Volver a elegir

Buenos y hermosos días.

La vida resulta complicada de vivir la mayor parte del tiempo. Las personas somos complejas y difíciles de entender por fuera y por dentro. Estamos inmersos en hogares, trabajos, comunidades y entornos que continuamente nos fuerzan a tomar infinidad de decisiones sobre qué hacer, qué decir, cómo sentir, cuándo hablar y cuándo callar. Sin embargo, todas las mañanas tenemos una oportunidad única de afianzar quiénes somos, al pensar y decidir cómo queremos vivir el nuevo día que nos aguarda.

Vivimos toda la vida construyendo la persona que queremos ser. Creamos nuestra identidad, valores y personalidad y luego ajustamos nuestros comportamientos y acciones diarias según dicho modelo creado. El medio ambiente y el prójimo que nos rodea están constantemente retando quiénes somos, lo que decimos y lo que sentimos.

Ahora, con su permiso, voy a sacar a pasear un rato a la química y científica que vive en mi interior. Les pido que tengan paciencia y sigan leyendo mientras les hablo brevemente sobre los conceptos físicos de la termodinámica y la entropía. La termodinámica es la parte de la ciencia física que se encarga de la relación entre el calor y el trabajo como formas especificas en que los cuerpos y los sistemas transforman su energía.

Resulta ser que todas las cosas en el universo que vemos se rigen y se afectan por las Leyes de la Termodinámica. La entropía es el segundo principio de la termodinámica y se podría definir, en términos de arroz y habichuelas como la ley del desorden y el caos. La entropía está relacionada con el principio natural de los objetos o sistemas no vivos a caer en estado de desorden, a empeorar y a desgastarse según pasa el tiempo.

Si la tendencia del universo y sus sistemas es hacia el caos y el desorden, entonces tenemos que recordar constantemente que por arte de magia las cosas no siempre salen ordenadas según las queremos. Al contrario, hay que trabajarlas y ajustarlas constantemente. Hay que poner esfuerzo y empeño todo el tiempo en mantener en orden la ruta de nuestras vidas contrarrestando el mal tiempo del caos externo.

Ser buenos, honestos, responsables y amorosos hijos, hermanos, colegas, vecinos, amigos y ciudadanos conlleva continuo esfuerzo. No es un evento único o un “one-time deal”, ni se ajusta de igual manera a todas las situaciones o personas en un “one-size fits all”. Es un compromiso de vida y una decisión consciente que tenemos que reafirmar muchas veces todos los días. La firma de un papel ante un juez y unos testigos o la feliz declaración de amor hasta que la muerte los separe en una hermosa ceremonia no asegura nada más allá que el sentimiento y el deseo de fidelidad del momento.

Les exhorto a que más allá de las presiones y crisis del mundo exterior sean fieles a la persona que quieren ser eligiendo, ajustando y reeligiendo sus compromisos de vida, sus palabras, sus acciones y sus pensamientos en cada momento.

Hay que volver a elegir a tu pareja todos los días diciendo desde el corazón, yo te acepto y te amo aun cuando:

llegas de mal humor del trabajo; se te olvida mi cumpleaños; prefieres irte con tus amigos que quedarte en casa; la comunicación no fluye bien; pierdes la paciencia, el trabajo o la salud; me dejas la mayor parte de la carga de la casa y de la crianza de los hijos; tienes vicios y adicciones que no aceptas y no trabajas; eres muy conformista o muy agresivo.

Hay que volver a elegir todos los días ser el mejor padre que podamos ser, diciendo desde el corazón que yo te amo y te acepto, aun cuando:

riegas todo lo que tocas en la casa; te cojo diciendo una mentira y mirándome a los ojos me lo niegas; sacas malas notas, no haces tus tareas o cumples tus compromisos por vagancia; te tengo que repetir lo mismo muchas veces; crees que te lo mereces todo; contestas o actúas de manera poco respetuosa; me hieres con tus palabras y ni siquiera te das cuenta; no me llamas o visitas por meses; no me cuidas en mi vejez o en mi enfermedad.

Hay que volver a elegir todos los días ser el mejor amigo, vecino, hijo, trabajador y ser humano que podamos ser diciendo a los demás desde el corazón que yo los amo y los acepto aun cuando:

se me cuelan en la fila o me hacen un corte “de pastelillo” en la carretera; me digan cosas que me lastimen, me traicionen o me ignoren; me nieguen la promoción que justamente me tocaba; no aprecien mi esfuerzo o no me valoren; me calumnien; me castiguen por algo que hice o dejé de hacer; me exijan más de lo que otros dan; malgastas mi dinero.

Amigos, aunque algunas de nuestras reacciones son instintivas y automáticas, muchas de ellas sí nos ofrecen el tiempo necesario para hacer una pausa antes de responder y actuar. Cada instante de vida recordemos y honremos a la persona que queremos ser, abracemos nuestros valores y creencias y reaccionemos libremente a los retos, cambios y duelos que nos tocan vivir. La muerte puede llegarnos en cualquier momento, por lo que debemos volver a elegir en cada nuevo amanecer el querer vivir a plenitud y en conciencia.

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5 comentarios

  1. Tremendo tema y descripcion. Debe ser presentado mas profundo en un foro como el Congreso para que entiendan mejor la dinamica de Latinoamerica.

    Ya yo estoy en la etapa de entropia para comenzar una nueva termodinamica, aunque parezca un disparate… asi soy?

    1. Me gustó tu descripción de un feliz retirado que comienza su nueva etapa de termodinámica dentro del caos de la entropía del exterior. Un abrazo

  2. La vida es las decisiones que tomamos. Según lo que elegimos, se define el camino. Si aprovechamos la oportunidad que tenemos cada día de elegir la paz, las decisiones mejoran.

    1. Gracias Sergio por apoyar mi trabajo en la educación como tanatóloga hablando sobre temas dificiles pero pertinentes como la vida,las pérdidas, la muerte y el duelo.

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