Buenos y hermosos días
Es común escuchar que se debe hacer todo lo humanamente posible por salvar la vida de cada paciente. Dicho pensar se ha mantenido y extendido en nuestras mentes y en las de los médicos y profesionales de la salud a través de la historia. Pienso que no siempre debería ser así, pues aunque cada vida es valiosa y sagrada, hay ocasiones cuando más equivale a menos. Veamos a qué me refiero.
Hacer todo lo posible no siempre es la solución o la mejor alternativa. Existe una línea fina y borrosa cuando se trata de lo mejor para el paciente en temas de salud, tratamientos y enfermedades. El uso de medidas extraordinarias o desproporcionadas en la defensa de la vida humana y de su salud puede llevarnos a situaciones crueles para el paciente y sus familiares. Las medidas extraordinarias o heroicas lo son porque no hay un hábito de usarlas, pues se salen del marco de lo ordinario y usual en relación con el enfermo y con su condición. Hay que evitar caer en la obstinación o ensañamiento terapéutico en nuestro afán de evitar la muerte y de curar y salvar las vidas humanas.
¿Qué significa el ensañamiento terapéutico?
Al ensañamiento terapéutico se le conoce también como distanasia o encarnizamiento, empecinamiento y obstinación terapéutica. Se le considera una práctica médica basada en el uso de métodos extraordinarios y desproporcionados de soporte vital en enfermos terminales que, a fin de cuentas, no dan beneficio a los pacientes. La distanasia abarca diversas medidas que pueden producir dolor y sufrimiento al enfermo prolongando innecesariamente su agonía.
La futilidad terapéutica es otro concepto relacionado que surge de la lucha en contra de las enfermedades y la prolongación de la vida. Un tratamiento fútil es aquel que no va a alcanzar las metas terapéuticas buscadas, pues en ese enfermo con sus condiciones particulares, dicho fin es medicamente imposible. La medicina fútil, en general, es un tipo de medicina defensiva que usa medidas que, aunque nazcan de buenas intenciones, crean situaciones que podrían convertirse en crueldad para el paciente terminal y sus seres queridos. Resultan ser intervenciones y tratamientos médicos inefectivos que aumentan los costos de salud sin un propósito o resultado útil para el paciente.
Veamos una perspectiva menos técnica y más simple de dichos términos médicos. La palabra ensañamiento viene de la acción de ensañar. Según la Real Academia Española, ensañar se define como deleitarse en causar el mayor daño y dolor posible a quien ya no está en condiciones de defenderse. Futilidad a su vez se define como una cosa inútil y de poca importancia.
Yo pienso que el médico o profesional de la salud que intenta salvar la vida de un paciente usando intervenciones fútiles no busca deleitarse causando mayor daño y dolor en el enfermo indefenso. Sus intentos genuinos suelen nacer de sus buenas intenciones y de sus compromisos morales y éticos de ayudar a otros. El ensañamiento terapéutico de la medicina fútil nace en mi opinión del miedo al fracaso: fracaso en satisfacer los deseos del paciente o de sus familiares; fracaso en lograr unos resultados positivos en los tratamientos y los medicamentos usados y fracaso en cumplir con un juramento de salvar vidas. Las personas, en su mayoría, temen morirse. Suelen ver a la muerte como una derrota, pues se fracasa en mantenerse con vida.
El tema de la vida y la muerte del paciente en etapa terminal trae consigo muchas consideraciones éticas, morales y religiosas. El derecho a tener una vida digna hasta el final con calidad y autonomía y sin sufrimientos innecesarios es un tema de controversia. Cada caso, cada condición, cada enfermedad y cada vida es única y diferente. El uso obstinado de terapias y medicamentos en condiciones terminales de salud puede prolongar la vida del paciente. Sin embargo, los tratamientos del enfermo en etapa terminal deben maximizar el confort dando calidad de vida a los días que queden; NO dar días sin calidad y con dolor a la vida del enfermo.
Termino con algunos retos y preguntas. Exhorto a los médicos, profesionales de la salud y familiares que antes de decidir usar y permitir el uso de tratamientos terapéuticos fútiles en enfermos en etapa terminal que prolonguen una vida en sufrimiento se hagan las siguientes preguntas; ¿a quién benefician y en quién están pensando?
2 comentarios
Extraordinario tópico, Diana.
Uffff…. hay un largo caminar en el aprendizaje que necesitamos en estos temas. Gracias por adentrarnos en ello.
Un abrazo y éxitos siempre, amiga!
Gracias Mingo. Todos los dias somos maestros y alumnos de la vida. Un abrazo