Buenos y hermosos días
A lo largo de la vida formamos relaciones especiales y vínculos de amor con nuestras mascotas. Muchas de ellas son parte importante de nuestros días, trabajos, pasatiempos y rutinas. Les hablamos, cuidamos, alimentamos, regañamos y ejercitamos como a cualquier otro miembro más de la familia. Su partida de nuestras vidas nos causa dolor y sufrimiento al dejarnos un espacio vacío causado por la separación. Hoy les voy a hablar sobre una celebración a la que asistí recientemente en conmemoración de mascotas fallecidas.
Durante el mes de abril del 2018 participé de la convención anual de la ADEC, “Association of Death & Counseling” a la que pertenezco como tanatóloga certificada. Era mi primera convención, por lo que llegué a la ciudad de Pittsburg, Pennsylvania, cargada con un saco lleno de variados sentimientos y emociones; una pizca de susto; una cucharada de entusiasmo; un cuarto de taza de expectativa; y muchos deseos de aprender y compartir con otros colegas y profesionales de diferentes disciplinas que atienden al tema de la muerte, el duelo y los procesos del morir.
El servicio de remembranza de mascotas se llevó a cabo en la noche del primer día de actividades. Al llegar al salón encontré algunas personas reunidas alrededor de un círculo de sillas. Algunas de ellas traían fotos de sus mascotas fallecidas. Al rato llegó al salón una encantadora mujer de edad avanzada con unos enormes y tiernos ojos azul claro, cabello blanco y andar lento, cargada de bultos y motetes.
Ella abrió el círculo de sillas para colocar en la mesa del centro unas cuantas flores de girasol y margaritas, una figura de mariposa como símbolo de transformación, y cinco pequeñas velas blancas que trajo consigo en algunos de sus bultos. Nos pidió que escribiéramos en unos papeles, colocados en la mesa, el nombre de la mascota, el tipo de raza o clase, según aplicase, y el nombre de su cuidador o padre. Colocamos los nombres en una canasta de mimbre que estaba en el centro de la mesa y luego cada persona que quisiera tuvo la oportunidad de hablar de su mascota ausente.
Se hizo una corta lectura sobre la leyenda del puente del arcoíris o el cielo de nuestras mascotas. La historia narra cómo cuando un animal cercano a nosotros muere cruza el puente del arcoíris en donde espera feliz y contento a que en algún momento futuro crucemos a su encuentro. Se leyeron algunas palabras del jefe Indio Americano Seattle y sobre cómo su tribu pensaba que los animales y las personas estaban conectados. La ceremonia de encendido de las cinco velas fue emotiva y causó lágrimas a muchos de los presentes. Al encender cada vela se hacía una breve lectura sobre la intención del encendido en relación con los animales y compañeros ausentes, por ejemplo “enciendo esta vela en honor a Jello, mi amado gato quien murió recientemente y extraño sus caricias, juegos y compañía”.
Las mascotas son parte integral de lo que llamamos familia para muchos de nosotros. Algunas llegan a nuestras vidas luego de un proceso extenso de búsqueda y análisis de tamaños, razas, hábitos, necesidades, y alimentación. Otras pueden llegar de sorpresa, sin nada de análisis y sin previo aviso, como parte de un regalo o una herencia. Hay aquellas otras que simplemente aparecen como una de esas casualidades de la vida que nunca resultan ser tan casuales. Resulta que estamos en el sitio y la hora específicos para ese encuentro en donde un impulso, una tristeza, un coraje, un recuerdo o una mirada amorosa y juguetona llega y trastoca nuestras rutinas para siempre.
No importa cómo lleguen a nuestras vidas las mascotas: la verdad es que aparecen muchas veces para quedarse para siempre en nuestros hogares y corazones y sus partidas nos impactan grandemente. Es importante que las recordemos y hagamos los procesos pertinentes de cierre y duelo individuales y grupales. Aceptemos que para algunas personas su muerte trae sentimientos de dolor y tristeza tan fuertes como si la pérdida fuera de un familiar o persona significativa en sus vidas. Quizás no todos sientan o entiendan ese tipo de conexión o amor por sus mascotas, sin embargo, es importante que no juzguemos a quienes sí la tienen. La ceremonia de remembranza de mascotas me trasladó a muchos lugares llenos de bonitos recuerdos de la infancia que en otro blog les contaré con mayores detalles. Les exhorto a que escriban y nos compartan sus experiencias de vida y duelo con sus mascotas.
Link a la leyenda del puente del arcoíris:
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8 comentarios
Me encantó el artículo, me puedo identificar pues tengo mascotas
Gracias, las mascotas son parte de nuestras familias y llegan a nuestras vidas con sacos de amor hacia nosotros y de responsabilidades de parte nuestra hacia ellos.
En mi recuerdo he tenido solo dos mascotas, ambos perros…Blackie y Duque. Sin embargo, mascotas de otras personas con las que he covivido o convivo nos hemos identificado muchísimo. Una en particular…Henrieta, un pez Discus rojo, nos compenetramos al punto que le colocaba la mano y la podía sacar del agua y acariciar.
Lamenté mucho su partida, aun sabiendo que tuvo una vida espectacular!
Desprendernos de lo querido, amado siempre será difícil, no obstante, vivamos con intensuidad y compartamos todo lo posible con esos seres amados; al final, nos sentiremos llenos de ellos y ellos de nosotros!
Gracias Sra. Diana por siempre traernos temas que nos conmueven y ayudan a mirar adelante!
Gracias por esas hermosas palabras. Las mascotas, como dices, logran compenetrarse con las personas y crear lazos de amistad y amor.
Hermosas palabras de comprensión al dolor de perder una mascota y de hacer entender que sufrir y pasar el duelo por su partida es parte de lo que gay que vivir. Lloré con el video de la leyenda, Gracias
Gracias por los comentarios. Perder una mascota nos puede traer dolor y tristeza al perder la presencia física de nuestros compañeros.
palabras de comprensión al dolor de perder una mascota y de hacer entender que sufrir y pasar el duelo por su partida es parte de lo que gay que vivir. Lloré con el video de la leyenda, Gracias
Hola, gracias por compartir tus experiencias.