El acto de protestar

Buenos y hermosos días

El concepto de equipos, competencia y partidos de oposición puede distorsionar el verdadero sentido de la diversidad, los derechos, las responsabilidades, las obligaciones y las libertades. Debemos evaluar cada situación, reflexionando e identificando los posibles aprendizajes del evento que inquieta nuestra conciencia o levanta nuestra ira, indignación o creencia, antes de protestar por impulso u obligación. Luego de dicha reflexión, si la situación constituye una amenaza o injusticia o va en contra de algún valor de vida, violación de derechos o causa justa, según su conciencia, entonces proteste con toda su fibra humana.

Según la Real Academia Española (RAE) la palabra protestar se define como el acto de declarar un propósito, confesando públicamente una creencia o expresando, generalmente con vehemencia, una queja o disconformidad. Las personas pueden optar por protestar por variadas y distintas causas o razones durante el transcurso de sus vidas. Estar en un partido de oposición, un equipo contrario, tener una filosofía, credo, género, color de piel, u orientación sexual diferente, o vivir en comunidades y países enemigos por trifulcas históricas no debe obligarnos fanáticamente a un acto de protesta automática. El acto de protestar siempre debe ser el resultado de un acto de reflexión y decisión individual cuyo gesto externo luego puede ser manifestado en grupo.

No protestemos por las muertes que surgen de procesos naturales, sean esperadas o sean súbitas, o las muertes accidentales que nos tambalean en nuestros mundos y realidades cotidianas. Aceptemos que dichas muertes son parte de la vida y que pueden ocurrir en cualquier momento. La posibilidad de enfermedades y de accidentes fatales está latente en cada segundo de la vida para cada uno de nosotros y para nuestros seres queridos. Reconozcamos dicha realidad de vida y cuando la muerte toque a nuestras puertas y nos cambie para siempre con el dolor de la pérdida, honremos la memoria del difunto amado que vivirá siempre en nuestro recuerdo y honremos su vida con el renacer de la nuestra en un mundo nuevo sin su presencia física.

Protestemos sí, y con fuerza y coraje, por aquellas muertes que surgen de homicidios, crímenes, actos terroristas o traumáticos, violencia de género y hambrunas. Muertes que nacen de la violencia y la falta de valores y equidad. Vidas inocentes que mueren a manos de la intolerancia y la codicia. Amemos la vida con sus retos y abracemos los continuos cambios. Cuidemos nuestros derechos mientras honramos los derechos de los demás.

Amigos, tengamos el coraje de protestar:

Coraje de aceptar la diversidad; de buscar y acariciar el fondo de las cosas mientras apreciamos la sencillez de su superficie; de dar el primer paso en la búsqueda de soluciones y el último en la vanagloria y jactancia de nuestros logros; de atrevernos a escuchar con el mero objetivo de conocer y entender mejor al otro.

Coraje contra la conformidad del mediocre; contra la pedagogía barata del político de pacotilla; contra la impunidad del rico y el abuso del poderoso; contra la contaminación de nuestro planeta y el desgaste de nuestros recursos naturales; contra los miedos que nos impiden soñar en grande y disfrutar lo pequeño; contra el odio y la falta de honestidad.

Coraje para acercarme y compartir con otras personas sin juicios y agendas escondidas; para intentar que las cosas sean mejores; para perdonar al condenado, cuidar al enfermo, buscarle un hogar al adicto y marginado y un hospicio al desahuciado; para oponerme a las injusticias reflexionadas y apoyar la esperanza de la paz interna y externa; para atreverme a dar y amar sin esperar nada a cambio.

Hagamos de la reflexión continua una costumbre de vida. Tengamos luego el coraje de disentir, respetando al contrario, y de protestar en consciencia por motivaciones honestas y claras. Aceptemos y apoyemos la implementación de las buenas ideas, estructuras y sistemas, vengan de quien vengan, aun cuando surjan de nuestros oponentes. Salgamos de nuestras zonas de confort y comodidad para laborar juntos en la construcción de un mundo mejor. Un mundo en donde los colores de la ideología política, el fervor de la creencia religiosa, el himno de una nación, el símbolo del equipo favorito, el color de la piel o el género de las tendencias naturales no sean la razón y el motor ciego, fanático, violento y automático de nuestros actos de protesta.

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4 comentarios

  1. Muy buen contenido para reflexionar. Solo pido que le llegue a muchas más personas.

    !!Bendiciones abundantes y hacía adelante!11

    1. Gracias por el comentario y apoyo. Esa es mi meta, lograr que el mensaje de educación y reflexión sobre temas pertinentes a todos, aunque algo incomodos y que no siempre se hablan llegue a más personas. Cuento que su apoyo para compartir los enlaces y artículos.

  2. Gracias por este tema y su excelente elaboración. El coraje y ser atrevido, con una dosis de bien y justicia, aplicados correctamente, mueven este mundo en una mejor dirección.

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