Buenos y hermosos días
Hay un refrán popular que dice que el camino al infierno está construido o pavimentado de buenas intenciones. Las buenas intenciones no siempre resultan útiles ni van de la mano de las buenas obras. Creo que todos hemos estado alguna vez en una situación en la que no sabemos qué decir ni qué hacer para ayudar a una persona que ha sufrido una pérdida, está en problemas o está sumida en llanto. Nos quedamos con la mente en blanco y la boca seca por segundos que parecen eternidades. Hoy les hablaré de algunas cosas que apoyan y otras que no necesariamente apoyan a una persona que está pasando por un proceso de duelo luego de una pérdida significativa en su vida.
A continuación, les comparto cuatro procesos o actividades importantes en el manejo de un duelo. Cada una de ellas incluye mensajes o acciones que, según los expertos en duelo, no ayudan y otras que sí ayudan al doliente.
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1. Abrir los canales de comunicación |
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| La comunicación efectiva, interna y externa, es siempre importante en las relaciones interpersonales, pero en los procesos de duelos pasa a ser vital. Hay que abrir nuevos canales de comunicación con el doliente que reconozcan y honren el hecho de que su vida y su mundo cambiaron para siempre. La persona que sufre la pérdida significativa está buscando su nueva identidad sin aquello perdido o sin su ser querido presente. | |
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¿Qué no ayuda? |
¿Qué ayuda? |
| · Decir qué hacer y qué no hacer. | · Hablar con amor, desde el corazón, sin agendas. |
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“tienes que pasar la página”, “cálmate”, “tienes que ser fuerte”, “vete de viaje”, “tienes que distraerte y mantenerte ocupado”. |
Algunas frases de condolencias comunes que puede usar son las siguientes:
“Mi más sentido pésame”; “Siento mucho tu pérdida”; “No tengo palabras para expresar lo que siento” o un simple “lo lamento”, “te quiero” o “estoy aquí para ti”. |
| · Evite decir “sé cómo te sientes”, pues cada duelo es único y evite los comentarios que comienzan con la frase “al menos”, pues tienden a minimizar el impacto de la pérdida. | · Escuchar más de lo que se habla.
Escuche de manera activa y compasiva un 80% del tiempo y hable solo un 20%. |
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“al menos todavía te quedan otros dos hijos”; “al menos le dio tiempo de despedirse” o “al menos murió mientras dormía”. |
Puede preguntar:
“¿cómo estás hoy?”, “Estaba pensando en ti, ¿cómo te has sentido?”, “¿quieres que hablemos?”. |
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2. Tomar la iniciativa. |
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| Debemos tomar la iniciativa de ofrecerle ayudas concretas al doliente quien posiblemente esté aturdido y vulnerable, principalmente en los primeros días o semanas luego de la pérdida. Es importante, sin embargo, que respetamos su intimidad y sus decisiones. Recordemos siempre que podemos “llorar y sufrir con alguien”, pero no podemos “llorar y sufrir por nadie”. El proceso de duelo con su sanación y aprendizajes es totalmente individual e intransferible. | |
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¿Qué no ayuda? |
¿Qué ayuda? |
| · Decir simplemente “llámame si necesitas algo”, “estoy aquí para ti”, “puedas contar conmigo” y luego desaparecer o no dar seguimiento. | · Ofrecer ayudas concretas al apoyar en las nuevas rutinas del doliente. |
| Este tipo de ofrecimiento general suele ser declinado por el doliente al no ubicarlo en algo definido y creer que pudo haberse dicho por compromiso. | Ofrezca ayudas específicas como, por ejemplo;
Llevar las finanzas, hacer los pagos, cambiar el nombre de las cuentas. Hacer la compra de alimentos, cocinar, hacer arreglos y la limpieza en la casa. Hacerse cargo de los hijos pequeños, llevarlos a la escuela, las citas médicas, los deportes y los estudios. |
| · Hacer o pretender que sean otros quienes presten ayuda. | · Simplemente “esté presente” y tome la iniciativa de llamar a otros para coordinaciones si hace falta. |
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3. Dar tiempo y espacio |
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| Amigos, en el duelo, un clavo no saca otro clavo. Distraer la mente, conocer a otras personas o llenar el día de actividades para no pensar no son la solución. Hay que elaborar las emociones y adaptarse a las nuevas realidades. Todo ser vivo es único y diferente. Cada persona tomará el tiempo que le sea necesario, sean semanas, meses o años. | |
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¿Qué no ayuda? |
¿Qué ayuda? |
| · Sugerencias para regresar rápido a la rutina luego de un tiempo y no molestar a otros con nuestra pena. | · Ser paciente y proveer el tiempo y el espacio necesarios para el dolor, la pena, el llanto y la tristeza. |
| · Alentar para que ocupe el tiempo con distintas actividades que lo mantenga entretenido y no piense demasiado. | · Compartir y escuchar las historias y recuerdos del ser querido, aunque sean los mismos. |
| · Animar a que regale las posesiones del difunto lo antes posible. | · No presionar a que su proceso sea manejado en un tiempo dado: “ya ha pasado más de un año, o de dos años, ya debes salir de tu encierro y volver a vivir”; “ya es hora de que dejes de llorar todo el tiempo y de estar triste”. |
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4. No comparar pérdidas. |
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| ¿Cómo medir el sufrimiento y la pena de otra persona en dolor? ¿Cómo podemos comparar el nivel de vacío y devastación que alguien puede sentir cuando se le muere un ser amado? Yo no sé, pero tenemos la costumbre de comparar pérdidas. No hay dos personas iguales. No hay dos duelos iguales. Dejemos las comparaciones encerradas en la gaveta al hablar con una persona en duelo. | |
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¿Qué no ayuda? |
¿Qué ayuda? |
| · Juzgar y comparar casos: poner como ejemplos a conocidos con peores penas y mejor actitud. | · No intentar minimizar la pérdida. |
| · Hablar constantemente de tus pérdidas que realmente fueron “terribles” y cómo lograste salir adelante. | · Reconocer y explicarle al doliente que su dolor y su pérdida son únicas e individuales. |
Amigos, no tenemos que ser consejeros, especialistas o profesionales en el manejo de duelo para apoyar a algún familiar o amigo en sus procesos de pérdidas. Nuestra presencia, amor y escucha activa, sin juicio ni expectativas más allá que la de estar disponibles para apoyar a otro ser humano en necesidad, muchas veces son suficientes. Reconozcamos, respetemos y honremos el proceso de cada doliente.
Bendiciones, Diana.
Referencias: Aprender de la pérdida. Robert Neinmeyer.