograrlo nuevamente. Eres cocreador de tus realidades.
- Enfócate en lo que es y no en lo que pudo ser.
No te quedes estancado en remordimientos y culpas de lo que pudo haberse dicho o hecho diferente. Esos sentimientos solo ayudan a estancar el movimiento, esconder el sol de cada nuevo día y nublar el cielo de las nuevas posibilidades. Enfócate en el cambio o los cambios que quieres y tienes que hacer en tu vida. Visualiza lo mejor que puede pasarte y todas las cosas buenas que están por llegar para lograr estar en paz y armonía. Luego actúa en ellas.
- Busca tiempo y espacio para respirar, desconectarte y reconectarte nuevamente a tu realidad.
Reconoce que pensar todo el tiempo una y otra vez en los mismos problemas y sufrimientos es agotador, asfixiante y abrumador. Tómate un “break”. Busca un espacio en el cual logres relajar tu mente, ejercitar tu cuerpo y recobrar tus energías.
- Prioriza los problemas.
No trates de comerte el elefante de un solo bocado ni en un solo día. Comienza haciendo una lista de tus problemas, crisis, y sufrimientos. Coloca algún orden en la prioridad en que entiendes y sientes puedes ir trabajando cada uno de ellos, según sea su impacto y complejidad. Se honesto y objetivo en la lista, pues al final de cuentas es solo para tu beneficio y no tienes que engañar a nadie.
- Busca ayuda, si no puedes tú solo.
Reconoce que al final de cuentas el control interno de tu vida y las soluciones a sus dificultades están dentro de ti mismo. Nadie te conoce mejor que tú. Para bien o para mal, somos responsables de lo que pensamos, hacemos, callamos o decimos. Sin embargo, hay ocasiones en que necesitamos de otras personas para ayudar a levantarnos y seguir en el camino. Los profesionales de la salud, los amigos y los familiares pueden servirnos de apoyo, aunque las acciones y el trabajo pesado siempre recaigan en uno mismo.
Estoy convencida de que no existe problema o dolor físico o emocional alguno que el ser humano no pueda superar. Pobres o ricos, famosos u olvidados, fuertes o débiles, mayorías o minorías tienen el poder interno y la capacidad de crecer y seguir adelante a pesar de las dificultades. Los problemas son una parte importante de la vida. Nos regalan aprendizajes y experiencias dentro de un mar de posibilidades que nos tocan vivir.
Desconecta las decisiones pasadas de sus resultados. No siempre una “buena” decisión logra buenos resultados o los resultados esperados. Una decisión que termina siendo “mala”, sin embargo, siempre es mejor que mil decisiones que nunca se tomaron por miedo o por falta de confianza.
Les exhorto a que no pongan en manos de otras personas su harmonía y felicidad. El sentir que somos necesitados y amados por otros no debe ser un requisito para ser felices, en todo caso, sería su resultado. Tomemos descansos cuando la carga del día a día sea muy pesada, pero sigamos siempre adelante en el camino, agradecidos de las miles de oportunidades y bendiciones que en silencio y en anonimato recibimos y tenemos.