La importancia de cerrar bien y a tiempo los ciclos de la vida

Buenos y hermosos días

Hay estudios que demuestran que la mayoría de las personas están en trabajos que nos les gustan ni disfrutan. Yo misma he pasado varias veces por esa situación en algunos momentos durante mi carrera profesional. El miedo al cambio, las necesidades económicas, la esperanza de que las cosas mejoren, la comodidad, la costumbre y el condicionamiento social son algunos de los factores que nos mantienen atrapados en los trabajos y las carreras equivocadas. Dar ese paso de apertura a nuevas y diferentes oportunidades, trabajos y profesiones que nos hagan felices resulta difícil y requiere de mucha valentía y confianza en uno mismo.

Puede ser, sin embargo, que estemos en la carrera y el trabajo de nuestros sueños, pero al llegar el tiempo de jubilarnos nos damos cuenta de que no queremos ni estamos listos para partir. Nos aferramos a esa etapa de vida laboral productiva y retrasamos el comienzo de nuevas etapas de existencia. Reconocer cuando es el tiempo correcto de retirarse, de cerrar un ciclo y de comenzar una nueva etapa de jubilación puede resultar difícil para algunas personas. Muchos atletas exitosos también luchan por encontrar ese momento preciso en que deben de dejar sus carreras en el deporte que les trajo muchas victorias, satisfacciones y abundancia económica. En ocasiones empujan sus cuerpos ya en desgaste físico por un año más o una temporada más.

A los que somos padres nos resulta difícil el soltar a nuestros hijos para que sigan sus caminos, carreras y vidas lejos de nuestro amparo y protección directa. Sus partidas de nuestros hogares y diario vivir para comenzar sus estudios universitarios, sus trabajos, carreras o vidas de convivencia o matrimonio usualmente nos causan pesar. El síndrome del nido vacío se refiere precisamente a ese conjunto de sentimientos de carácter negativo como la soledad, la ansiedad, el vacío y la melancolía que sufren los padres cuando sus hijos se marchan definitivamente de casa.

El cerrar ciclos es sumamente importante en los procesos de duelo. En el caso de la muerte de un ser querido, hay que hacer una serie de acciones para cerrar ciclos y etapas previas que nos lleven a readaptarnos a un nuevo mundo sin la persona amada. Tenemos que aceptar la realidad de la pérdida sufrida, identificar y reconocer cada sentimiento que nos invade cuerpos y mentes por meses y reubicar emocionalmente al ser querido fallecido en un nuevo lugar en nuestros corazones. Al cerrar ciclos luego de una pérdida significativa logramos gradualmente reanudar las rutinas y costumbres de la familia en un nuevo mundo. Le abrimos nuevamente la puerta a la felicidad a nuestras vidas.

Es importante reconocer que la vocación y la misión de vida de cada persona es ser feliz y lograr vivir en alegría, paz y plenitud. Llegará el día, como parte del proceso de duelo por la muerte de un ser amado, en que poco a poco la alegría y la felicidad comiencen a rondarnos. Eso es normal y está bien.

Amigos, no es traición a la memoria del ser amado ausente el volver a reír, disfrutar y amar en la vida. Al contrario, es honrar su vida en agradecimiento por el tiempo compartido. Tu ser querido ausente, si en realidad te amaba, no hubiera querido tu infelicidad y sufrimiento eterno. Debemos darnos la oportunidad como individuos y familias de rehacer nuestras vidas en las nuevas rutinas sin la presencia del ser querido.

Los cambios, las pérdidas y las transiciones son una parte normal, esperada y frecuente de la vida. Sin embargo, soltar y adaptarnos a ellas nos cuesta mucho trabajo. Les sugiero que se preparen física, social, económica y psicológicamente para esos momentos de cambios y despedidas que les aguardan. Eviten los apegos excesivos a personas, trabajos, lugares, posiciones y etapas. Escuchen la sabiduría interna de sus cuerpos y mentes y sigan su intuición.  Busquen cerrar a tiempo, con dignidad, control y confianza las distintas etapas de vida y denle la bienvenida, sin mayores miedos, a las nuevas aventuras que les aguardan. No esperen a que otras personas o la vida misma tomen las decisiones o hagan los cierres por ustedes a destiempo y de mala manera.

A los que están pasando por la pérdida de un ser querido fallecido, les exhorto a que gradualmente vayan cerrando el ciclo del duelo y la puerta de su sufrimiento. El amor que existió en la relación entre ambos y las vivencias, buenas y malas, que vivieron juntos seguirán vivas en el interior de sus corazones.  Honren sus memorias abriéndole nuevamente la puerta a la felicidad en sus vidas.

Vivamos cada día al máximo. Digamos, hagamos y compartamos con los demás, con honestidad y respeto, lo que sentimos en el momento. No dejemos asuntos inconclusos para un mañana que quizás nunca llegue. Cerremos ciclos pasados para poder comenzar las nuevas y hermosas etapas que nos aguardan.

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