Buenos y hermosos días.
Posiblemente hayan tenido que dar una mala noticia a un familiar, amigo o hasta quizás un desconocido y el recuerdo de dicho momento todavía les resulta incómodo. Es difícil ser el portavoz de lo que entendemos es una información o noticia que causará dolor y sufrimiento a quien o quienes la reciben. Les adelanto que no hay manera fácil de llevar a cabo dicha tarea. Sin embargo, hoy compartiré con ustedes algunos consejos que le ayudaran a ser más efectivo al dar malas noticias.
Nos agrada ser portavoces de buenas noticias y resultados agradables —notas sobresalientes de exámenes, análisis médicos negativos, votaciones favorables, juegos o competencias ganadoras, operaciones o intervenciones quirúrgicas exitosas— pues nos sentimos participes de la alegría del momento. Nos envolvemos en la ola del júbilo y alivio del instante. Brincamos, saltamos, gritamos, y hasta lloramos de alegría con quienes están a nuestro alrededor. Todos queremos ser parte del equipo ganador.
Hay veces, sin embargo, que tendremos que ser portavoces de noticias poco agradables como accidentes, diagnósticos de enfermedades terminales, divorcios, fracasos, despidos, resultados nocivos o muerte. Los brincos, saltos, gritos, silencio y llanto serán ahora de dolor, sufrimiento, shock, ira y negación. Noticias que cambian de golpe y porrazo la vida y su realidad actual.
Antes de dar cualquier mala noticia debemos poder contestarnos 4 preguntas claves: ¿Quién?, ¿Dónde?, ¿Cómo? y ¿Qué? Hablemos un poco de cada una de ellas.
¿Quién?
Hay que seleccionar la persona correcta para la tarea. Debemos preguntarnos si somos la persona indicada o si hay alguien mejor preparado, quizás un profesional, disponible para dar la información. Evaluemos nuestro estado emocional actual y nuestras reacciones y experiencias previas en tareas similares. Anticipemos la posible reacción de la persona que recibirá la noticia y cuál sería nuestra reacción a la misma y decidamos honestamente si somos la persona indicada.
¿Dónde?
Hay que elegir bien el momento apropiado. Dentro de lo que sea posible, busque un lugar, una hora y un contexto adecuado para dar la noticia. Evite el uso del teléfono. Trate de que la persona que recibirá la noticia no esté muy estresada o excitada y que le pueda prestar atención al no estar llevando a cabo otras tareas que la distraigan. Los lugares de trabajo no suelen ser recomendables. Lleve a la persona a un lugar tranquilo y neutral dentro de los que le queden cerca y disponibles, apartándola de otras personas.
¿Cómo?
Hay que prepararse para el diálogo y presentar la información de la manera adecuada. Ambos deben sentarse uno cerca del otro y quedar mirándose de frente. Estar sentado les puede ayudar a relajar el cuerpo, mantener contacto visual, prestar mayor atención y tener apoyo en caso de desmayo. El tema del contacto físico al momento de dar la noticia es algo delicado. Por naturaleza, los boricuas tienden a ser muy expresivos en sus diálogos, acercándose como si fuera bolero al hablar entre ellos y tocándose en tono amistoso. Si la persona es un familiar o amigo cercano puede confortarla con un abrazo o muestra de cariño. Si la persona no es un familiar o amigo cercano es preferible no tocarla y respetar su espacio. Si lo cree conveniente, sin embargo, siga su intuición, pida permiso, y suavemente apoye a la persona tocándola con la mano o el brazo segundos antes o después de dar la noticia.
¿Qué?
Hay que pensar de antemano la información o noticia que se informará y conocer la mayor cantidad posible de detalles básicos sobre ella. Se recomienda que no adorne con mucho preámbulo la noticia y que no empiece hablando de otro tema. Sin embargo, no empiece hablando de la peor parte de la noticia. Introduzca gradualmente el tema. Sea objetivo y sincero sin sonar fatalista. Utilice un lenguaje neutral y no incluya su opinión, emociones o punto de vista sobre la situación. El mensaje debe ser sencillo y preciso, ofrecido con tacto, respeto y claridad. Puede ofrecer posibilidades esperanzadoras, pero no crear falsas expectativas. Si no se siente seguro, puede ensayar el mensaje antes de comunicarlo. Responda de forma sencilla cualquier pregunta que se le haga e informe sobre los próximos pasos a seguir.
Las malas noticias, por definición, siempre son malas para el que las recibe e incómodas para el que las comunica. No podemos cambiar la realidad de lo ocurrido por más que queramos. Tampoco debemos adornar, minimizar, ni disfrazar dicha realidad para evitar el dolor del receptor. El dolor es inevitable dependiendo de la noticia y su gravedad. Prepárese para el difícil diálogo para que pueda facilitar el que la noticia sea asimilada de una mejor manera y no causar, sin intención, mayores traumas e impactos negativos. Sea empático y honesto. Hable desde el corazón y enmarque el diálogo en el amor y la compasión.
6 comentarios
Gracias,muy interesante y práctico. Cuídate.
Hay muchos temas pertinentes a la vida cotidiana que resulta útil dialogar. Gracias
Excelente tema, muy buena la recomendacion de dar la noticia de forma calmada y con todo el amor posible.
Hay situaciones en que lo rápido del evento no nos permite mucha preparación. Es importante entonces mantener la calma, según dices, y de antemano pensar en cómo dar una mala noticia en caso de que nos toque darla.
Sra. Diana, gracias por tan valiosa informacion para esos dificimes momentos. Es ta importante prepararnos para ser mensajero de momentos dificiles, siempre y cuando haya la oportunidad de hacerlo. Informacion como esta que usted provee nos lleva a pensar en ello y es una manera de prepararnos.
Como demos esa noticia puede hacer la diferencia en la persona que la recibe, algunas desvanecen, otras reaccionan agresivas y algunas se descontrolan. Debe tener, en lo posible, algun medico cerca o disponible. Es posible que tener agua de azar, un abanico le sea provechoso.
Gracias Sra. Diana y espero por su proximo tema.
Según mencionas, la persona que recibe la noticia puede reaccionar de variadas maneras desde un silencio pasivo hasta un coraje incontrolable. Es importante tratar de estar preparados para asistir según sea necesario. Gracias por la aportación al tema.