Buenos y hermosos días
¿Por qué lloras? Esa es una pregunta que muchos papás, mamás y adultos evitamos a toda costa escuchar de parte de nuestros niños. Pensamos que nuestro rol es siempre ser fuertes para ellos y por ellos. Amamos a nuestros pequeños y queremos que sean felices y saludables. Buscamos evitarles las preocupaciones y los conflictos cotidianos. Muchas veces escondemos nuestras emociones y lágrimas y fingimos estar bien para no asustarlos y protegerlos, pero ¿realmente los estamos protegiendo y ayudando?
Denise Daniels, especialista en “parenting” y desarrollo emocional de niños, explica que esconder las emociones puede tener negativas consecuencias en el desarrollo de los niños. Los niños, según la especialista, son intuitivos y perciben cuando sus padres no son auténticos al mostrarse positivos cuando en realidad no se sienten felices. Esa contradicción los confunde y les puede crear desconfianza al no entender qué pasa, haciéndolos sentirse tristes y culpables. Daniels establece que “está bien llorar enfrente de los hijos, sin que sea llorar en forma descontrolada”.
A continuación, les hablaré sobre varias razones por las cuales debemos permitirnos llorar frente a nuestros hijos o niños.
- Enseñar que llorar no es ser débil
Las lágrimas suelen relacionarse con la debilidad. Sexismos de pacotilla y estereotipos de género infundados que nos han llevado por mucho tiempo a pensar y decir frases como; “los niños no lloran, lloran las nenas”, “el hombre aguanta como un buen macho”, “lloras como una niña” o “no llores, que eres y estás muy guapa”, con las que les hacemos creer a nuestras niñas que su belleza femenina externa es más importante que sus emociones y sentimientos.
El llorar, amigos, demuestra valentía y coraje, en lugar de debilidad, pues se logra reconocer que existen dificultades y pérdidas que nos causan emociones fuertes, posiblemente negativas, que nos abruman. Reconocimiento y aceptación de una realidad que nos lleva, como primer paso, a comenzar a sanar y recuperarnos.
- No transmitir la idea de que todo es siempre perfecto y sin problemas
Existen momentos difíciles en la vida de todas las personas en los que su felicidad y tranquilidad se pierden. Es un error intentar ocultarle al menor de edad todos los problemas y las dificultades del entorno familiar, pues no estamos preparándolo para afrontarlos efectivamente en su adultez. Tampoco es cuestión de explicarle todo conflicto con lujo de detalles, pero sí de hacerlo partícipe, de alguna manera, de lo que ocurre tomando en consideración su edad, realidad y personalidad.
- Evitar la sobreprotección
Es normal que como padres y adultos responsables tratemos de proteger a nuestros niños y jóvenes. Sin embargo, hay que evitar su sobreprotección. Los niños no pueden vivir enajenados dentro de una burbuja irreal pensando que la vida solo está hecha de momentos felices, risas, juegos y alegría.
Cuando les ocultamos nuestras lágrimas y problemas cotidianos los estamos desorientando. Les negamos las herramientas y la preparación para superar en la adultez su frustración ante la realidad de que la vida no siempre es justa, no es perfecta ni es de color de rosa como quizás se la pintaron en su niñez.
- Enseñarles empatía
El niño o joven que reconoce que mostrar sus emociones no es algo malo logra mejores relaciones y conexiones con las otras personas. Usualmente nos aislamos de los demás al decidir reprimir las lágrimas y las emociones negativas. Decidimos sufrir en silencio. Cuando nuestros hijos nos ven llorar, desarrollan una mayor empatía hacia los demás. Dicha demostración de emociones y sentimientos sinceros los ayudan a reconocer que las otras personas, al igual que sus padres, no son perfectos y pueden tener momentos de tristeza y dolor.
- No enseñar a disimular sus emociones desde temprana edad
Se le debe enseñar al niño a no tener miedo a manifestar sus sentimientos y a no ocultar lo que realmente siente. Está bien si está triste, está bien si tiene miedo, está bien si llora, pues sus padres de igual manera lo van a amar y a proteger. Debe entender que las lágrimas de sus padres no son su culpa.
Los padres y los adultos suelen ser los modelos y ejemplos a seguir de los niños y los jóvenes. Ellos muchas veces captan si estamos siendo honestos. Los estamos engañando y confundiendo si al estar juntos a ellos fingimos estar felices en todo momento, ponemos buena cara y forzamos sonrisas cuando realmente estamos tristes, desolados y con deseos de llorar. Le estamos enseñando con nuestras acciones que no es bueno estar triste y que deben pretender que todo está bien, aunque sea una mentira.
Las lágrimas serán nuestras compañeras de viaje en muchas ocasiones durante la vida. Serán más frecuentes y usuales tras la pérdida de un ser querido, pues ayudarán a limpiar el alma de su dolor y a liberar un poco de la presión de nuestros pechos. Amigos, ¿cómo podemos ayudar a nuestros niños y jóvenes a entender y a manejar sus emociones de manera positiva si nosotros mismos no lo hacemos? El llorar es una forma normal y natural de manejar emociones negativas como lo pueden ser la tristeza, la angustia, el dolor y el duelo. Los exhorto a que ayuden en la educación emocional de nuestros niños al reír y al llorar abiertamente junto a ellos.
Referencias
¿Está bien llorar o mostrar angustia frente a los hijos? https://www.univision.com/estilo-de-vida/papas-y-mamas/esta-bien-llorar-o-mostrar-angustia-frente-a-los-hijos
Por qué está bien que tus hijos te vean llorar. https://www.bebesymas.com/ser-padres/que-esta-bien-que-tus-hijos-te-vean-llorar
7 comentarios
Excelente. La importancia de llorar en lo s niños y los adultos. Gracias. Me fue muy util.
Gracias Sergio. El llanto siempre es liberador. Bendiciones
Excelente artículo !!!!
Excelente artículo!!!
Gracias. Me alegro le gustara el tema y el artículo. Un abrazo
MUCHAS GRACIAS. REALMENTE QUEREMOS DEMOSTRAR LO QUE NO SENTIMOS. GRACIAS
Gracias por su comentario. Hay veces en que como bien dice lo mejor es demostrar simplemente lo que sentimos.