Nuestros pequeños dioses

Buenos y hermosos días

¿Quién fue el primer dios de la humanidad? Creo que el hombre no sabe a ciencia cierta quién es considerado el primer dios, diosa o fuerza suprema en la historia de la humanidad. Existían decenas de seres y divinidades a quienes los primeros habitantes del planeta rendían culto. Los primeros dioses antiguos podían cambiar de nombre, representación y poder dependiendo de la cultura, lugar, época o civilización. Hoy, sin embargo, quiero hablarles sobre aquellos pequeños dioses que tenemos las personas hoy en día.

En la antigüedad las religiones eran principalmente politeístas y rendían culto a muchas deidades. Los dioses estaban relacionados con el principio de la humanidad, más directamente con la naturaleza— dios sol, diosa-madre tierra, dios del cielo, dios de la lluvia, dios del viento —o con los eventos, estaciones, emociones o realidades de la época—dios de la guerra, diosa del amor, dios del caos, dios del mal. Existían distintas deidades que tenían control sobre los destinos, la realidad y las vidas de todos y de todo lo existente. Con el pasar del tiempo el concepto de una religión monoteísta se fortaleció, lo que trajo la idea de un ser supremo creador del universo y dejando en el olvido a muchos de los dioses antiguos.

A continuación, tres características generales y comunes de dicho ser supremo o deidad en las religiones monoteístas y politeístas.

  • Se le rinde culto.
  • Tiene el poder sobre distintos ámbitos concretos de la realidad y el control sobre el destino de los hombres.
  • Es responsable del universo y la existencia de los hombres.

Pienso que la sociedad moderna ha creado muchos pequeños dioses que controlan sus destinos, vidas y realidades. Pequeños dioses materiales o intangibles a los que se les rinde diariamente culto, consciente o inconscientemente. Lo que vemos y escuchamos hoy en día en la televisión, la radio, los anuncios, la internet, los discursos, la música y la propaganda son un espejo de lo que somos o de lo que quieren que seamos.

¿Quiénes son los pequeños dioses de las personas en el siglo XXI?

Veneramos el dinero, el poder, el trabajo, el tiempo y a la juventud como responsables de nuestra felicidad y del éxito en nuestras vidas. Les damos el poder a las redes sociales, los celulares y la internet sobre nuestro tiempo y nuestra realidad desde que abrimos los ojos en la mañana hasta que nos dormimos. Muchas personas no pueden imaginar sus vidas sin sus teléfonos celulares, sus novelas o series televisivas y sus grupos sociales. Regalamos el control de nuestros destinos a adivinos, lecturas del tarot o de runas, bolas de cristal, cartas de ángeles, consejos de magia blanca o magia negra, santos o cualquier persona que nos hable de ungüentos o pócimas de amor o de salud.

Exaltamos la importancia de nuestros trabajos a los que muchas veces nos entregamos sacrificando nuestro tiempo y el de nuestras familias. Perdemos la perspectiva entre largas horas de jornada laboral de que trabajamos en busca de un sustento para vivir y de que no vivimos para trabajar y meramente sobrevivir. Ponemos nuestra razón de ser en otras personas amadas como hijos, nietos y parejas que llegan a ser “la luz de nuestros ojos” y “los responsables de nuestros universos”.  Personas que son importantes, pero no indispensables, y que pueden desaparecer de nuestras vidas en tan solo un instante ante distintos cambios, pérdidas y la muerte. Nos hacemos fanáticos de distintas dietas, rutinas de ejercicios, deportes, pasatiempos, personas y grupos sociales; fanatismos que muchas veces terminan en una obsesión que deja de ser armoniosa, saludable y positiva.

La tecnología es una parte importante de nuestra sociedad moderna. Muchos adelantos tecnológicos llegaron de la mano del progreso y de nuevas oportunidades de vida. Pienso que la tecnología no es ni buena ni mala, es parte de la realidad de hoy en día para el mundo entero. Hay que conocerla, entenderla y usarla, según nuestras realidades, sin hacernos sus autómatas esclavos ni sus súbditos.

Hoy te pregunto, ¿a qué dedicas tu tiempo?, ¿qué controla tu vida?, ¿quiénes tienen el poder sobre ti? Amigos, tener balance y armonía en nuestras rutinas de vida es, en mi opinión, la clave de la estabilidad, la paz y la felicidad para las personas.  Es importante alejarnos de los extremos constantes y buscar nuestros puntos neutros. Estamos siendo bombardeado con tantas opciones, información, adelantos tecnológicos y cambios que podemos perder la perspectiva de lo esencial. No regalemos nuestras vidas a tantos falsos y pequeños dioses que, sin darnos cuenta, llegan a controlar nuestras realidades y destinos.

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