¿Qué es una doula de final de vida?

Buenos y hermosos días

Las distintas profesiones, trabajos y oficios de las personas van cambiando con el pasar de los años. Las carreras, tareas, y labores tienen que adaptarse a las necesidades individuales y colectivas del momento. Recientemente se ha visto una tendencia de muchas personas a preferir morir en la casa en lugar de en los hospitales, los hogares de ancianos o los centros de cuidado especializados. Dicha preferencia de pasar los últimos días de vida en los hogares nos lleva a tener nuevos roles, a modificar los servicios de salud y a educarnos en los procesos de final de vida. Las acompañantes o doulas especializadas en el final de la vida son uno de esos roles que han surgido recientemente para apoyar a las personas moribundas y a sus familiares.

El concepto de doula se remonta a la Antigua Grecia y se definía como una “esclava” o una mujer que sirve a otras. Las antiguas doulas o sirvientas solían ser mujeres dedicadas a una familia que apoyaban a las otras mujeres durante sus embarazos, a la hora de parir y luego del parto. Hoy en día el concepto de doula de parto todavía se refiere a aquellas mujeres que acompañan a otras mujeres embarazadas durante su proceso de parto, pero que nada tienen que ver con la esclavitud de antaño. Las doulas de parto han sido por siglos parte del comité de vida, transición y recibimiento de recién nacidos a este mundo regalando sus servicios, tiempo y conocimiento a millones de mujeres embarazadas.

Existe otro tipo de doula cuyos servicios también tienen que ver con la vida y sus transiciones. Sin embargo, son doulas que ofrecen servicios relacionados con finales en lugar de comienzos; con muertes en lugar de nacimientos; con despedidas en lugar de bienvenidas y con enfermedades terminales en lugar de embarazos. Las doulas de fin de vida apoyan a mujeres, hombres y niños junto a sus familiares en sus procesos de transición entre la vida y la muerte.

¿Quién es y qué hace una doula de final de vida?

Una doula de final de vida es una persona común y corriente con una gran variedad de experiencias, destrezas, antecedentes y orígenes, pero con un mismo deseo de servir, apoyar, educar y guiar a otras personas en sus procesos del morir y de la muerte. Proporcionan servicios integrales, no-médicos, a las personas moribundas y sus familiares, incluyendo educación, consuelo, orientación y apoyo emocional, espiritual o práctico. Otros nombres con que se les conocen son matronas, doulas o acompañantes de la muerte, guías de la muerte consciente, guías de transición, doulas al final de la vida útil, partera de los moribundos o de las almas o Thanadoulas. Las doulas de fin de vida brindan servicios complementarios junto a otros profesionales de la salud, proveedores, personal de hospicio o de cuidados paliativos durante las enfermedades terminales que limitan grandemente la vida de pacientes y sus familias. Apoyan a las familias en los momentos en que se encuentran más vulnerables a manejar los cambios, el dolor y la logística de las actividades diarias durante el proceso de fin de vida.

Las responsabilidades de una doula de fin de vida pueden variar de persona a persona o de país en país dependiendo del tipo de programa de certificación obtenida, de las metodologías complementarias usadas por la doula o de las necesidades individuales de las familias. Sin embargo, las categorías principales de información y de acompañamiento enmarcan lo que hace una doula de final de vida. A continuación, algunas de sus actividades y servicios.

  • Poseer un conocimiento básico de los síntomas asociados con las principales enfermedades terminales, con el proceso del morir y con la fisiología de la muerte.
  • Proporcionar apoyo emocional, social y espiritual respetando las creencias de cada cual, sin juicios y facilitando medidas de consuelo físico, no médico, relajantes.
  • Promover el consentimiento informado, las directrices anticipadas y la planificación de final de vida para cada cliente.
  • Ayudar a los clientes y sus familiares a vivir sus días al máximo, ayudando a cerrar ciclos, organizando visitas y tareas y fomentando el amor y la aceptación.
  • Actuar como posible enlace entre la familia y los proveedores de equipos médicos, profesionales de la salud y las organizaciones, es decir, el hospital, la comunidad, la funeraria, la capilla conmemorativa, los terapeutas, etc.
  • Honrar la vida y la transición del moribundo sosteniendo su mano y escuchando sus inquietudes, historias y reflexiones de vida.
  • Acompañar en vigilia y ayudar en el cuidado y los arreglos después de la muerte.

A fin de cuentas, pienso que las doulas apoyan a los individuos moribundos a cerrar ciclos, a morir en paz y a lograr una experiencia al final de la vida que sea digna, plena, significativa y lo mejor preparada posible para todos los implicados. Para mí, poder servir como doula de final de vida para otras personas en transición en es un honor. Agradezco y reconozco humildemente el que me estén abriendo las puertas de sus hogares y corazones para que yo, quizás una extraña, los acompañe en un momento tan transcendental y significativo para todos en la familia.

Bendiciones, Diana.

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