Diana, ¿cuál es la clave de la felicidad?

Buenos y hermosos días

¿Alguna vez han tratado de dejar la mente completamente en blanco y relajarse? Resulta un reto descansar nuestros cuerpos y mentes con tantos estímulos que constantemente recibimos día y noche. Vivimos en pilotos automáticos inmersos en patrones constantes de pensamientos, deseos y agendas. Necesitamos estar haciendo cosas todo el tiempo, pues estar quietos nos resulta extraño y poco común.

A la mayoría de los mortales nos resulta algo difícil reflexionar y meditar, ya sea soltando intencionalmente todos los pensamientos o procurando pensar solo en una cosa o imagen en particular. Luego de varios años meditando con mayor o menor frecuencia, disciplina y variadas metodologías, les confieso que controlar mis pensamientos mientras medito sigue siendo un reto. Mi mente y sus pensamientos son unos rebeldes sin causa que muchas veces siguen rondando insistentemente y tocándome a la puerta interna.

Hace un par de días estaba en mi cuarto meditando. Estaba relajada y con la mente casi “en blanco”. Era uno de eso buenos días en que logras una mayor conexión interior. De repente me llega un pensamiento o mensaje “de la nada” o “del todo”. No lo sé. Escucho que me dicen claramente en mi mente: “la clave de la felicidad es ser feliz”.

Les confieso que al principio me quedé un poco “bruta” y desconcertada con el pensamiento o mensaje recibido. Por un lado, en los días previos no había hablado, leído, soñado, ni reflexionado nada sobre el tema de la felicidad ni sobre lo que significaba ser feliz. Por otro lado, la idea de que “la clave de la felicidad es ser feliz” me parecía algo sencilla, obvia, trivial y hasta un poco tonta, pues la definición de ser feliz es, precisamente, tener felicidad. Sin embargo, poco a poco la profunda sencillez del mensaje se fue revelando en mi mente.

La Real Academia Española define la palabra felicidad como un estado de grata satisfacción espiritual y física, como todo aquello que contribuye a hacernos feliz, ya sean personas, situaciones u objetos, o como la ausencia de inconvenientes o tropiezos. No estoy totalmente de acuerdo con todos esos significados o conceptos de la felicidad. Sí creo que la felicidad es un estado o un modo de estar de las personas, usualmente temporal, de grata satisfacción emocional, espiritual, física o mental.

Pienso que ser feliz es una decisión personal, individual e intransferible. Nadie puede ser feliz o infeliz por encargo. La felicidad no puede depender de nada ni de nadie externo a uno mismo. Tenemos que decidir ser felices o no ser felices, independientemente de lo que nos pase o nos digan o de lo que hagamos, pensemos, callemos o digamos. El ser feliz en la vida debería ser una decisión consciente que tomemos y honremos en cada segundo de vida.

Sin embargo, muchas veces regalamos al menor tropiezo o provocación nuestra felicidad, paz y alegría a otras personas, eventos, emociones u objetos. Pasamos la vida tomando de manera personal y hasta como ataques premeditados muchas de las palabras, actos y silencios de los demás. Cuantas veces hemos dicho, “es que fulano la tiene en contra mía”, “mi pareja, jefe, o padres tienen una habilidad para molestarme y sacarme de quicio” o “esa persona está empeñada en hacerme la vida de cuadritos y lo está logrando”.

La persona feliz no es aquella a la que todo le sale bien en la vida. No son aquellas felices afortunadas que nacen con supuesta suerte y que tienen dinero, educación, trabajo, amor, poder y familia. Todas esas cosas definitivamente hacen la vida más fácil y placentera, pero no necesariamente garantizan la felicidad. La persona que vive en un estado de felicidad es simplemente feliz mientras trabaja, limpia baños sucios, padece enfermedades, pérdidas o duelos, ríe, llora, se divierte, es incomprendida, calumniada o amada, pues decide ser feliz a pesar de todo, con todo o sin nada

Pensamos muchas veces que no tenemos verdaderas opciones ni alternativas en la vida. Hay que trabajar, aunque no nos guste lo que hagamos; hay que cuidar a los padres o seres queridos enfermos, aunque no tengamos el tiempo o hay que aguantar a la pareja al no tener otra forma de sostenernos o no querer estar solos, aunque no haya amor ni respeto. Vivimos inmersos en continuos sacrificios, sufrimientos y dolores. Sin embargo, el ser feliz nos lleva a hacer o a aceptar los eventos, tareas o personas que nos rodean por amor, mas nunca por obligación o sacrificio.

La felicidad sí es un modo sencillo de vivir aunque no fácil de lograr. Solo requiere que cada mañana decidamos ser felices, no importa lo que nos depare el día, ya sea en medio de las dificultades o en  medio de las alegrías. La próxima vez que alguien te pregunte tu opinión sobre lo que debería hacer o no hacer en alguna situación en particular, te reto a que solo le digas; “haz lo que te haga feliz”. Al final de cuentas amigos, la clave de la felicidad es simplemente ser feliz.

Bendiciones, Diana.

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2 comentarios

  1. Para mi la felicidad es un estado bien personal, pero la veo muy frágil pues si te rodeas de personas que no son felices muchas veces quieren voicotear tu felicidad pues no son felices ellos pero no quieren que tu seas feliz. Creo que si quieres ser feliz tienes que identificar que cosas o personas te pueden quitar esa felicidad y hay que aprender a luchar y aferrarse que ser feliz es el mejor estado del ser humano

    1. Gracias Zory por tus comentarios. Estoy de acuerdo contigo. La felicidad puede ser frágil y difícil de mantener en el día a día ante otras personas que dentro de su infelicidad nos impactan.
      Bendiciones, Diana.

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