Buenos y hermosos días
Nuestros antepasados usaban diferentes medios para transmitir los valores, las creencias, la moral y las enseñanzas importantes de generación en generación. El testamento ético era uno de esos medios usados desde la antigüedad para transmitir y perpetuar mensajes, instrucciones y creencias. Recientemente el concepto y la práctica de testamentos éticos o cartas de legado se han hecho populares como parte del deseo general de transmitir y dejar nuestros legados.
El concepto de testamento ético nace de la tradición judía. La historia bíblica de Jacob, según Génesis 49:1-33, por ejemplo, nos relata que en su momento de muerte Jacob reúne a sus hijos y les habla de acontecimientos venideros y de su deseo de ser enterrado en Canaán en lugar de Egipto. De igual manera, Moisés, en Deuteronomio 32:44-47, transmite sus creencias e instruye a los israelitas a que sean personas que cumplen con las palabras de la ley y que les enseñen a sus hijos para que prolonguen sus días en la Tierra.
En la Edad Media los padres usaban el testamento ético para transmitir instrucciones y mensajes a sus hijos. Los maestros y los sabios de la época en su ancianidad también lo usaban para transmitir sus doctrinas a sus discípulos y seguidores. Hoy en día el testamento ético o la carta de legado, como también se conoce, se crea para transmitir consejos, valores o mensajes a familiares y generaciones venideras.
El testamento ético es un documento o una práctica privada, no legal, que le permite a una persona transmitir parte de su legado de vida a sus seres queridos o a personas y grupos particulares. No media un abogado en su desarrollo y generación, aunque podría ser entregado a su abogado para que sea leído junto con otros documentos legales como el testamento de bienes. Es un documento “vivo” en el sentido de que puede ser revisado por quien lo escribe en cualquier momento. Sin embargo, el testamento ético no siempre tiene que ser escrito, pues puede ser grabado o tomado en video. Hay personas que prefieren reunir a allegados y familiares antes de morir y hablarles en lugar de dejarles algo previamente generado.
¿Por qué tener un testamento ético hoy en día?
Pienso que generar un testamento ético en cualquier modalidad nos ayuda a pensar en nuestros valores, creencias, legados y esperanzas. Nos lleva a reflexionar hoy sobre lo que nos gustaría dejarles a nuestros hijos, nietos, familiares, allegados y seguidores. Nuestra carta de legado nos sobrevive en el tiempo y ayuda a conectarnos con generaciones que todavía no han nacido. Sirve de hilo conductor de historias, creencias, logros, valores y enseñanzas entre abuelos, hermanos, padres, tíos, primos, nietos y amigos.
No tenemos que ser viejos o estar enfermos para comenzar a pensar, generar o escribir nuestros testamentos éticos. Solo tenemos que sacar el tiempo para pensar en todo aquello que nos define, que nos importa y que valoramos en la vida y en todas aquellas personas con quienes queremos compartirlo. Nuestra carta de legado nos ayuda a unir y preservar nuestro pasado, presente y futuro.
Podemos escribir cartas a nuestros familiares, amigos, padres y abuelos con vida, o a hijos, nietos o generaciones por nacer. Dejar documentos o videos que les sirvan a otras personas de espejos de nuestras vidas, aprendizajes, sentimientos e imágenes como parte de un legado no material o tangible. Hay muchos modelos y modalidades de testamentos éticos o cartas de legado, algunas más formales que otras. Creo que lo importante, más allá del medio y la forma, es tomar el tiempo para pensar si el dejarles algún tipo de testamento ético o cartas de legado a otras personas es algo que les interesaría llevar a cabo. Luego, amigos, es cuestión de manos a la obra con la idea.
Pienso también que algunos de los mejores legados que podemos dejarles a nuestros seres queridos, amigos y futuras generaciones son pequeños actos de amor que están tejidos día a día con las hebras del ejemplo propio. Como dice la frase popular, “que tus actos hablen más que tus palabras”. Dejemos vivencias, experiencias y acciones que reflejen quienes somos y lo que valoramos.
Termino compartiendo un video titulado “El mejor legado de un padre.