Buenos y hermosos días
Las personas pasan la vida buscando respuestas a muchas realidades, conflictos e interrogantes. Todos tenemos continuas necesidades que satisfacer y preguntas por contestar. La necesidad del ser humano de elevarse por encima de sí mismo y de tener una relación espiritual con un ser o fuerza suprema ha existido a lo largo de la historia. Las necesidades espirituales generalmente se acentúan al final de la vida. El enfermo busca un sentido y una finalidad a su vida y muchas veces se acerca, se sostiene y se entrega a su fe y a su Dios al final del camino.
Aunque el concepto de Dios es tan grande y diverso que no puede enmarcarse adecuadamente en palabras, veamos algunas de sus definiciones. Según la Real Academia Española, Dios es un Ser supremo considerado hacedor del universo en las religiones monoteístas y una Deidad de culto en las diversas religiones politeístas. Generalmente se considera que está en todas partes, que puede hacer todo y que sabe todo al ser omnipresente, omnipotente y omnisciente. Ha sido llamado por muchos nombres. Aunque la palabra “Dios” puede resultar algo genérica e imprecisa, pues cada cultura le imparte su propio significado y características, el concepto de transcendencia, divinidad y poder suele repetirse.
Las enfermedades, los conflictos, el dolor y la muerte están presentes para todos. Son realidades difíciles que nos causan muchas necesidades físicas, psicoemocionales, sociales y espirituales. La persona enferma busca satisfacer sus necesidades espirituales al atender los asuntos de significado, conexión y trascendencia. Al así hacerlo puede lograr mayor esperanza dentro de la realidad de su condición.
El ser humano busca apoyo para satisfacer las necesidades espirituales que le lleven a una vida de paz y gozo. El morir suele llevar a cada persona a una relación íntima con su Dios. Vivir a plenitud dicha relación es bien importante, tanto para el enfermo como para sus familiares.
A continuación, algunas de las principales necesidades espirituales de las personas al final de su vida y del enfermo en su etapa terminal.
- Ser reconocido como persona hasta el último respiro.
- Encontrar paz y sentido a su existencia.
- Despedirse y reconciliarse.
- Explorar las contribuciones de toda la vida y descubrir significado.
- Explorar las creencias sobre la vida después de la muerte.
¿Crees en un Dios, un Yo Superior o un Ser Supremo?
Si tu respuesta es que sí, entonces te hago las siguientes preguntas: ¿Quién es ese Dios para ti?, ¿Qué tipo de relación tienes con Él?, ¿Que prioridad tiene esa relación en tu vida? Puede ser un buen momento para reflexionar y actuar.
Al final de la vida, la espiritualidad de cada persona suele tomar mayor relevancia. Puede que hayas sido una persona bien creyente, muy activa en tu comunidad religiosa, seguidora de ritos, sacramentos, mandamientos o dogmas, o un pilar de tu iglesia, grupo o congregación. Puede que nunca hayas puesto un pie en una iglesia o mezquita, hayas proclamado una oración o plegaria, hayas leído un texto sagrado o bíblico o hayas hablado con un sacerdote, pastor, capellán o asesor espiritual sobre tus inquietudes. No importa. La muerte es la gran igualadora de la vida.
Amigos, les exhorto a todos a que desde la salud o desde la enfermedad trabajen con su dimensión espiritual.
- Si estás enfermo, busca las posibles condiciones, causas y remedios de tu enfermedad. Reduce tu nivel de estrés, cambia a un estilo de vida saludable, identifica tus verdaderas prioridades y trabaja en tu paz interior. Reconcilia tu interior y tu exterior.
- Si estás en una etapa terminal, busca vencer tus miedos y encontrar paz. Reconcíliate con las decisiones de la vida. Haz un examen de las relaciones importantes de tu vida y despídete. Acepta tu partida física y entrégate en paz.
- Si un ser querido tiene una enfermedad terminal y está muriendo, apoya su proceso. Es limitado lo que podemos hacer por el enfermo en etapa terminal más allá de amarlo y mantenerlo cómodo maximizando su calidad de vida y dignidad, pero es mucho lo que podemos hacer con él. Escuchemos sin juicio sus conflictos internos y sus procesos de reconciliación.
- Si estás sano, aprovecha el tiempo y cultiva tu dimensión espiritual. Trabaja todos los días en tu paz interior y fortalece tu relación con el poder supremo y divino, según sean tus creencias. Cosecha y riega dicha relación en la salud, para que recibas sus frutos en la enfermedad y te entregues en sus brazos en la muerte.
Pasamos la vida buscando el sentido y la finalidad a nuestra vida: amar y ser amados, perdonar y ser perdonados. Hoy es un buen día para comenzar, continuar o aumentar tu trabajo espiritual. Nunca es tarde.
2 comentarios
Excelente articulo
Gracias