Busquemos redes de apoyo y no cadenas de apoyo

Buenos y hermosos días

Muchas veces hemos escuchado que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil. Reconocemos fácilmente la importancia de otras personas o miembros en los deportes de equipo, los trabajos, compañías u organizaciones, las familias, los grupos, las comunidades, en fin, en cualquier conjunto de personas que laboran juntas por un fin común. Sin embargo, el apoyo de otros es también vital en las transiciones y las pérdidas de la vida.

El apoyo social es un elemento clave en los procesos de pérdidas, cambios y duelos. Aunque el peso del trabajo de superación, sanación y reajuste recae en el doliente en su carácter individual, la ayuda de otras personas es indispensable. Hoy les hablaré de las redes de apoyo y las cadenas de apoyo dentro del duelo.

Comencemos con algunas de las definiciones de las palabras red y cadena.  Las redes se usan usualmente para pescar, cazar o sujetar y están hechas con muchos hilos, cuerdas o alambres trabajados en forma de mallas. Una cadena usualmente está formada por una serie de muchos eslabones enlazados entre sí para atar, sujetar o adornar. En la cadena los elementos enlazados entre sí, ya sean acciones, hechos, obras, personas o correos electrónicos, están formados en una sucesión lineal, uno luego del otro, por un motivo determinado.       

Toda persona necesita, en mayor o menor grado, el apoyo de otras personas durante las enfermedades, el proceso del morir y el duelo. Son momentos difíciles en la vida de todos y contar con ayuda externa hace más liviana la carga de tantos cambios y pérdidas. Son días largos en los que las rodillas se aflojan, el sufrimiento y el dolor nos agobia y las lágrimas nos brotan sin control. Nos sentimos solos, vulnerables y temerosos. Un tierno abrazo, un apretón de manos, un hombro en donde apoyarnos, unas palabras de aliento o una escucha sin juicios pueden resultar ser muchas veces más poderosos que muchos calmantes, drogas o medicamentos.

Durante la trayectoria de enfermedades largas, crónicas o terminales necesitamos de un grupo de personas que ayuden al enfermo y a sus familiares como parte de una red de apoyo. Requerimos de distintos amigos, vecinos, familiares, seres queridos y profesionales de la salud que trabajen juntos, como una malla solidaria, para apoyar, sostener y sujetar las rutinas, las citas, los cuidados, las finanzas y el día a día del enfermo. Es importante tener una malla de apoyo que distribuya el peso de la carga de trabajo y de los cuidados entre todos los miembros para que no se rompa ante las dificultades, las crisis y los días malos y que nadie termine extenuado. Identifiquemos una red de apoyo cuya existencia y fortaleza no sea lineal y no dependa de una sola persona como sostén.

De igual manera, las relaciones interpersonales, las redes sociales y la interacción saludable con otras personas son procesos vitales para el doliente durante el duelo. La persona a quien se le muere un ser querido se encuentra de repente ante una nueva realidad a la que se ve forzada a enfrentarse. Pueden sentir que la vida fue injusta, que le jugó una mala pasada o una “jugarreta” y que tienen que ajustarse a la fuerza a un nuevo mundo sin su ser querido a su lado. Un entorno solidario y sano, el apoyo social y la interacción continua con amigos y seres queridos ayudan gradualmente a que el duelo progrese y el doliente aminore su dolor.

Los momentos difíciles y las crisis en la vida definen a los seres humanos. Ocurrirán a nuestro alrededor infinidad de transiciones, cambios, pérdidas y muertes. Todos ellos son una parte normal de la vida. No hay nada estático. No hay vida sin muerte.

Amigos, las cadenas de apoyo se rompen más fácilmente en las enfermedades y en los duelos que las redes de apoyo. Entre todos cuidemos a nuestros cuidadores primarios y a nuestros enfermos. Seamos empáticos y solidarios en cuidados e intervenciones a quienes lo necesiten. Reconozcamos en humildad, por otro lado, que no tenemos que ser en todo momento del día los “super héroes” en las atenciones y los cuidados de nuestros seres queridos. Aunque pensemos que nadie lo hace tan bien como nosotros, pidamos y aceptemos la ayuda de otros.

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