Buenos y hermosos días
¿Te arrepientes más de lo qué hiciste o de lo que dejaste de hacer? Preguntas difíciles que te llevan a pensar en tu vida pasada con todas sus prioridades, miedos, logros, fracasos y oportunidades. Cada día nos regala a todos 24 nuevas horas de uso. El uso que le des hoy a las horas diarias de vida definirá en gran medida tu mañana.
El tiempo no es algo material que se pueda economizar o ahorrar para los días malos, “las vacas flacas” y los momentos de escasez. No lo podemos guardar o acumular en un banco o debajo del colchón para ser gastado más adelante. El tiempo, amigos, es para ser empleado a plenitud y sacarle el jugo a cada segundo de vida.
Usualmente el verdadero valor de las cosas, las personas o las relaciones se clarifica y se define cuando las perdemos o cuando estamos a punto de perderlas de nuestras vidas. De repente comenzamos a verlas con otros ojos. Nos ponemos unos lentes que nos ayudan a valorar lo que tenemos y lo que nos rodea. Las dificultades, los cambios y las pérdidas suelen cambiar el orden de las prioridades de vida en las personas que los sufren.
Las personas que enfrentan enfermedades, propias o las de un ser querido, o que están manejando sus procesos de duelos suelen arrepentirse de todo lo que dejaron de hacer con mayor frecuencia que de aquello que hicieron. Según mi experiencia como tanatóloga, las personas al final de sus vidas cargan con el peso y la tristeza de todo lo que pudieron haber dicho o hecho y por miedo o por falta de tiempo no lo hicieron: “Debí haber pasado más tiempo con mi familia y menos horas en mi trabajo”, “Me arrepiento de no haber dado el viaje de mis sueños”, “Nunca le pedí perdón o le dije que la perdonaba” , “Debí haberla visitado antes de que muriera” o “Nunca les agradecí a mis padres todo lo que hicieron por mí”.
Lo ideal es que nunca cargues con el peso permanente del arrepentimiento, pues todo evento ocurre por una razón y sus vivencias siempre nos regalan aprendizajes de vida. Si vas a arrepentirte de algo, es mejor arrepentirte por algo hecho o dicho sin malas intenciones, aunque no haya salido según lo esperado, que por algo que se dejó de hacer por miedos o por falta de tiempo. Viajes, palabras, sueños, relaciones, declaraciones de amor, visitas, aventuras, cuidados de salud, confesiones o perdones que solo ocurrieron en nuestras mentes, pues los dejamos para otro mejor momento o para un mañana que nunca llegó.
Vive el ahora como si fuera tu último hoy. Atrévete a vivir. Atrévete a soñar en grande y a caminar tu sueño en la perseverancia de lo chiquito del día a día. Atrévete a amar.
Termino con unas frases de una de mis canciones favoritas, “The Rose”, de Bette Midler, que habla del amor, el miedo, los riesgos y la esperanza:
…el corazón con miedo a romperse, que nunca aprende a bailar.
…el sueño que tiene miedo de despertar, y que nunca toma la oportunidad.
…el alma con miedo a morir, que nunca aprende a vivir.
Te exhorto a que escuches el video de la canción.
4 comentarios
Excelente articulo, del pasado no podemos hacer nada lo que dejame de hacer no lo hicimos, del futuro no sabemos, el presented vamos a cocktail y hacer todo aquello que nuestra Corazon nos guide a hacer, me gusto mucho Este articulo porque nos as esperanza
Gracias Zory. Según dices sigamos lo que nos dice el corazón y vivamos cada día a plenitud.
Que hermoso mensaje.. me encantó
Gracias.