Buenos y hermosos días.
Usualmente reconocemos que el concepto de enfermedad terminal está atado a una muerte cercana. El junte de las palabras terminal y enfermedad nos lleva a pensar automáticamente en el final del camino o fin de vida. Según la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, algunos de los elementos que definen a una enfermedad terminal son los siguientes:
- Existencia de una enfermedad avanzada e incurable que presenta diversos síntomas intensos, múltiples y cambiantes.
- Falta de posibilidades razonables de respuestas al tratamiento.
- Gran impacto emocional al paciente y su círculo de cuido relacionado con la presencia de la inminente muerte.
- Pronóstico de vida limitado. (Aunque de tiempo variable, generalmente menor de 6 meses)
El término de enfermedad terminal se populariza en el siglo XX junto a los avances médicos y tecnológicos de la época. Los pacientes de cáncer en etapas avanzadas de la enfermedad comienzan a ser tratados como pacientes terminales. Otras enfermedades con patrones similares eventualmente también adoptan el nuevo concepto. El cáncer, el SIDA, las enfermedades degenerativas del sistema nervioso central o insuficiencias orgánicas de tipo hepático, cardíaco o respiratorio son algunas de las enfermedades que en sus fases avanzadas podrían llevar al paciente a una condición terminal.
Cuando una enfermedad entra en una etapa terminal se reconoce y acepta que no existe una cura definida o el potencial terapéutico de mejora dado su estado avanzado. La historia o relato entre el enfermo, su padecimiento y los profesionales de salud debe modificarse radicalmente. El objetivo de la atención médica cambia de protagonista, libreto, escenas, acciones, tratamientos y personajes.
El protagonista es ahora el enfermo y su familia; NO es la enfermedad y su patología.
El libreto y acciones están dictadas por la medicina paliativa y sus cuidados de alivio del dolor; NO por la medicina tradicional y los tratamientos curativos invasivos.
Los tratamientos buscan maximizar el confort dando calidad de vida a los días que queden; NO dar días sin calidad y con dolor a la vida del enfermo.
Las escenas se llevan a cabo en hogares y hospicios junto a familiares, amigos y especialistas paliativos; NO en camas extrañas de hospitales de cuidados agudos y unidades de cuidados intensivos.
La ciencia, los avances tecnológicos y los adelantos médicos nos ofrecen importantes hipótesis profesionales del desarrollo esperado y los patrones de evolución de las distintas enfermedades. Los muchos años de estudios, investigaciones, éxitos, fracasos, casos clínicos y pruebas llevan a los científicos y profesionales de la salud a establecer de manera certera y confiable los diagnósticos y las trayectorias esperadas en las enfermedades que amenazan nuestras vidas: diagnósticos que nos ayudan a poner en perspectivas las opciones, las prioridades y los próximos pasos a seguir en el transcurso de una enfermedad. El diagnóstico de esas condiciones, sin embargo, no es un dictamen instantáneo y automático de un final de vida. Hay elementos, conocidos o misteriosos, entre el paciente y su enfermedad que influencian grandemente el progreso del padecimiento y pueden llevar a improbables cambios y curaciones. Más allá de la certeza de la ciencia y la medicina, han existido a través de la historia misterios inexplicables para el hombre.
Es vital no rotular de enfermo terminal a ningún paciente con potencial de curación. Sería un grave error de diagnóstico y terapias. Siento, sin embargo, que es más importante y humano no etiquetar y abandonar a ningún enfermo como paciente terminal, pues quien está en la etapa terminal es la enfermedad y no la persona. Usar la etiqueta funesta y determinista de enfermo terminal denota, en mi opinión, poca compasión, sensibilidad y empatía hacia el paciente y sus familiares, independientemente de que sea cierta la proyección médica de una muerte cercana o la semántica del conjunto de palabras.
El enfermo o paciente terminal es una persona viva por lo que el concepto de persona terminal me resulta algo confuso y me genera varias preguntas: ¿Qué termina en la persona?; ¿su vida?, ¿su salud? o ¿su esperanza de curación? A nadie le llega su tiempo de partida ni un minuto antes ni un minuto después del indicado. Es fundamental no ocultarle al paciente y a su familia la realidad y seriedad de una enfermedad terminal. Tienen derecho a prepararse y tomar las decisiones de final de vida que sean necesarias. Es igualmente esencial no eliminar de golpe y porrazo toda esperanza de vida empaquetando al paciente en un final predeterminado atado a las palabras “enfermo terminal”. La línea que separa a la ignorancia, el diagnóstico, la negación, la esperanza y la aceptación en nuestros corazones y pensamientos puede ser muy fina y cambiante.
Hoy les dejo con el dilema de si debemos nombrar terminal al paciente que sufre una enfermedad sin posibilidades médicas de curación o nombrar terminal solamente a su enfermedad ¿Qué opinan ustedes?
Referencias
https://www.secpal.com/biblioteca_guia-cuidados-paliativos_2-definicion-de-enfermedad-terminal
http://www.lexjuris.com/LEXLEX/Leyes2001/lex2001160.htm
5 comentarios
Cuándo termina la vida? Desconozco cuándo comenzó el debate de esta pregunta, lo cierto es que NO ha terminado y está lejos de terminar.
Para mi, yo soy un viajerto del tiempo y lo que cambia a través del tiempo es mi vestimenta, mi cuerpo. Yo seguiré viajando, aprendiendo y usando lo aprendido para hacer el bien!
Gracias viajero del tiempo. La vida es un continuo viaje con muchas paradas y muchos cambios de ropas.
Un abrazo
Gracias por esas hermosas palabras. Las mascotas como dices logran compenetrarse con las personas y crear lazos de amistad y amor.
GRACIAS POR LA REFLEXIÓN MI CONTESTACIÓN YO CREO EN LOS MILAGROS SOLANGE
Gracias por comentario. Hay eventos que la razón humana no puede entender ni explicar según sus conocimientos. Se pueden llamar milagros, curaciones espontáneas o misterios, pero independiente del nombre siempre han existido y la esperanza y fe de las personas se anidan en ellos.