Buenos y hermosos días
Usualmente pensamos que el estrés es algo negativo que se debe evitar a toda costa en nuestras rutinas de vida. Lo asociamos con la ansiedad y con las enfermedades que nos afectan la salud emocional y física. Nos enseñan constantemente a combatirlo con diversas rutinas de ejercicios, respiraciones y meditaciones. Sin embargo, como la mayoría de las cosas en este mundo de dualidades, el estrés también puede tener su lado positivo. Hoy les hablaré de las dos caras del estrés.
El estrés es definido por la Real Lengua Española como una tensión provocada por situaciones agobiantes que causan reacciones o trastornos a veces graves. Puede provenir de variadas situaciones o pensamientos que lo hagan sentirse nervioso, ansioso, frustrado o furioso. El estrés, por lo tanto, es un sentimiento normal que surge de la reacción física o emocional de su cuerpo ante un reto o una demanda. No hay diferencias a nivel fisiológico entre el estrés bueno y el estrés malo, pues son reacciones hormonales ante situaciones difíciles y desafiantes.
Eustrés vs. Distrés
Al estrés bueno de le conoce como eustrés. Este tipo de estrés ha ayudado a los seres vivos a sobrevivir y a evolucionar a través de la historia al propiciar una respuesta rápida y eficaz ante el peligro. Es el sentimiento o tipo de sensación del cuerpo que nos lleva a la acción, nos mueve y nos motiva día a día. Resulta importante en los deportes y en el mundo laboral al ayudar a aumentar la productividad, la creatividad y la sana competencia entre atletas y empleados. Un nivel moderado de estrés hace que nuestra productividad aumente. Un nivel excesivo produce el efecto contrario.
Al estrés malo o negativo se le conoce como distrés. Este tipo de estrés puede causar problemas de salud, sobre todo si la persona está expuesta a él por un tiempo prolongado. Las causas y los síntomas del estrés malo son diferentes para cada persona. El distrés puede causarle muchos tipos de síntomas físicos y emocionales, algunos de los cuales pueden no ser reconocidos como efectos directos o indirectos del estrés. Algunos de los riesgos de salud por el exceso de estrés negativo pueden estar asociados con enfermedades y condiciones de presión arterial alta, depresión, diabetes, insuficiencia cardíaca o problemas en la piel.
La vida nos traerá a cada uno de nosotros muchas situaciones difíciles, cambios y transiciones. Nos enfrentaremos a situaciones de peligros, de pérdidas, de oportunidades y de alegrías. Tendremos que superar duelos que nos causaran lágrimas y dolor, al igual que afrontar retos que nos darán mayor fortaleza. Nuestros cuerpos reaccionaran de variadas formas a cada una de las situaciones difíciles a las que nos enfrentemos.
Veamos el estrés no como una pesada y negativa carga, sino como un reto o una oportunidad de reacción progresiva ante un estímulo. La respuesta del ser humano ante situaciones agobiantes, peligrosas o difíciles no es buena ni es mala, se adapta a cada persona y cada situación. Le decisión de su impacto al final de cuentas es de uno mismo.
Amigos, todos los días encontrarán dos caminos de posibles reacciones en sus dosis de estrés diario: Un camino es de estrés bueno y positivo, el eustrés, que llena la vida de energía y de vigor; el otro camino es de un estrés malo y negativo, el distrés, que puede terminar en ansiedad y depresión. ¿Cuál de los dos caminos les gustaría tomar la próxima vez que se enfrenten a una situación adversa y difícil?
2 comentarios
Muy bueno, como siempre.
Muchos cariños
Gracias Carmencita. Un abrazo a todos en la familia.