Buenos y hermosos días
Estoy convencida de que gran parte del camino para lograr nuestras metas o sueños se recorre en nuestro interior. La mente, los pensamientos y la actitud son herramientas poderosas en la vida de cada ser humano, ya sea para bien o sea para mal. Nuestra actitud ante las adversidades es clave a la hora de superar problemas, sanar heridas o realizar proezas. Al creer que no podemos lograr algo en la vida, pagamos el peaje de la ruta que nos puede llevar inconscientemente a no lograrlo.
Muchas veces nos hacemos esclavos de nuestros pensamientos y palabras: “nunca voy a poder superar la muerte de mi pareja”; “nací pobre y desdichado, y así moriré”; “soy gordo y por más que lo intente, nunca voy a rebajar de peso”, “nunca podré dejar el vicio de…”. Las cargas de nuestras creencias limitantes son pesados yugos que llevamos a la espalda. Sepultamos nuestras capacidades en miedos infundados y temores al fracaso. Pensamos, consciente o inconscientemente, que es mejor fallar en no intentar que intentar y fallar. El sufrimiento del fracaso, aunque nos revela valiosos aprendizajes, muchas veces es devastador.
El duelo por la muerte de un ser querido es un proceso doloroso y difícil. No hay atajos que nos permitan evitar el dolor, la tristeza y las lágrimas causadas por una pérdida significativa en la vida. Sin embargo, te aseguro que, si crees que luego de la pérdida saldrás adelante en tu vida, lo lograrás. Según George Bonano, experto en el tema del duelo, solo una 1 o 2 personas de cada 10 sufrirán de duelos crónicos o complicados que requerirán de apoyo profesional al permanecer atrapadas en preocupaciones y deseos de recuperar y retener a su lado al amado difunto. El resto de los dolientes tendrán trayectorias normales de resiliencia y recuperación en sus procesos de duelos para rehacer gradualmente sus vidas.
La sociedad con sus valores, rituales y costumbres nos enmarca en muchos pensamientos comunes. La mente humana es un poderoso aliado que impide o apoya nuestra felicidad en la vida. Depende de cada persona el uso que le quiera dar. Termino compartiendo una historia del libro El camino de las lágrimas de Jorge Bucay sobre una costumbre de una tribu en el norte de África que nos demuestra el enorme poder de nuestra mente y de nuestras creencias colectivas.
“Es costumbre que cuando alguien comete un hecho muy grave, como matar a otro miembro de la tribu, se hace una junta, una reunión de todos los jefes de la tribu.
Si lo encuentran culpable lo condenan a muerte. Lo maravillosos es que la condena significa hacerle una marca con tinta en el hombro. Es una marca rara, que en la tribu es el símbolo de la muerte.
A partir de ese día el condenado es alojado en una carpa a unos diez metros de los otros, nada más. Nadie lo toca, nadie le hace nada; si quiere comer, come; si quiere beber, bebe; nadie le dirige la palabra; nadie habla con él: está muerto.
Dos meses después de la condena, el reo muere; muere sin que nadie le haya tocado un pelo. Y no muere porque le pase algo en especial, ni porque la marca sea venenosa, muere solo porque cree que se tiene que morir.
En esa cultura y en ese rito él está convencido de que estando condenado a muerte y, teniendo la marca, se va a morir, y por supuesto se muere; literalmente se muere”.
La muerte de un ser amado es siempre un trago amargo y difícil de superar. Sufrimos el dolor de la ausencia, mas no tenemos también que morir en presencia. Hay que creer que la vida continúa. Creer es poder. Yo creo que cada persona tiene el poder interior de superar todo duelo o pérdida significativa que encuentre en su vida. ¿Qué crees tú?
Referencias
Bonano, 2009 -. Handbook of Thanatology, p. 158.
El camino de las lágrimas, de Jorge Bucay, pagina 159.