Buenos y hermosos días
¿Cómo atender las necesidades de nuestros seres queridos en la última etapa de su vida? El balancear efectivamente la falta de tiempo, la limitación de los recursos y las exigencias del trabajo son el día a día de millones de personas alrededor del mundo. Dicha realidad lleva a las familias, cada vez más pequeñas y dispersas, a buscar diversas alternativas fuera del núcleo familiar para el cuidado y la atención de sus mayores. Les presentaré las ventajas y las desventajas de una de esas posibles alternativas.
Las residencias de ancianos son, hoy en día, una opción a la hora de cuidar a nuestros seres queridos con problemas de dependencia. A continuación, algunos de los principales argumentos a favor y en contra de los asilos o residencias de ancianos.
Ventajas
- Gran variedad de servicios
- Disponibilidad de dietas adaptadas a las necesidades del residente, de atención y cuidados médicos continuos los 7 días de la semana y de rehabilitación muscular, terapias, atención sociológica y cuidados psicológicos.
Existen hogares especializados para distintas enfermedades y condiciones como el Alzheimer y otras demencias.
- Acompañamiento
- Se provee compañía y supervisión continua de parte del personal del hogar y de otros residentes y visitantes.
Poder conversar con otras personas y compartir el tiempo resulta ser muy útil, en vez de vivir solos y pasar muchas horas sin compartir con alguien.
- Libertad de movimiento y mayor actividad
- Las residencias suelen contar con rampas, ascensores, barandas y baños especiales para manejar las posibles dificultades de movimientos de sus residentes.
- Se ofrecen diversas actividades recreativas, ejercicios, giras, juegos y manualidades.
Es posible que los residentes estén más activos en este tipo de hogar que en sus propias casas. Mantener la estimulación mental, social y física, dentro de lo posible, es imprescindible en esta etapa de la vida.
Desventajas
- Fuera de su hogar
- Muchas personas adultas trabajan toda su vida para saldar sus casas y arreglarlas según sus gustos con el deseo de vivir tranquilamente en ellas al final de sus días.
- Hay quienes nunca logran ajustarse y ser felices en nuevas residencias.
El vivir fuera de su entorno natural con nuevas rutinas puede desorientar a las personas mayores.
- Impacto emocional
- Pueden surgir en las personas mayores sentimientos de depresión, tristeza o ira al sentir que son una carga para su familia y que ya no son queridos.
- Desapego con la familia
- La ubicación, la distancia y las normas de la nueva residencia pueden causar que los familiares no logren ir a verlos todos los días, lo que causa un mayor desapego en el núcleo familiar.
Consciente o inconscientemente se traspasa la responsabilidad diaria del cuidado del familiar a la nueva residencia, por lo que pueden afectarse negativamente las relaciones, los diálogos y las conexiones familiares previas.
Es importante recordar que no todos los hogares de ancianos son iguales. Se debe hacer un buen trabajo en la búsqueda y en la selección de un lugar que atienda mejor las necesidades particulares del futuro residente. Tome en consideración que en esta etapa de vida nuestros mayores requieren de mejores atenciones, afectos y cuidados.
No hay nada que sustituya, en mi opinión, el amor, las atenciones y la dedicación de un ser querido. La primera opción para atender a nuestros mayores con dependencias siempre debería ser un sistema o red de apoyo compuesto por la familia y las amistades. Sin embargo, reconozco que existen muchas circunstancias hoy en día que pueden hacerlo casi imposible. La selección final va a depender en gran medida de las particularidades y las condiciones de cada caso.
Siempre trate de incluir, dentro de lo posible, a la persona dependiente en los diálogos y las búsquedas de opciones. Al final de cuentas, es de su vida de lo que se trata. Los hermanos y los parientes cercanos posiblemente tendrán diferentes puntos de vista. Muchas opiniones y pocas acciones. El objetivo de los diálogos y la búsqueda debería centrarse en conseguir el lugar y las personas que mejor atiendan a su ser querido para que logre disfrutar el resto de sus días en paz, dignidad, amor y seguridad.
Amigo, puede que las circunstancias de la vida lo guíen a dejar a su ser querido en una residencia de personas mayores. Si la decisión fue tomada en consciencia y evaluando todas las posibles opciones, posiblemente fue la correcta. No cargue con el saco de la culpa por el sentimiento de abandono, pero sí cargue para el resto de sus días con el saco de la responsabilidad hacia su ser querido dependiente. Continúe brindándole cada día sus llamadas, visitas, afectos y caricias y compartiendo las historias familiares como si viviera bajo su mismo techo.