Buenos y hermosos días
¿Cuántos de ustedes han tenido que ofrecer una condolencia o dar un pésame? Comunicar nuestra empatía y apoyo a otras personas que están sufriendo el dolor de la muerte nos resulta difícil e incómodo. Tenemos miedo de decir o hacer algo incorrecto que empeore la situación. Nos sentimos vulnerables en los servicios funerarios ante la tristeza y el sufrimiento del momento. Hoy les daré algunas ideas sobre qué decir y qué no decir a un doliente cuando alguien muere.
El simple hecho de pensar que tenemos que ir a una funeraria, tanatorio, velorio o cementerio nos pone nerviosos o inquietos. Son lugares que representan culturalmente muerte y dolor. Pensar que la muerte está cerca nos recuerda nuestra propia fragilidad y mortalidad. Dicho pensamiento nos aterra. Muchas veces hasta evitamos firmar el libro de visitas en los servicios funerarios para tratar de pasar desapercibidos y no tentar a la señora muerte a visitarnos en sus futuras rondas.
Comienzo por decir que, por lo general, el mejor apoyo que podemos ofrecer a un doliente no suelen ser nuestras palabras, sino la simple solidaridad de nuestra presencia. Un sincero abrazo, una mirada o un apretón de manos a veces transmiten lo que nuestras palabras no llegan a comunicar. Sin embargo, les comparto a continuación algunas ideas de lo que pueden hacer o decir, y lo que no deberían, al dar un pésame o expresar condolencias.
¿Cómo actuar y qué decir en un funeral?
- Ofrezca apoyo y compañía genuina.
Sea breve y sincero en sus palabras. Diga el nombre de la persona que ha fallecido para que el pésame sea especifico y no genérico.
- Escuche más y hable menos.
Regale su escucha atenta que ayude al doliente a hablar y a desahogarse al sentirse acompañado.
- Mantenga la moderación y la sobriedad.
Evite hablar mucho y en algarabía con amigos o conocidos que estén en el funeral. A muchas personas los nervios las llevan a hablar mucho y el permanecer calladas en este tipo de entorno se les hace difícil. No olvide el propósito que los reúne en el lugar.
- Evite los sermones al hablar de temas religiosos o espirituales.
Si la persona no comparte sus mismas creencias, no haga comentarios sobre dichos temas.
Algunas frases de condolencias comunes que puede usar son las siguientes: “Mi más sentido pésame”; “Puedes contar conmigo para lo que necesites”; “Siento mucho tu pérdida”; “No tengo palabras para expresar lo que siento” o un simple «lo lamento», «te quiero” o «estoy aquí para ti».
¿Qué debes evitar en un funeral?
- No compare pérdidas.
No use ejemplos de otros sucesos dolorosos ni diga frases como “peor fue cuando murió mi hermana”. Evite juzgar y comparar casos citando a otros conocidos con “peores penas” y “mejor actitud”. Incluso si ha pasado por una pérdida similar, es mejor no mencionarlo.
- No dé consejos.
Evite decir el qué hacer y el qué no hacer: “vete de viaje”, “pasa la página”, “cálmate”.
- No diga “entiendo lo que estas pasando”.
El duelo es un proceso personal e intransferible. Cada persona enfrenta su pérdida y su dolor de manera diferente por lo que es imposible entender con certeza lo que el doliente está pasando y sintiendo.
- Evite los comentarios que comienzan con la frase «al menos…».
La frase “al menos” puede ser ofensiva y mal recibida por el doliente al ser percibida como un intento de restarle importancia al difunto y menospreciar el significado de su pérdida: “al menos todavía te quedan otros dos hijos”; “al menos le dio tiempo de despedirse” o “al menos murió mientras dormía”.
Cada duelo es único. Las personas reaccionan de maneras variadas al impacto de la muerte. No hay una receta mágica ni unas palabras universales que se ajusten a todas las situaciones y personas. Sea honesto al expresar su sentir y ofrecer su apoyo. Si se queda en blanco sin saber qué decir siempre puede usar las siguientes palabras: “No sé qué decirte, pues no creo que existan palabras que puedan aliviar tu dolor en este momento”.
3 comentarios
Muy buen articulo para un tema tan delicado. Mil gracias.
Interesante artículo. Estoy en duelo por mi hijo y quiero sanar mi herida. Tengo la esperanza de poder ayudar a quienes pierden un ser querido y tener las palabras y acciones justas. Gracias!
Lamento tu duelo. Apoyar a otros suele ser un incentivo de nuevos enfoques y esperanza. Resulta importante asegurar que se dedica el tiempo y las acciones para siempre manejar y cerrar los procesos propios.