Buenos y hermosos días
El dolor afecta la vida de millones de personas alrededor del mundo cada segundo del día. Es difícil enfocarse en algo, fuera del dolor mismo, cuando estamos sintiendo un gran dolor en nuestros cuerpos y mentes. No podemos compartir, hablar, descansar o comer bien y las rutinas familiares se impactan grandemente de manera negativa cuando somos presas de dolores crónicos. Sin embargo, hay muchas falsas creencias o mitos en los temas relacionados con la salud y el dolor —especialmente el dolor crónico— que perjudican al paciente al ofrecer información incorrecta y fortalecer prejuicios. Hoy les hablaré de algunas verdades y algunos mitos sobre el dolor.
La organización mundial de la salud, OMS, es la institución a nivel global que establece las normas y política de salud. La OMS clasificó, en los pasados años, al dolor crónico como una enfermedad en sí misma. Dicho reconocimiento debería redundar en más y mejor apoyo a los pacientes y en un mayor financiamiento de los servicios en los distintos países del mundo.
A continuación, algunas de las realidades del dolor y algunos de sus mitos.
Verdades del dolor
- El dolor no debe aceptarse como algo normal del envejecimiento.
Envejecer no es sinónimo de dolor. Aunque el índice de personas mayores de 65 años que padecen de dolor crónico suele ser mayor, el dolor no aumenta automáticamente con la edad. Tampoco se debe aceptar y soportar el dolor como parte de la trayectoria de alguna enfermedad grave.
- Su dolor es único y particular.
No es el mismo que el de otras personas y solamente usted puede describirlo y saber cómo le está afectando en su vida.
- Su dolor es real y siempre puede hacerse algo para aliviarlo y manejarlo.
Nadie debe resignarse a vivir con dolor crónico. Hay tratamientos y terapias para mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen.
Mitos del dolor, especialmente del dolor crónico.
- Hay una causa y origen conocido para todo dolor.
No siempre el dolor tiene una causa conocida. El dolor crónico en sí mismo es una enfermedad que debe ser atendida de manera integral.
- El dolor solamente se reduce con medicamentos.
Los analgésicos, antiinflamatorios y narcóticos son medicamentos que, dependiendo de la condición y del paciente, se usan y recetan frecuentemente para reducir el dolor. Sin embargo, cada vez existen más terapias y tratamientos complementarios, paliativos y alternativos que ayudan a aliviar los factores y aspectos psicosociales, espirituales, neurológicos y físicos del dolor.
- El reposo siempre alivia el dolor crónico.
Dependiendo de la enfermedad, el tipo de dolor, el área afectada y la condición del paciente, el reposo podría llegar a ser contraproducente. El balance entre reposo y actividad física es algo que siempre debe consultarse con los profesionales de la salud.
Muchas culturas y comunidades alrededor del mundo promueven el valor de ser “fuertes” ante el sufrimiento y el dolor. Sin embargo, ser fuerte no significa que no puedas sentir y expresar tu dolor y hasta llorar por su intensidad. A veces las personas lloramos, no porque seamos débiles, sino simplemente porque nos cansamos de ser fuertes. La serenidad de las lágrimas muchas veces alivia y libera la carga de pesados sufrimientos.
Los reclamos de dolencias y la búsqueda de alivio para dolores físicos, emocionales, sociales o espirituales podrían verse como un signo de debilidad. Yo pienso que no debemos aceptar por presiones culturales indebidas y desigualdades sociales y económicas un solo día sin calidad de vida y dolores innecesarios. Les exhorto a tener vidas plenas y muertes dignas sin dolores gratuitos y sufrimientos interminables causados por mitos y temores infundados.
Referencias
Mitos relacionados con el dolor crónico. https://saludesfera.com/2019/06/11/mitos-relacionados-con-el-dolor-cronico/