Buenos y hermosos días
Los traumas suelen estar entre las primeras causas de muerte en el mundo entero y su impacto es inmenso. Eventos como homicidios, accidentes, caídas, guerras, suicidios, desastres naturales, actos terroristas y pandemias son devastadores para individuos y comunidades. La muerte de seres queridos, amigos y conocidos siempre es fuerte, difícil de aceptar y nos impacta a todos de diferentes maneras. Cuando dichas muertes son causadas por eventos traumáticos, violentos o inesperados, sin embargo, su impacto y duelo suelen ser mayores y más duraderos.
Se considera una muerte traumática aquella causada por un mecanismo suicida, homicida o accidental, que resulta externo a la persona que fallece. Suelen ser ocasionadas por eventos fuera del control de las personas impactadas. Las causas y condiciones que rodean a este tipo de muertes suelen causar un mayor impacto, dolor y sufrimientos a los dolientes. El impacto social, psicológico, económico y humano de los eventos traumáticos alrededor del mundo es enorme. Se requiere de esfuerzos colectivos y concertados de prevención para minimizarlos y, luego de ocurridos, de apoyo social para superarlos.
Según la experta en temas de duelo Maria Teresa Rando las muertes traumáticas comparten ciertos elementos:
- Son repentinas, bruscas y faltas de anticipación.
- Involucran violencia, destrucción o mutilación.
- Pueden ser aleatorias y/o sin prevención.
- Suelen incluir múltiples víctimas.
Las muertes repentinas, sean violentas o no, dejan un mayor vacío en las vidas de muchas personas que enfrentarán sus duelos en el silencio de la incertidumbre. Quedan muchos asuntos inconclusos, palabras por decir, abrazos y caricias por dar y preguntas por responder. La vida, según se conocía, cambia radicalmente en un segundo y sin previo aviso. Familiares, amigos y conocidos quedan en estado de shock, aturdimiento y negación sin entender muy bien el impacto y el alcance de lo sucedido.
Nuestra reacción natural nos lleva a indagar las causas y a buscar a los culpables. Surgen a granel los inquisitivos “por qué” que nos atormentan y recriminan por acciones u omisiones: ¿por qué yo no fui más insistente o cuidadoso?; ¿por qué no se quedó en casa ese día? ; ¿por qué le tuvo que pasar si era un buena persona, cuando hay tantos sinvergüenzas por ahí? ”; ¿por qué él o ella no fue al médico antes?; ¿ por qué me tiene que pasar esto a mí?; ¿por qué ahora?. Preguntas que son válidas y normales, pero cuyas respuestas no cambian la realidad de lo sucedido ni traen de regreso al ser amado ausente.
El duelo se complica cuando la muerte traumática se debe a un homicidio, asesinato o a algún tipo de ataque violento. Elementos judiciales y policiacos entran en el panorama. Los dolientes pierden el control de sus procesos de duelo al dilatarse las investigaciones, las disposiciones de los cuerpos y los cierres. Las vidas de los familiares tardan mayor tiempo en readaptarse a un nuevo mundo sin su ser querido, pues los largos procesos legales los obligan continuamente a relatar y revivir los mismos eventos e historias dolorosas.
Es duelo es una experiencia y un camino individual y único. Nadie puede recorrerlo por nosotros. Hay que recorrerlo solos, pero no en soledad. Hoy quiero recalcarles la importancia del apoyo social en los procesos de duelo por muertes traumáticas. Seamos conscientes del enorme impacto de las muertes causadas por eventos traumáticos. Apoyémonos unos a otros para lograr superar el enorme dolor y sufrimiento de los traumas sufridos.
2 comentarios
Mi hijo murió de manera accidental en un curso de capacitación custodios VIP. Al instructor se le escapó un tiro, tenía el arma cargada, cuando no debería. Fue muy doloroso xq estuvo distanciado de mi, no se xq, dos años que no lo veía, y lo volví a ver en un cajón. Horrible, hace 3 años y medio y todavía duele
Lamento mucho la pérdida en un accidente de su hijo. Reconozco que se interese por leer este tipo de artículos que quizás la puedan ayudar a vivir en un mundo diferente sin la presencia físico de su hijo. Un abrazo y cuídese mucho.