Amemos más y queramos menos

Buenos y hermosos días

Hay una canción popular, algo viejita, de José José cuya letra inicial nos dice: “Casi todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar, es que amar y querer no es igual, amar es sufrir, querer es gozar…”.  Los actos del amar y del querer muchas veces se confunden entre sí y podemos llegar a pensar que es lo mismo. Hoy les hablaré sobre lo que el amar y el querer significan para mí.

Amar y querer, en todas sus conjugaciones y contextos, son dos palabras que suelen decirse y escucharse todo el tiempo en nuestro diario vivir.  Las oímos constantemente en las canciones, los comerciales, las películas y los diálogos entre parejas, amigos, padres, hermanos y familiares y las leemos en los libros, las cartas y las comunicaciones en general. Solemos usar de manera intercambiable ambos verbos como sinónimos de un sentimiento hermoso de cariño hacia alguien especial para nosotros. ¿Entonces, será lo mismo el amar y el querer?

Amar, según la Real Academia Española, se define como tener amor a algo o alguien mientras que querer se define de formas variadas: desear o apetecer; amar o tener cariño, voluntad o inclinación a algo o alguien; tener voluntad o determinación de ejecutar algo; resolver, determinar y pretender; intentar o procurar. Aunque el amar o el querer a un alguien o a un algo especial tienen similitudes y se nombran a menudo con la misma finalidad de afecto, para mí, no son lo mismo pues se diferencian en motivación y origen. Veamos a que me refiero.

Amar

  • Nace de la libertad deliberada por lo que resulta una acción intencionada y desinteresada.
  • Se busca lo mejor para otros, aunque eso implique la separación temporal o permanente de uno mismo.
  • La motivación principal y consciente es dar. El protagonista son los demás —objetos, seres o personas— que van a recibir el sentimiento.

Querer

  • Nace de una inclinación o deseo, de la necesidad de llenar un vacío, una carencia o una escasez y del deseo de cumplir unas expectativas de afecto y compañía.
  • Se busca tomar posesión de un algo o un alguien.
  • La motivación principal, no necesariamente consciente, es recibir. El protagonista es el yo.

Pienso que el amar surge de un sentimiento poderoso y hermoso que sale del interior de los seres vivos hacia el exterior. La persona que ama se entrega desde el corazón sin mayores expectativas ni intereses más allá que el simple y puro placer de darse en su amor. El amar es una elección consciente que requiere confianza plena, conocimiento y comprensión pues se eliminan las barreras, se desnuda el alma, se muestran las vulnerabilidades, se superan los apegos y se le ofrece un lugar de estadía ilimitada en nuestro corazón a ese algo o alguien amado. Se ama en las buenas y en las malas pues al amor no lo altera el tiempo, sea agradable o difícil, y sobrevive los cambios y las emociones de las 4 estaciones de cada año.

El querer también es un noble y hermoso sentimiento que une a las personas y seres vivos en un vínculo cariñoso y amoroso. Cuando se quiere a algo o a alguien, consciente o inconscientemente, se procura, por un lado, protegerlo y cuidarlo, mientras que por el otro lado se desea y se busca tenerlo y poseerlo haciéndolo nuestro para siempre. Se alimentan el apego y la dependencia que pueden terminar en dolor, frustración, decepción y sufrimiento si el sentimiento no es del todo correspondido o ese algo o alguien se aleja de nuestras vidas.

Yo no creo que el amar es sufrir según dice la canción. El amor verdadero no debería causar mayor sufrimiento ni dolor pues su cimiento no radica en una necesidad o en un vacío que llenar ni en un limitante apego que sostener, sino en una libre elección de dar y compartir lo que somos y lo que tenemos. Para muchos de ustedes ese amor verdadero se ejemplariza en la vida y en la muerte de Jesucristo o en las doctrinas de Mahoma, Siddhartha Gautama y otros.

La doctrina budista aporta al tema de la diferencia entre amar y querer con la siguiente enseñanza: “Cuando te gusta una flor, solo la arrancas, pero cuando amas a esa flor, la cuidas, la podas, la enderezas y lo más importante, le riegas agua todos los días”.  Dichas palabras me recuerdan el amor que los padres le tenemos a nuestros hijos mientras regamos sus días con cuidados y atenciones.

La muerte de nuestros seres amados es una difícil prueba de amor. Muchas veces nos aferramos a sonoras relaciones, recuerdos y vivencias pasadas que marcaron nuestras vidas en momentos especiales y nos olvidamos de los silentes amores presentes. Nos aferramos a la vida de nuestros seres amados y no los dejamos partir en paz aun cuando la enfermedad los tiene cautivos en el dolor y al borde la muerte. Nos sumimos en duelos interminables, pues olvidamos la intención no posesiva del verdadero amor al ser amado ausente.

Tomando en cuenta mi afición por el béisbol yo diría que el querer es un sentimiento de ligas menores, doble A o triple A que con intención, paciencia y disciplina puede lograr llegar a las grandes ligas del amar. Nuestra meta como sociedad debería ser que todos nuestros seres queridos se conviertan en seres amados. Aprendamos primero a amarnos y a aceptarnos a nosotros mismos para luego amar a los demás a conciencia y sin intenciones de poseer a nada ni a nadie.

Amemos más y queramos menos. Comencemos a cambiar los “yo te quiero” por sinceros “yo te amo”. Transformemos el amor que nace de lo profundo de nuestro ser en continuas y sencillas vivencias de afecto. Vivamos día a día el amor desinteresado, libre y consciente en nuestras relaciones interpersonales para cuando ocurran las inevitables transiciones y separaciones de la vida y de la muerte estemos mejor preparados para afrontarlas y superarlas.

 

Le incluyo un fragmento del poema de Andrés Eloy Blanco sobre el pleito entre ambos.

PLEITO DE AMAR Y QUERER

Me muero por preguntarte
si es igual o es diferente
querer amar y si es cierto
que yo te amo y tú me quieres.

—Amar y querer se igualan
cuando se ponen parejos
el que quiere y el que ama.

—Pero es que no da lo mismo;
dicen que el querer se acaba
y el amar es infinito,
amar es hasta la muerte
y querer hasta el olvido.

 

Referencias

La diferencia entre amar y querer explicada por Buda, https://www.miasiapop.com.mx/china/la-diferencia-entre-querer-y-amar-explicada-por-buda/

Pleito de amar y querer, https://www.poesi.as/eb629.htm

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