Buenos y hermosos días
¿Por qué sufrimos? El sufrimiento es reconocido por todos como algo desagradable e indeseable. Buscamos cada día vivir tranquilos y felices evitando sufrir. Sin embargo, por razones algo misteriosas, muchas personas permanecen en períodos de sufrimientos constantes. Hoy les compartiré cinco razones que nos llevan directo al sufrimiento.
El sufrimiento, al igual que el dolor, es un sentimiento o emoción normal en los duelos, los cambios, los eventos estresantes y las pérdidas por las que pasamos en la vida. Son sensaciones cargadas de pena y dolor motivadas por causas físicas o emocionales. Pienso que el sufrir es una decisión racional y consciente que tomamos las personas por distintas razones.
A continuación, algunas de las principales razones por las que las personas decidimos sufrir en algún momento de nuestras vidas.
- Por lo que deseo
Ocurre cuando nos damos cuenta de que no tenemos algo deseado. Nuestra vida gira muchas veces en torno a lo que deseamos ser o a las distintas cosas, relaciones, personalidades, logros o posiciones que deseamos tener. Sufrimos por todo aquello que queremos, pero que por variadas razones no logramos tener al momento en que lo deseamos.
- Por lo que pudo ser
Ocurre cuando se pierde una ilusión o un sueño de vida. Hay momentos en que sentimos que un evento o una persona nos roba una ilusión o un anhelo importante. Luego de ese momento desafortunado, algo cambia en nosotros para siempre. Quedamos sumidos en el sufrimiento de todo lo que pudo haber sido: haberme casado con la persona amada, haber estudiado, haber tenido una hermosa familia, no terminar en vicios, drogas o la cárcel, haberme ido a otro país o simplemente haber sido feliz.
- Por lo que se fue
Ocurre cuando nos enteramos de algún cambio o pérdida. Las transiciones y los duelos no resueltos son algunas de las causas más comunes de sufrimiento. Nos aferramos a un pasado y a una realidad que ya no existen, como lo son los seres queridos que mueren o que simplemente se alejan de nuestras vidas, trabajos que se pierden, situaciones que cambian en un instante, etapas de la vida que se quedan atrás y relaciones que se terminan. Sufrimos porque nos negamos a soltar lo que se fue y preferimos mantenernos aferrados a la idea, la seguridad y el sentimiento de lo perdido.
- Por lo que no era
Ocurre cuando lo obtenido no llena nuestras expectativas. Amigos, ¡cuántos dolores de cabeza nos causan las expectativas! Estamos constantemente esperando que las personas reaccionen de cierta manera y que las cosas sucedan de la forma específica en que las pensamos y deseamos. Cuántas veces hemos dicho: “pero, es que así no era que debía ser”, “si tan solo fuera un poco más atento o considerado conmigo, como yo soy con él”, “yo esperaba que recordara”, “planifiqué hasta el último detalle para que todo fuera perfecto y ocurrió todo mal”. Sufrimos cuando lo que esperamos es diferente a lo que es y nos aferramos a la expectativa creada buscando causas y culpables de la desigualdad.
- Por lo que nunca llegó
Ocurre cuando creemos que ya es demasiado tarde para algunas cosas. El reconocer que ya es muy tarde para ciertas cosas y que el tiempo nos traicionó puede causarnos sufrimientos. El cuerpo y la mente comienzan a pasarnos factura con los años y sufrimos por lo que nunca llegó a nosotros. También ocurre que muchas veces esperamos por un momento especial o mágico en nuestras vidas en el cual todo da un giro, comienza a mejorar y a tener sentido.
La vida nos regalará en ocasiones momentos difíciles y crisis. Eso es inevitable. Pasaremos por cambios que de primera intención nos traerán dolor y sufrimiento. Tenemos que aprender a sobrellevar las pérdidas y las transiciones del camino, aprendiendo de los errores y de las lecciones de vida, para lograr vivir felices y tranquilos la mayor parte del tiempo. La fuente principal del sufrir en la mayoría de las personas reside en la acción de desear y en el resultado de no obtener lo deseado.
Luego de un tiempo, el papel o el rol de sufrida victima puede impregnarse en nuestra piel con tal fuerza que termina siendo parte de quienes somos. Muchas veces preferimos permanecer en el desagradable sufrimiento a enfrentar la amenazante realidad del vacío de la ausencia. La muerte de un ser querido o las pérdidas significativas nos dejan un hueco en el alma y en el corazón que debe ser rellenado. Podemos llenar ese espacio desocupado con dolor y sufrimientos o con aprendizajes, superación, hermosas memorias, nuevos comienzos y gratitudes por lo vivido. ¿Qué escoges?
6 comentarios
me gusto mucho es buena reflexion y apredizaje
Me alegra escuchar que le agrado la reflexión. Gracias por compartirlo.
Y como no sentirlo
La condición de seres humanos nos lleva directo a sentimientos y emociones profundas. Gracias por compartir.
me ayuda a ver el sufrimiento de una mejor manera y como sobreponerme gracias
Gracias por su comentario. Me alegra que la informacion le sea util.