¿Cómo soportar la “espera que desespera” por un resultado médico?

Buenos y hermosos días

La espera de resultados o de un diagnóstico médico puede ser eterna y dolorosa. El recibo de unos estudios o análisis de salud, propios o de un ser querido, pueden cambiar para siempre la rutina de muchas vidas. La incertidumbre ante un futuro de posibles enfermedades, condiciones crónicas y hasta de la muerte cercana nos lleva por las calles de la amargura por días interminables. Hoy les hablaré de alternativas a llevar a cabo durante ese tiempo de espera antes de recibir noticias de resultados de salud.

A continuación, algunas ideas para mitigar la “espera que desespera” antes de recibir un diagnóstico médico.

  • Evite los pensamientos extremos.

 Sea realista sin perder la chispa positiva ni caer en el pesimismo.  Fluya con las emociones y los sentimientos que le surjan sin juicio ni culpas y sin aferrarse a ninguno. Mientras más se esfuerce en evitar “pensar en ello”, más caerá su mente en ese pensamiento que desea evitar. No se autodestruya ni se condene a una enfermedad terminal antes de tiempo.

  • Repita afirmaciones de que todo está en orden divino.

 Yo creo firmemente en el poder de la oración y de las afirmaciones positivas. Cada persona es cocreadora de su camino y su felicidad. Puede buscar alguna afirmación que le ayude y traiga paz o hacer alguna plegaria u oración de su agrado. Les incluyo algunas afirmaciones generales: No importa el resultado o el diagnóstico, yo estaré bien; todo está en orden divino; confío y no temo. Repita frecuentemente la oración, plegaria o afirmación seleccionada durante el día.

  •  Acepte la incertidumbre del momento.

 Reconozca que ya no puede cambiar o alterar los resultados de las pruebas o análisis ya completados. Lo que va a pasar, va a pasar. Acepte que serán días incomodos para todos en la familia, dialogue sobre el impacto de la situación y planifique lo que hará en el tiempo de espera. Muchas personas comentan que los días de espera fueron muchos peores que el escuchar el diagnóstico mismo, aunque no fuera positivo. Aprenda a estar cómodo dentro de la incomodidad de la incertidumbre de la espera.

  • Busque distraerse.

 Mantenga la mente ocupada. Busque distraerse en actividades, según le sea posible, que le ayuden a mantenerse activo y distraído. Haga rutinas de ejercicios adecuados a su edad y condición física. No se tire a “matar el tiempo” tirado en el sofá o encerrado en su cuarto inmerso en pensamientos recurrentes de lo que será su vida luego de recibir el resultado.

  • Use técnicas de relajación.

 Escuche música, haga yoga, medite, ore o use variadas técnicas que le ayuden a relajarse. Salga a dar paseos por la playa, el parque, la naturaleza o en entornos que le traigan paz y tranquilidad.  Procure descansar, comer y dormir bien. Concéntrense en su respiración. Cuando sienta que está cayendo presa de la ansiedad, cierre los ojos y respire lenta y profundamente por varios minutos hasta que sienta que su cuerpo y mente se calman.

  • Preparase para el recibo de resultados.

 Establezca el plan para el recibo de resultados o la visita al médico para recibir el diagnóstico. Decida quién o quiénes irán con usted, cómo y a qué hora llegarán al lugar, cuál ropa quiere usar, qué harán antes y después de la cita.  No deje al azar esas decisiones cuya improvisación y falta de contingencias le pueden traer mayor ansiedad ese día.

  • Busque la compañía y el apoyo de otros.

 La compañía, el amor y el apoyo de otras personas especiales en su vida pueden serle útiles. Procure hablar de sus sentimientos y emociones con alguien de su confianza que lo escuche sin juicios ni reproches. No se quede con el pecho apretado de miedos y emociones intensas: suéltelas. Trate de poner en palabras lo que siente para aliviarse del peso y la angustia del momento.  Si ya visita o tiene un profesional de salud o un asesor espiritual, puede llamarlos para ayuda. Evite la compañía de personas que usualmente le causan ansiedad y cuyas reacciones ante los problemas son de histeria y nerviosismo.

Amigos, cada día tiene 24 horas y cada hora tiene 60 minutos, ni más ni menos. Por más que queramos que el tiempo pase rápida o lentamente, no lo lograremos. La espera por un diagnóstico médico puede causarnos mucha ansiedad y sufrimientos ante la incertidumbre de lo que puede pasar. Podemos caer presas de la angustia y la desesperación. Es importante que nos preparemos conscientemente para esos días de inseguridad ante un futuro incierto. Recordemos que somos mucho más que nuestros cuerpos físicos y que todo tiene su razón de ser en la vida.

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