Planes y transiciones de vida y muerte

Buenos y hermosos días

Nos pasamos la vida organizando y haciendo planes para los eventos importantes, las fechas clave y los cambios significativos en nuestras existencias. Dedicamos horas pensando y preparándonos para la llegada de etapas, eventos y transiciones importantes, algunos de los cuales nunca llegan a ocurrir. Sin embargo, existe un evento de transición obligatorio en la vida de todo ser humano para el cual la mayoría de las personas no se prepara.

Ya antes de nacer nuestros padres y familiares hacen infinidad de planes sobre lo que serán nuestras vidas. Tomamos el batón de nuestros padres, maestros y tutores cuando tenemos la edad suficiente. Como si fuera una carrera de relevo en pista y campo, seguimos corriendo la planificación, ahora por cuenta propia, del maratón de nuestras vidas.

Vivimos inmersos en una continua planificación de actividades y diligencias pequeñas y grandes. Las actividades más pequeñas y frecuentes, como el decidir lo que haremos de cena durante la semana, el escoger la ropa que usaremos, el escribir el “to do” o la lista de tareas diarias, el estirar el dinero hasta el próximo día de cobro o el limpiar la casa lo hacemos casi de manera automática. Los eventos como los nacimientos, la educación, las bodas, las carreras universitarias, los trabajos o las viviendas conllevan mayor tiempo de reflexión, preparación y planificación. 

Las personas usualmente pasan, luego de su nacimiento, por varias etapas de cambios mayores y transiciones importantes en su vida. Cambios que usualmente se enmarcan entre cierres y nuevos comienzos. Algunos de esas etapas y transiciones más frecuentes son las siguientes:

  • la pubertad – el comienzo o primera fase de la adolescencia y el paso de la infancia a la edad adulta;
  • las graduaciones – el acto de completar unos estudios y estar listo para comenzar otras etapas de estudios más avanzados, carrera laboral o trabajos;
  • los divorcios o los rompimientos – la disolución legal de un matrimonio o la separación de personas que están unidas o relacionadas;
  • las enfermedades – la alteración o desvío de un estado de completo bienestar físico y emocional;
  • el retiro – el cierre de una carrera laboral o etapa profesional, a menudo cercana a la ancianidad, en el que usualmente se comienza a vivir de un estipendio mensual y
  • la muerte – el final de la vida o el cese del funcionamiento de un ser vivo.

Es importante que se reflexione y se planifique sobre los cambios que llegan en la etapa del final de nuestras vidas con igual naturalidad y prioridad que se hizo con las transiciones y las etapas previas. Hay que dialogar y establecer nuestros deseos y preferencias. Preguntas variadas que deberían ser formuladas y contestadas: ¿cuáles tratamientos deseo y cuáles no deseo?, ¿dónde quiero pasar mis últimos días de vida?, ¿quiénes deseo estén a mi lado al final? 

Deben ser atendidos los distintos tópicos y temas relacionados con la última etapa del camino. Cada individuo, junto a sus familiares, debe asegurar que mantienen la dignidad personal, la calidad de vida, la seguridad y autonomía hasta el último respiro.  Los temas legales y de salud como los cuidados paliativos, las directrices anticipadas, los hospicios y el poder notarial sobre la atención médica; los temas financieros como los testamentos, los bienes, las deudas y los herederos y los temas sociales, psicológicos y espirituales como el enterramiento vs. la cremación, el acompañamiento, las despedidas y la trascendencia conllevan mucha reflexión y acción.

Amigos, el no hablar ni planificar sobre la muerte y el final de la vida no evitará que usted ni ninguno de sus seres queridos mueran. La muerte es inevitable y el camino que al final nos llevará a ella es intransferible. No le dejemos a nuestra familia la difícil tarea de tener que decidir todo por nosotros cuando las enfermedades, la ancianidad y la muerte lleguen a nuestras vidas. Les hablaré en mayor detalle de la planificación de fin de vida y de los planes del morir en un próximo artículo.

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2 comentarios

  1. En mis 40’s decidí estudiar para lograr morirme estando saludable en mi año 75. Pocos años despues nació mi primer nieto y todo cambió. Ahora me dedico a llegar saludable hasta los 75 y de ahí en adelante es la ñapa?

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