Buenos y hermosos días
Todos crecimos en medio de variados ritos familiares, culturales o religiosos. Diferentes costumbres o ceremonias que se repitieron durante nuestra infancia, adolescencia o adultez y que de alguna forma tenían algún simbolismo para quienes las organizaban o las realizaban. Los ritos funerarios son un importante elemento en los procesos de duelo, pues ayudan a cerrar ciclos de vida al compartir el dolor de la pérdida entre familiares y amigos.
Los ritos se definen como costumbres, actos o ceremonias que se repiten siempre de forma invariable siguiendo un conjunto de reglas establecidas. Dichas costumbres o actos viven enmarcados dentro de las rutinas familiares, el día a día de nuestras comunidades y la idiosincrasia de los pueblos. Nuestra cultura boricua de alegría, fervor religioso, solidaridad, fiesta y deporte tiene infinidad de tradiciones, ritos y rituales de todos los colores y sabores:
los ritos de despedida de año, los “baby shower”, la prueba del College Board para la admisión universitaria, las caravanas y fiestas en la plazas públicas para celebrar los logros deportivos, el viernes social, las procesiones de Semana Santa, las compras del viernes negro, las trullas navideñas y las fiestas de la Sanse son algunos ejemplos.
Todas las culturas cuentan con diferentes ritos funerarios. Importantes actos y ceremonias que nos fuerzan a hacer una pausa en el acelerado ritmo de vida para juntos compartir un momento triste y doloroso. Ritos que nos ayudan, individual y colectivamente, a aceptar la realidad de una pérdida y a compartir el último adiós a un ser querido. Participamos entre lágrimas, sollozos y hasta risas del final de una valiosa existencia y del comienzo de un proceso de duelo. Honramos la memoria de ese algo o alguien querido que se fue del plano físico con nuestros actos, palabras y expresiones de respeto y amor.
Los ritos funerarios nos sirven para expresar y exteriorizar, sin ser juzgados, sentimientos de ira, dolor y desesperanza. Muchas personas olvidan por un momento las expectativas sociales de un comportamiento de fortaleza ante la adversidad. Logran bajar sus corazas y defensas internas para recostar sus cabezas en otros hombros cuando el llanto los ahoga, para ser apoyados por otros brazos cuando las rodillas le flaquean y para desnudar su alma, sin miedo al qué dirán, ante la intensidad del dolor.
¿Es lo mismo un rito que un ritual?
Las definiciones de ambos términos son parecidas y hasta algo confusas, pues se usan con un sentido similar. Aunque podemos pensar que significan lo mismo, se han establecido, más allá de su uso gramatical, algunas diferencias. El rito es una costumbre, ceremonia o conjunto de reglas establecidas mayormente dentro del contexto sagrado de un culto o una religión. Los rituales son una serie de acciones o conjunto de ritos muy variados que se basan mayormente en tradiciones que conllevan un simbolismo apoyado en creencias no tan solo religiosas, sino más bien sociales, políticas, deportivas, históricas o culturales.
A través de la historia las personas hemos recurrido a variados a ritos y rituales funerarios para despedir a los nuestros. A continuación, algunos de los principales objetivos de dichos actos o ceremonias funerarias:
- Cerrar un ciclo de vida al aceptar la realidad de la muerte
Ver el cuerpo inerte, la urna de las cenizas, el ataúd, las fotos, los videos y las coronas de flores en honor al difunto nos ayuda a reconocer, consciente o inconscientemente, su pérdida definitiva e irreversible. Luego del cierre, se puede comenzar el proceso de duelo, de recuperación y de sanación.
- Compartir y apoyarnos mutuamente en un entorno común
Se ofrece un ambiente común para que familiares y amigos expresen sus sentimientos y se apoyen mutuamente compartiendo abrazos y palabras de consuelo. Nos recordamos los unos a los otros que, a pesar del dolo intenso, la vida sigue y hay que seguir viviendo.
- Recordar la vida del difunto al compartir y recordar anécdotas y memorias
Revivimos y compartimos nuestras relaciones y momentos con el difunto en tristes o alegres relatos y anécdotas pasadas. Honramos su vida y respetamos su memoria, legado y trascendencia en la vida de las demás personas.
Cada religión, cultura, país y comunidad tiene actitudes variadas sobre la muerte. Aunque sus ritos y rituales funerarios puedan variar y tener sus propias peculiaridades, todas esas cerebraciones ayudan a expresar los sentimientos relacionados con la muerte de un ser querido y a comenzar los procesos de duelo y sanación. Los actos funerarios son expresiones de afecto y de respeto que, al final de cuentas, nos ayudan a los “vivos” a despedirnos, a compartir vivencias y a cerrar ciclos, pues ya el cuerpo inerte del amado “muerto” no nos ve ni nos siente. Siempre quedan, sin embargo, la fe, las creencias y la esperanza de otros caminos, vidas, resurrecciones y reencuentros futuros.