Buenos y hermosos días
Existen sustancias que, aunque carecen de acciones curativas o médicas, producen efectos favorables cuando la persona que las ingiere cree que se tratan de medicamentos realmente efectivos. Las inertes pastillas de azúcar o de a arroz molido o las simples inyecciones de agua salina muchas vecen ayudan a personas enfermas, sin que ellas lo sepan, a curarse de enfermedades y dolores. Escuchamos frecuentemente en los temas médicos la palabra “placebo” atada a tratamientos y estudios clínicos y el concepto del “efecto placebo” relacionado con los resultados. Hoy les hablaré sobre el uso y los efectos de los placebos en la práctica médica y el diario vivir.
Según la Real Academia Española (RAE) el placebo es aquella sustancia que, aun careciendo de una acción terapéutica, produce algún efecto favorable o curativo en el enfermo, si este la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción. El concepto de placebo se aplica a trabajos, procedimientos e intervenciones diseñadas intencionalmente para simular una terapia médica que busca tener un resultado positivo, aunque no tiene efectos específicos sobre la condición para la que aplica. Hay quienes también definen los placebos como aquellas sustancias inertes que los médicos les dan a sus pacientes molestos y pesados o a quienes no hay nada más que medicamente darles o hacerles.
Los placebos son usados en los ensayos clínicos de nuevos medicamentos o fármacos, como los ensayos clínicos realizados antes de la aprobación de las vacunas del COVID-19, como método de control. A los pacientes se les suministra en las pruebas clínicas, de acuerdo con rigurosos protocolos, un placebo o un medicamento activo o “real” sin que sepan cuál es cuál y se observan y comparan los efectos. Se espera que los efectos del fármaco activo o medicamento “real” superen los efectos del placebo.
¿Cómo funcionan los placebos?
El efecto placebo está relacionado con la reducción de los síntomas o el sentido de mejoría de los pacientes como resultado de su expectativa y percepción de estar recibiendo un tratamiento o intervención realmente terapéutica. No solo se asocia el efecto con la administración de un fármaco, sino también con cualquier técnica o procedimiento aplicado a un paciente. Si la sustancia administrada como placebo no tiene ningún efecto terapéutico o curativo específico probado, entonces, ¿cómo es que su uso resulta positivo para tantas personas? Aunque todavía no hay conclusiones certeras, existen varias teorías que buscan explicar los mecanismos del “efecto placebo”.
Las expectativas, la sugestión y el aprendizaje son algunos de los elementos más aceptados en el funcionamiento de acción de los placebos. Se cree que los aspectos psicológicos, neurobiológicos y genéticos pueden jugar un papel importante. La sugestión, la esperanza y las expectativas del paciente que tiene puesta su fe en la ciencia y en el médico que lo atiende pueden causar mejorías considerables en las enfermedades y el manejo del dolor de muchas personas.
Henry K. Beecher un médico norteamericano que atendió a muchos soldados con inyecciones de agua salina cuando se quedaba sin morfina durante la Segunda Guerra Mundial fue el pionero del concepto del placebo. Beecher reportó que entre 35% y 40% de esos soldados afirmaron que su dolor se había aliviado luego de la inyección que ellos pensaban era de morfina, pero que realmente era de agua salina. Herbert Benson, de Harvard Medical School, asegura que entre el 60% y el 90% de algunas enfermedades como la angina de pecho, al asma, el herpes simple y las úlceras del duodeno muestran resultados clínicos beneficiosos con el uso de placebo. Establece que se supone que el efecto placebo funcione favorablemente entre un 30% y 35% dependiendo de la enfermedad o síntomas.
Amigos, nuestra mente tiene un poder inmenso para influenciar, sea para “bien” o sea para “mal”, a nuestros cuerpos y a nuestra salud física y emocional. El efecto placebo es un ejemplo claro de dicho poder en nuestras vidas. Cada persona pasará por un sinnúmero de problemas, enfermedades, pérdidas y duelos. Los cambios son inevitables en la vida y estarán por encima de nuestro completo control. Lo que sí podemos controlar son nuestras actitudes y reacciones ante los cambios y las pérdidas que nos golpean.
¿Cómo aplica el efecto placebo en el día a día?
Pienso que podemos aplicar el concepto del efecto placebo en el manejo efectivo de nuestros problemas, crisis, enfermedades y pérdidas para reducir sus síntomas y lograr un sentido de mejoría en los momentos difíciles de la vida. ¿Cómo hacerlo? Aprendamos a usar el poder de nuestra mente como el placebo facilitador del bienestar que deseamos en la vida. Usemos la sugestión, las visualizaciones y las expectativas como espejos de las realidades mentales que tenemos el poder de “co-crear” en nuestros cuerpos, emociones y vidas.
Yo recomiendo a mis clientes que busquen anclajes de poder que les ayuden en el manejo de sus duelos. Los anclajes de poder pueden ser variados: cosas que nos recuerden momentos especiales y felices como una foto, una carta, un peluche, un diploma, un regalo, videos; olores particulares que nos transporten a lugares y nos conecten con persones y emociones positivas; sonidos o música que nos alegren y hagan recordar tiempos felices. La idea es tener identificado algo físico que nos apoye y nos haga recordar que no todo es color gris y que el poder de la adaptación siempre está en nuestra manos, mente y actitud. No siempre podemos evitar las pérdidas, duelos y problemas que nos regalara la vida, pero siempre podemos controlar la magnitud de sus impactos.
Referencias
E. Alexander y K. Newell, “La Conciencia Infinita”, 307-308.
H. Benson y R. Friedman, “Harnessing the Power of the Placebo Effect and Renaming It Wellness”, Annual Review of Medicine 47 (febrero de 1996), 193-199.
2 comentarios
Agradecida siempre
Gracias a ti por la apertura.