Buenos y hermosos días.
La mayoría de las personas tienen miedo, temor, respeto o “repelillo” a diferentes cosas o conceptos durante el transcurso de sus vidas. El miedo, sea real o infundado, es variado y puede modularse y eliminarse. Por siglos ha sido un constante y desagradable sentimiento en la evolución de los seres vivos. Algunos de esos miedos son racionales y están dirigidos a objetos o seres físicos o a conceptos y valores. Otros, sin embargo, pueden ser intangibles, parecer un poco absurdos y resultar inexplicables a la razón colectiva.
Yo, por ejemplo, les tengo un miedo algo irracional a los lagartijos, sean grandes o pequeños, de color verde, marrón, negro, o grisáceo. Son muchas las veces que he salido corriendo de algún cuarto de mi casa luego de ver a alguno de esos pequeños reptiles inofensivos correteando por el piso. No es hasta que me aseguran, casi con una declaración jurada, que ya el intruso fue sacado de la casa, que decido regresar.
El miedo, según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), es la angustia por un riesgo o daño real o imaginario o un recelo de que suceda algo contrario a lo que se desea. El miedo, por lo tanto, es un sentimiento común entre todos los seres humanos que durante sus vidas se exponen continuamente a diferentes riesgos, peligros y situaciones desconocidas con posibles consecuencias y resultados dañinos. Hay miedos que nos paralizan y evitan que nos atrevamos a avanzar como individuos y comunidades. Hay otros, sin embargo, que han servido por siglos a los humanos en sus luchas de supervivencia básica.
Hay temores que nos acosan durante todo el transcurso de la vida, mientras que otros logran ser superados parcial o totalmente en la niñez o en alguna otra etapa de nuestro desarrollo. Nuestros pequeños pueden temer a la noche u oscuridad; a los ruidos inesperados; a la separación de sus padres o seres queridos; a lo desconocido; a cambios bruscos de su rutina; a la muerte o a fantasmas o seres mágicos. Muchos miedos desaparecen o van cambiando de nombre o vestido con el transcurso de los años para dar paso a otros temores propios de la edad y etapa de desarrollo en la que la persona se encuentre.
Algunos de los miedos más comunes en las personas son los siguientes:
- Miedo a la muerte
- Miedo a perder la autonomía, libertad, movilidad o alguna parte de nuestro cuerpo
- Miedo a la soledad y al abandono
- Miedo a ser humillados, a la crítica, al fracaso, al cambio, y a no cumplir con nuestros sueños
- Miedo a la enfermedad, el dolor, el sufrimiento y a la pérdida de un ser querido
El miedo nos ataca y afecta a todos en miles de ocasiones, con variadas intensidades y diversas consecuencias. Tenemos que identificarlos, reconocerlos y llamarlos por su nombre, por lo que son y lo que representan, para así poder lograr vencerlos. A las mujeres puede que se nos haga más fácil admitir abiertamente que tenemos miedo a algo, pues hasta cierto punto dicho sentimiento nos es permitido culturalmente. Los hombres, por su parte, en lugar de miedo lo que suelen tener es respeto, reparo o “repelillo” a lo desconocido. Aunque le pongamos diferentes nombres al sentimiento, el miedo es una emoción que en la mayoría de las veces causa angustias infundadas.
Les exhorto a que hagan una lista de todos aquellos miedos y temores que les mortifican, impiden sus sueños y les roban su felicidad. Identifiquen cuáles de ellos se proponen eliminar, superar o cambiar por otros tipos de emociones más liberadoras y alegres. Rompan las cadenas de esas emociones limitantes e inflexibles que minuto a minuto ahogan la posibilidad de una caricia, un te amo, una educación, un sueño, un nuevo rumbo o un viejo anhelo. Respiren un aire libre del NO PUEDO llenando sus pulmones de la brisa fresca del AHORA SÍ.
Hoy me despido con una frase que me agrada de Dale Carnegie sobre el miedo, “La inacción cultiva el miedo. La acción cultiva la confianza y el valor. Si usted quiere conquistar el miedo, no se quede sentado en la casa pensado sobre él. Salga y ocúpese”.
6 comentarios
Excelente y sencillo.
Gracias. Vencer nuestros miedos nos hara mas libres y felices.
El miedo es imprescindible…Las personas que dicen que no le temen a nada es porque desconocen la importancia del miedo.
El miedo es imprescindible…Las personas que dicen que no le temen a nada es porque desconocen la importancia del miedo.
Entre más conocemos lo que es el miedo, mejor preparados estaremos para enfrentar y responder en muchas ocasiones difíciles con las que nos encontraremos.
Aquel que no conoce el miedo…tampoco podrá enseñar a sus seres queridos la importancia del miedo.
Gracias Miguel. Hay que identificar y trabajar con aquellos miedos que nos paralizan y encadenan a realidades no deseadas.
Gracias Diana por estas palabras, pude identificar con algunos mensajes y voy a evaluarme para saber cuales son mis miedos para enfrentarlos. Muy interesante.
Gracias Mary Ann. Sacar tiempo para entendernos major siempre nos ayuda a mejorar.